Archivo de Octubre 2006

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Ante un fenómeno tan complejo como el de la homosexualidad humana, surgen numerosas interrogantes que la ciencia ha tratado de responder. La primera, dice relación sobre la frecuencia de la homosexualidad en la población general. De acuerdo a los estudios de Wellings (1994) y al de Narring (2003), las personas homosexuales en la población no alcanzan más allá del 2-4%. Ciertas organizaciones pro-gay plantean una frecuencia de hasta el 10%, cifra que proviene del estudio de Kinsey en 1948, que presentaba numerosos errores metodológicos.

Una segunda interrogante, se refiere a si la homosexualidad es una condición innata con sustrato biológico. A mediados de la década de los 60 se buscó alguna alteración hormonal o bioquímica en personas homosexuales, sin encontrar diferencias respecto de los heterosexuales (Perloff 1965).

En 1991 LeVay publicó en la revista Science un estudio que revelaba que las personas homosexuales poseían un núcleo cerebral de menor tamaño que los heterosexuales. Sin embargo, dicho estudio contaba con una muestra pequeña y la mayoría de los individuos examinados estaban infectados con VIH, por lo que no se puede concluir si la alteración fue debido a la infección o por la orientación homosexual del individuo. Otros estudios han buscado reproducir los resultados de LeVay sin éxito (Bayne 1993, 1994).

Dos años después de LeVay, la misma revista Science publicó otro artículo en que se anunciaba el descubrimiento del gen de la homosexualidad. Su autor, Dean Hamer, fue posteriormente procesado por la Federal Office of Research Integrity por manipulación fraudulenta de los datos del estudio. La contraprueba no arrojó los resultados obtenidos por Hamer (Ebers 1995).

Algunos grupos continuaron postulando un rol de la genética en la etiología de las conductas homosexuales a raíz de un estudio de 1952 que observaba mayor frecuencia de conductas homosexuales entre gemelos idénticos respecto a no-idénticos. Pero otros estudios posteriores demostraron que no había diferencia entre idénticos y no-idénticos, es más, niños adoptados en familias con hijos gemelos homosexuales tienden a presentar conductas homosexuales también, lo que sugiere un preponderante rol del ambiente por sobre una “causalidad genética” (Baron 1995).

Una tercera interrogante plantea la posibilidad de cambio de la orientación homosexual a heterosexual. Sigmund Freud, padre del psicoanálisis, fue uno de los primeros en postular que esto es posible, siendo confirmado posteriormente por sus discípulos: Anna Freud, Adler, Stekel, etc. En la actualidad, Gerard van den Aardweg psicólogo holandés especialista en psicoterapia de la homosexualidad, quien visitó Chile a fines de septiembre del 2005, afirma que el cambio de conducta se obtiene en aproximadamente el 50% de los tratados. Robert Spitzer, psiquiatra norteamericano que en la década de los 70 se manifestaba pro-gay y afirmaba que el cambio era imposible, publicó el 2003 un estudio sobre los efectos de la psicoterapia para cambiar la orientación sexual, en el cual el 17% de los hombres y el 54% de las mujeres lograba una atracción heterosexual exclusiva post psicoterapia. A raíz de estos resultados, Spitzer es ahora un férreo defensor del cambio. Quienes no creen en esta eficacia, han citado un artículo publicado este año en la revista British Medical Journal, que cuenta con pocos casos tratados, y que en su mayoría son personas que se sometieron a tratamientos aversivos con corriente eléctrica (“electro shock”) y hormonas femeninas en la década de los 60. Estos métodos no se relacionan para nada con las psicoterapias que han demostrado su efectividad como el psicoanálisis, terapias psicodinámicas y gestálticas.

Podemos concluir, que no existen argumentos científicos que demuestren una condición innata de la homosexualidad (neurológica, endocrina o genética); más bien se trataría de personas susceptibles en su personalidad, que bajo una determinada influencia ambiental expresarían una orientación homosexual en la adultez, la cual puede ser parcial o completamente reversible en muchos casos.

Dr. Fco. Javier Bustamante Volpi

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“Si no tienes dónde ocupar tu vida, las frustraciones se te van acumulando”, dice Benito Baranda, director social del Hogar de Cristo, para graficar la importancia del empleo, y agrega que “los ingresos son la principal fuente de superación de la pobreza de las personas”.

