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Aquí publicamos una lista de Diputados que salieron electos el 13 de Diciembre pasado, y que creemos serán valientes defensores de las causas a favor de la vida y la familia. Es importante destacar que candidatos como Francisco Chahuán (Senador), José A. Kast, Nicolás Monckeberg, Jorge Sabag o Ignacio Urrutia fueron re-electos con altas votaciones, y que ellos se caracterizaron por su consecuencia en la promoción de estos principios básicos, fundamentales para el resguardo de la dignidad humana, aunque algunos crean que estos son prescindibles e impopulares.
1. ¿Por qué fijarse solo en los temas de la vida y la familia? Si bien hay muchos otros temas importantes, como la delincuencia, educación o empleo, creemos que un político debe poner a la persona como centro de todas sus acciones públicas. ¿Qué respeto le merecerá la persona humana si no es capaz de defenderla cuando es tan pequeña, inocente e indefensa? Un candidato que defiende a la persona humana y su dignidad, sin importarle su tamaño o circunstancia, es una buena elección. Como ha enfatizado el Papa Juan Pablo II: la negación del derecho a la vida en principio, asienta las bases para que se nieguen todos los demás derechos. 2. Algunos candidatos se incomodaron ante la pregunta de la píldora ya que solo les ofrecimos como respuesta un “está a favor” o “está en contra”, ¿por qué no les dimos una tercera opción que les permitiera tomar una postura de “buena fe” o justificable? Porque en el Congreso se enfrentarán a situaciones como ésta, donde podría existir duda científica, y en la que de todos modos tendrán que elegir si votarán a favor o en contra. Pues bien, la defensa honesta de la vida de todos los seres humanos, sin discriminación, obliga moralmente a votar en favor de ella, aun en la duda. Además, los candidatos que finalmente optan por no entregar la píldora, tomando una decisión que podría ser impopular, son servidores valientes, ejemplares y dignos de alabanza, que merecen nuestro respaldo. 3. En el caso de la pregunta sobre el matrimonio homosexual, la postura del candidato ideal es la de aquél que se opone a éste. Toda persona goza de la misma dignidad humana y por ello merece respeto y cuidado. En razón de esta igualdad esencial, ninguna persona puede quedar inmune al juicio moral que recae sobre sus acciones libres. Por ese motivo, se debe distinguir entre la tendencia y la conducta. Lo que se juzga, lógicamente, es la conducta homosexual como intrínsecamente desordenada al orden de la naturaleza humana y al bien del matrimonio y la familia. Un político justo y prudente entiende que estas leyes se oponen al bien común, pues otorgan validez jurídica y social a una conducta que no la merece; homologándola al matrimonio, se niega la validez universal de bienes humanos e instituciones que convienen a la persona y a su sana convivencia, dañando el carácter de sus ciudadanos y de la sociedad. Además, al buen político no puede serle indiferente la arremetida del lobby gay, que encuentra en el Cristianismo (o la Iglesia) y en la familia a sus enemigos principales, pues constituyen la principal reserva moral transmisora de los valores universales que se oponen a su ideología. |