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| Señor Diputado de la República: Quiero manifestarle mi más profundo repudio por la actitud que usted ha adoptado frente al anuncio del fallo del Tribunal Constitucional, el que prohibirá la distribución de la píldora del día después. En su calidad de parlamentario, tiene la responsabilidad de dar ejemplo en el respeto al Estado de Derecho. Es inaceptable que usted se preste para el juego del escándalo nacional, de la farándula política y, sobre todo, que se una a la manipulación que los sectores abortistas de nuestra sociedad están realizando en el país. Usted fomenta el aborto en Chile: el asesinato masivo de seres humanos. Usted es partidario de eliminar al más débil; de castigar al inocente. Para ellos, los sin voto, no hay inclusión en esta Democracia. Quienes, como usted, pretenden desconocer la decisión del Tribunal Constitucional comenten un grave atentado contra el Estado de Derecho y la Democracia, pues no respetan las atribuciones de las instituciones constitucionalmente reconocidas. Usted quiere abrir una ventana para las prácticas abortivas en nuestro país, lo que impondrá una legislación y una sociedad sin piedad, sin compromiso por la familia y sin amor por sus compatriotas. Le recuerdo que muchos personajes históricos han sido repudiados y juzgados como criminales por mucho menos. A pesar de todo ello, aún no es demasiado tarde para usted: el juicio final de sus acciones no será sostenido por los medios ni por los ciudadanos de su circunscripción. El juicio final a su vida será sostenido ante Dios y la Historia. Usted puede –y debe- cambiar su actitud intolerante y genocida. Reconsidere sus posturas: no son tan populares como cree. Usted bien sabe que la equidad en el asesinato no es verdadera equidad. Basta de discursos falsos: la lucha por la vida es la lucha por el otro, la lucha por lo justo y lo sagrado. Elija bien sus batallas. Nosotros, la estamos dando. Atentamente, |
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