“Cuando se deprime el sector de la construcción, sólo uno o dos meses después comienzan a verse en las poblaciones nuevamente las pandillas, que están formadas en su mayoría por jóvenes. Esto es muy relevante, porque al caer los índices de este rubro los jóvenes, quienes en su mayoría son la mano de obra no calificada, comienzan a salir a las calles”.

“Hay tres decisiones de las autoridades que afectan fuertemente a las personas que viven en condiciones de pobreza. Una de ellas está vinculada a sus ingresos. Toda política que desincentive la inversión y genere menos empleo es muy riesgosa para la gente que vive en condiciones de pobreza, porque van a tener que depender de otros recursos que provengan del Estado o de la caridad”.

“La segunda es la política habitacional. En condición de extrema pobreza no puedes usar, por ejemplo, la variable del mercado de suelo para ubicar a esas personas, porque si no al final vas a llevar a esas personas a los terrenos más baratos, alejados, y donde tienen menos equipamientos y más dificultades para acceder a sus trabajos”.

“La tercera es el tema de la calidad de la educación. Y como un cuarto elemento, que se ha ido resolviendo, están las enfermedades más catastróficas, donde el Auge ha hecho un aporte muy importante”.

No nos podemos conformar con el crecimiento que tenemos. Porque éste no va a generar tantos empleos como los que deberíamos crear para la cantidad de personas desempleadas en los sectores de mayor pobreza. Debe haber una rigurosidad muy grande en la modificación de la calidad de la educación pública y un plan consensuado. Y tercero, invitar a todos los actores de la vida nacional a impulsar las modificaciones a la política habitacional que presentó recientemente la Presidenta Michelle Bachelet”.

El 62% de los niños y los jóvenes chilenos afirman que su principal fuente de información en sexualidad es la televisión. Ante tamaño dato, que arrojó una amplia encuesta en 2004, el Ministerio de Educación (Mineduc) se propuso saber qué estaban aprendiendo los escolares frente a la pantalla chica.

Junto al Consejo Nacional de Televisión (CNTV), encargaron un estudio a la Universidad Diego Portales sobre los contenidos en sexualidad de los programas más vistos por la audiencia infantil y juvenil en la TV abierta. El análisis se hizo a fines del año pasado, cuando los espacios de mayor audiencia infantil eran las dos teleseries de las 20:00 horas (”Versus” y “Gatas y tuercas”); dos teleseries infantiles de Mega (”Mitú” y “BKN”); y los programas juveniles “Rojo”, de TVN, y “Mekano”, de Mega.

El análisis de contenido mostró que, en promedio, las acciones explícitas de sexualidad (besos, caricias, hacer el amor, hablar de reproducción) corresponden al 4,1% del total. Y de éstas, el 77,2% fueron acciones eróticas. Sólo en un 1,5% de las escenas se promovió el autocuidado en materia sexual.

Mensajes televisivos

Estos resultados fueron anunciados ayer por la ministra de Educación, Yasna Provoste, y por el presidente del Consejo Nacional de TV, Jorge Navarrete. Este último mostró también un segundo estudio, realizado por Sociología de la U. de Chile, en el que se registraron las percepciones de niños y jóvenes sobre lo que la TV les entrega en materia de sexualidad. “Y allí se ve que ya a los 10 años los niños y las niñas empiezan a mostrar comprensión sobre los mensajes de prevención en sexualidad”.

El análisis de contenido de programas arrojó también de qué forma éstos exhiben estereotipos sobre las figuras masculina y femenina. Mientras las teleseries muestran a mujeres fuertes, atractivas y calculadoras (rotuladas por el estudio como “amazonas”) y a hombres débiles e inseguros (”niño grande”, dice el estudio), los programas juveniles las muestran a ellas como decorativas, atractivas e ingenuas (”jarrón chino”) y a ellos como seguros y astutos (”pícaro”).

Para la ministra Provoste, esto representa “una distorsión de las imágenes masculina y femenina, que no le hacen bien a lo que queremos construir”.

Para Soledad Larraín, sicóloga de Unicef, lo más preocupante del estudio es justamente esa imagen de los hombres y las mujeres. “Este aprendizaje puede influir después en las relaciones que se tengan con el sexo opuesto”.

