Archivo de Agosto 2007

camioneta padre hurtadoActualmente la palabra “solidaridad” se usa para muchas cosas, como podemos ver existe solidaridad política (que no se practica mucho), solidaridad económica y solidaridad de vida.

Pero ¿Qué es verdaderamente la solidaridad?, una respuesta de los tiempos actuales podría ser: “Entregar voluntariamente una ayuda material a la sociedad”, esta visión puede llevarnos a concluir que el hombre es para la sociedad, lo cual nos conduce a una sociedad despersonalizada y mecanizada.  Es la sociedad quien está al servicio del hombre y no viceversa, es la persona humana y su dignidad, con nombre y apellido, la que debe estar al centro de nuestro actuar social. Y es que la solidaridad es más que un simple acto, es una actitud de vida, es el ponerse en el otro, para el otro y con el otro.

Muchos estudiantes entregaron parte importante en sus vacaciones en trabajos sociales, misiones, y muchas otras actividades que implican un acto concreto de solidaridad, vemos que más de 3.000 jóvenes participamos en estas actividades, pero lo más importante es que lo que hacemos es por una conciencia social clara en donde en un futuro, cuando tengamos mayores responsabilidades, podamos vivir nuestra vocación concretamente como servicio por el prójimo.

El orden de actuar sigue al orden de ser, esto es principalmente que nuestros actos deben tener una razón concreta de ser, con miras a lo trascendente.  Esto parece utópico pero es que el hombre logra la felicidad no ensimismándose, sino donándose continuamente por la felicidad del otro, es ahí donde podemos observar que el bien común y el propio se fusionan, con actos concretos como lo son los trabajos sociales, la participación activa en organizaciones, misiones, por medio de donaciones, es decir actos que exigen un compromiso real con el prójimo. Por lo tanto que ahora estemos en el “mes de la solidaridad” implica que más que dar una respuesta mediática ahora, más que sólo involucrarnos con el otro, es comprometerse y ser uno con el otro.

Matías Ulloa Gamboa, alumno Ingeniería PUC

salario justoEl salario no es otra cosa que la compensación o retribución a que cada hombre es acreedor por el trabajo realizado.

Desde el punto de vista personal, el salario toma en cuenta la calidad y cantidad de bienes y servicios producidos por el individuo y debe tomar en consideración la satisfacción de las necesidades del trabajador y su familia. Uno de los problemas del individualismo de la economía liberal es que suele atender solo al rendimiento personal sin considerar al contexto familiar.

Los criterios para determinar un salario justo son: 1) Situación del trabajador, 2) Situación de la empresa, y 3) Exigencias del bien común nacional e internacional.

En el orden de la economía nacional, los distintos sectores socioeconómicos que participan en el intercambio de bienes (obreros, industriales, productores agropecuarios, comerciantes, etc.) deben poder mantener la posición social que a cada uno le corresponde en justicia. En caso contrario, si uno de estos grupos se enriquece y mejora excesivamente su propia posición, ello provoca un empobrecimiento proporcional de alguno de los demás sectores sociales, lo cual afecta el equilibrio del conjunto.

Así por ejemplo: si los comerciantes obtienen ganancias desmesuradas con relación a los beneficios de los productores, provocan el desequilibrio antes señalado, lo que se traduce en deterioro progresivo y termina por crear conflictos sociales. Es precisamente el estado que debe asumir su función esencial y ser árbitro entre los sectores en conflicto.

“Los jóvenes no tienen miedo del sacrificio, sino de una vida sin sentido”, con esta frase de Benedicto XVI queremos compartirles la experiencia de encontrarse con el Papa en Brasil y un resumen del discurso del Papa durante la inauguración del Celam.

El con el papa en Brasil9 de Mayo del presente año, nos embarcamos un grupo de 40 jóvenes desde Viña del Mar, Chile, a Sao Paolo Brasil, con el fin de acompañar al Papa Benedicto XVI en la apertura de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano. Aquellos 6 días fueron una experiencia inolvidable, por lo que no hay palabras para describir las emociones de esos momentos. Por ejemplo, la llegada del Papa al Monasterio de San Benito, la canonización de Frai Galvao en el Campo de Marte, rezar el Rosario con él en la Basílica del Santuario de la Aparecida, y en ese mismo lugar participar de la Misa inaugural. Todas las actividades que realizamos junto a Benedicto XVI, fueron grandes momentos que marcaron mi vida. Así, no puedo olvidar lo que Papa nos dijo en el estadio Pacaembu: “Pero mirándolos a vosotros, jóvenes aquí presentes, que irradiáis alegría y entusiasmo, asumo la mirada de Jesús, con la certeza de que vosotros habeis encontrado el verdadero camino”. Estas palabras me conmovieron e incentivaron a empeñarme para mejorar más como persona, en mi formación valórica y espiritual, a pesar de la crisis por la que pasa nuestra juventud, porque a pesar de ello el Papa sabe que en nosotros está la esperanza de la Iglesia, por eso su fe no cambia.

Belén Conlledo

sueldo.jpgUn sueldo ético, no es un tema legal o un tema reglamentario, ni siquiera un tema empresarial o sindical, es un tema de connotación moral que tiene como fundamento el que la persona es el centro de la economía.

Mucho más importante que los productos, hechos con el fruto del trabajo, son las personas que laboran y que hacen posible estos productos. La persona siempre debe prevalecer sobre las finanzas, sobre el dinero, sobre los productos, sobre la tecnología.

La economía y la política fueron hechas para las personas y no viceversa. Igualmente, el mercado no puede ser para que las personas se inmolen en aras del mercado; el mercado debe servir a las personas y las personas deben tener la prioridad que tienen como los ejes de la vida social y como el centro de la vida política.

Vivir mejor sólo será posible mediante la obra de una generación que aprenda a construir los acuerdos necesarios para acabar con las enormes desigualdades e injusticias que subsisten en nuestro país. En esta obra es indispensable la participación de los trabajadores, organizados de manera libre y democrática.

El combate contra la pobreza se gana a base de empleo, de empleo decente, de empleo digno, de empleo productivo y competitivo, de empleo bien remunerado.

Así, el desarrollo integral de nuestro país se logra cuando se tiene en el centro de acción a los derechos humanos y a las personas, todo ello sólo puede tener como base de sustentación en el largo plazo al empleo decente, puesto que el empleo es el factor fundamental de la cohesión social.

Quien pudiendo pagar más del salario mínimo no lo hace, no está actuando con justicia y le hace un daño a nuestro país. Necesitamos crecer en justicia, equidad, competitividad y empleo digno, solo así tendremos paz social.

Salvador Salazar D.