Para ella, la preponderancia de la televisión en la forma en que los niños y los jóvenes se están educando en sexualidad tiene que ver con la deuda que mantiene el Ministerio de Educación con un programa de educación sexual fuerte y sólido.

Provoste y Navarrete, en tanto, coincidieron en que ambos estudios dan claras luces sobre la influencia en este ámbito de un medio como la televisión. “La TV va a seguir mostrando romance, amor y erotismo; va a seguir educando en sexualidad, y la idea es que lo haga más conscientemente”, dijo Navarrete.

Actores involucrados

Tras entregar los resultados del estudio, la ministra Yasna Provoste dijo que se tomará contacto con los canales para iniciar una línea de trabajo que los involucre en el sentido señalado por el Plan Nacional sobre Educación en Sexualidad y Afectividad. Pero interpeló también a los padres: “Debemos responsabilizarnos sobre lo que nuestros hijos están viendo en televisión”. Y agregó que se está tomando contacto con ellos para reforzar su participación en el mencionado plan.

SANTIAGO.- Por seis votos a favor y cuatro en contra el Tribunal Constitucional (TC) acogió a trámite un requerimiento presentado por 32 diputados de la Alianza, donde se pide declarar inconstitucional la resolución del Ministerio de Salud que establece la distribución del fármaco a mujeres mayores de 14 años.

Dicha resolución, notificada esta mañana al Gobierno, causó sorpresa y molestia, principalmente por dos razones: primero, porque uno de los miembros del TC que acogió el requerimiento fue Mario Fernández (DC), ex ministro durante el Gobierno de Ricardo Lagos (Defensa y Secretaría General de la Presidencia) y ex embajador en Alemania.

En segundo lugar, porque esta es la primera vez que la resolución de un ministerio es revisada por el Tribunal, ya que antes sólo se había hecho con decretos.

Concretamente lo que busca el requerimiento presentado hace un mes por los diputados es que se declare inconstitucional la declaración exenta número 584 del Ministerio de Salud, dictada en septiembre del año pasado, y donde se estableció la distribución de la píldora.

Las polémicas por la píldora llegan así por primera al TC, ya que antes los frentes que había enfrentado el Gobierno sólo lo habían llevado a tribunales y la Contraloría.

El diputado UDI José Antonio Kast fue quien impulsó el requerimiento y contó con el respaldo de 31 diputados de su partido y de Renovación Nacional. Fue presentado con el patrocinio del abogado Jorge Reyes, de la ONG Pro Vida.

Según argumentan los parlamentarios, el fármaco atenta tanto contra el derecho a la vida como contra el derecho de los padres para decidir la educación de sus hijos.

A favor de acoger el requerimiento estuvieron José Luis Cea, Juan Colombo, Enrique Navarro, Raúl Bertelsen, Mario Fernández y Marcelo Venegas. En contra votaron Hernán Vodanovic, Francisco Fernández, Jorge Correa Sutil y Marisol Peña.

Una verguenza no tocar los dos temas más importantes, los que atentan contra la dignidad de las personas!

VALPARAÍSO.- Finalmente la interpelación a la que fue sometida la ministra de Salud, María Soledad Barría en la Cámara de Diputados no incluyó la polémica por la píldora del día después ni el paro que los trabajadores del sector realizaron por 28 días, principales razones por los cuales la Alianza había solicitado esta sesión especial.

El encargado de formular las preguntas a la secretaria de Estado fue el diputado de RN Roberto Sepúlveda, quien a través de sus consultas trataba de reflejar la crisis que, a su juicio, afecta al sistema público de Salud. La ministra respondía detallando los avances alcanzados en el sector.

Por ello, el parlamentario interpelador señalaba insistentemente que no estaba conforme con la forma en la cual Barría abordaba las distintas materias.

La sesión se inició poco antes de las 10:30 de esta mañana y se vio interrumpida en varias ocasiones por manifestantes que gritaban consignas a favor de la ministra o del diputado.

De acuerdo al reglamento, Sepúlveda tenía 3 minutos para efectuar cada una de las preguntas y la secretaría de Estado disponía de 5 minutos para responder. Sin embargo, el legislador se salió de protocolo saludando al público asistente, lo que le valió un duro llamado de atención del presidente de la Corporación, Antonio Leal.

Contagio de Hepatitis B y evaluación ciudadana

Un tema que sí se abordó en la interpelación fue el contagio de hepatitis B que afectó a 13 menores que padecen leucemia.

Sepúlveda criticó el tiempo que demoró el ministerio en comenzar el sumario administrativo que concluyó con la salida a un profesional y la sanción a otro.

Al respecto, Barría respondió que se habían hecho todas las investigaciones que establece la ley, que su cartera ha trabajado intensamente en el tema y que los niños afectados no se quedarán solos.

“Siempre hemos estado y estaremos disponibles para asumir las responsabilidades administrativas”, añadió.

Sepúlveda también criticó a la ministra por la mala percepción de la gente respecto del sistema público y de su gestión, reflejada en distintas encuestas.

Barría respondió destacando que pese a los resultados de los sondeos, la población dice estar más satisfecha con la atención que recibe.

La ministra Barría es el segundo secretario de Estado de este gobierno en concurrir a una sesión de interpelación de la Cámara de Diputado, herramienta de fiscalización que debutó con el ex ministro de Educación, Martín Zilic

Desconfianza me inspira la encuesta valores 2006, encargada a la consultora Mori, cuando se afirma: “A la velocidad que han cambiado los valores culturales en la última década, Chile necesita de treinta años para llegar a tener los estándares que hoy se identifican con una sociedad moderna”.
Pero, ¿qué se entiende por sociedad moderna? ¿Acaso no son ambiguas categorías como tradicional-secular, conservador-progresista? ¿No son más justos criterios como bien y mal, individualismo y generosidad, ennoblecimiento y degradación, virtudes y corrupción? El colombiano Nicolás Gómez Dávila escribe con ironía: “De la putrefacción de la civilización moderna sólo se duda en país subdesarrollado”.

Para nuestro consuelo, si seguimos avanzando a paso de tortuga, nos quedan aun treinta años para estar a la altura de los parámetros modernos. Sí, las ideas “modernas” y liberales son simpáticas, pero ya hay suficiente verificación empírica para poder proclamar de modo contundente que sus consecuencias son nefastas.

Las encuestas sociológicas, aplicadas a temas morales, tienen el peligro de convertirse en el nuevo Oráculo de Delfos, invitando a renunciar a vivir de acuerdo a las más altas posibilidades humanas para conformarse con lo que se lleva o es estadísticamente normal. No hay que adherirse a lo que simplemente pasa, sino elevarse a lo que permanece. Hay que saber despertar y descubrir al hombre eterno en el hombre actual. Y para eso: Platón, San Agustín, Pascal, Dostoievski, más que otorgar crédito a superficiales encuestas que presumen detectar los “signos de los tiempos”. Y, siguiendo a Gómez Dávila, buscar la verdad fuera del tiempo es la manera de encontrar la verdad de nuestro tiempo, porque el que busca la “verdad de su tiempo” sólo encuentra los tópicos del día. Las épocas históricas se asemejan mucho más de lo que parece: el siglo XIX no vivió más angustiado con sus represiones sexuales que el siglo XX con su liberación sexual. Obsesión idéntica, aun cuando de signo contrario.

extracto de artículo “Encuestas y valores” publicado por D. Jorge Peña Vial

Era necesario que el gobierno atendiera estas legítimas peticiones, y una de las principales medidas fue la creación del Consejo Asesor de Educación. Consideramos que es una buena idea, ya que podría haber sido algo útil, como lo fue la Comisión Marcel para la reforma de pensiones. Pero en este caso, debido al muy elevado número de participantes (más de 80) y de sensibilidades presentes (políticas, culturales, religiosas, etc.), desde un principio era cuestionable que el resultado fuese positivo. Lo que se ha ratificado al ver que sólo han podido llegar a acuerdos básicos y no a propuestas de reformas profundas y concretas. Como ciudadanos tenemos el derecho a exigir que las decisiones públicas de nuestro país se tomen con seriedad y realismo, lo que consideramos en este caso no se hizo.

Las recientes Normas sobre Regulación de la Fertilidad y el primer esbozo del Marco Regulatorio en el Informe sobre la Calidad de la Educación en Chile son ilustrativos de la presencia de dos visiones acerca de la política pública en el ámbito de la formación de los jóvenes en nuestro país.

En el primer caso, la autoridad trata de resolver un serio problema social, el embarazo adolescente, por una vía mecanicista donde, con el falaz pretexto de actuar por el “bien de la comunidad”, el Estado interviene y promueve una agenda “valórica” que prescinde precisamente de valores objetivos. Sólo importa la defensa de un supuesto “principio de autonomía y respeto por las personas”, lo que implica apoyar sus decisiones libres con respecto a su sexualidad y reproducción. En nada se pondera el grave impacto en la promiscuidad sexual de menores cuya capacidad de discernir a los 14 años es prácticamente nula o el menosprecio que tal política supone sobre el rol de los padres en la educación de los hijos. Tampoco importa el empleo de métodos que por su posible condición abortiva pueden afectar la vida de seres humanos. Por último, no se tiene presente la evidencia internacional, que es concluyente en demostrar que políticas parciales como el uso de artefactos de emergencia no tienen éxito, ya que no integran la condición de adolescencia con los determinantes sociales del fenómeno que se pretende abordar.

En el caso de la discusión sobre educación escolar, un porcentaje del Consejo Asesor se declara firme partidario de “erigir a la educación estatal en el paradigma de calidad del sistema” y se llama a “discriminar positivamente a ese sector y a quienes lo educan, a fin de favorecer la igualdad de oportunidades”. Aquí tampoco importa la contundente evidencia que demuestra que la participación de colegios privados en la provisión de educación conlleva a un mejoramiento de la calidad, aun corrigiendo por características personales y familiares de los alumnos que asisten a esos establecimientos. No se reconoce que es el efecto de la competencia en los colegios particulares subvencionados lo que promueve la calidad, y son los padres, a través del financiamiento compartido, actores principales en la elección del lugar de estudio para sus hijos y, en consecuencia, el origen del mejor desempeño. Conviene en este punto recordar las palabras del Premio Nobel de Economía Gary Becker, quien, refiriéndose al papel de las familias, señala que “la productividad en las economías modernas está basada en el conocimiento, y la evidencia empírica demuestra que son los padres y las familias las fuerzas más formidables de la inversión en conocimiento. Los colegios juegan un rol importante y es vital preocuparse por su calidad; sin embargo, ellos no reemplazan a las familias en la formación del capital humano”.

Aunque con matices, el elemento común en ambas políticas es la creencia de que el Estado es capaz de orientar mejor las decisiones individuales de los jóvenes, reemplazando en ese papel a los privados y, más fundamentalmente, a los padres y sus familias. En la regulación de la fertilidad para los menores, el énfasis está puesto en el ejercicio de una libertad sin ataduras ni responsabilidad frente a nadie, camino que mejor califica para un pleno goce de la autonomía y “el disfrute de una sexualidad placentera y segura”. La fuerza moral para un protagonismo de los padres cede su espacio a la asesoría del consultorio público o a la consulta clandestina de un tercero.

En la regulación sobre la educación, la confianza sobre la superior ventaja del Estado radica en un principio similar: desestimar el aporte privado por la convicción de que el Estado cuenta con las capacidades y conoce mejor la realidad para operar con efectividad. Hay implícito en la propuesta el sesgo ideológico presente en la atávica costumbre de algunos de presumir que el Estado sabe mejor qué le conviene al país.

De cara a un Chile que presume llegar al Bicentenario como nación desarrollada, la presencia de estas visiones antagónicas sobre el espacio público-privado en la formación y educación de los jovenes debe mover a una profunda reflexión. Malos vientos correrán si se mira con recelo al mundo privado y, en particular, al valor del núcleo esencial de nuestra sociedad, la familia, la que en palabras de Juan Pablo II “es la única que posee vínculos vitales y orgánicos con la sociedad, porque constituye su fundamento y alimento continuo mediante su función de servicio a la vida. De ella nacen los ciudadanos, y éstos encuentran en ella la primera escuela de esas virtudes sociales que son el alma y desarrollo de la sociedad misma“.

Carlos Williamson B.
Prorrector Pontificia Universidad Católica de Chile