Archivo de Enero 2008

inflacionEn diciembre de 2007 la tasa de inflación anualizada alcanzó 7.8%, muy por sobre el rango meta del Banco Central (BC), establecido entre 2% y 4%. Tanto o más relevante que lo anterior, resulta el alza de precios de los alimentos que cerró el año pasado en 15,2%, lo que es especialmente grave debido a que los más pobres gastan la mayor parte de sus ingresos en comida.

La reciente escalada en la inflación no es fácil de determinar, ya que corresponde al resultado de un conjunto de fenómenos y factores que a continuación explicaremos brevemente.

En lo que respecta a los alimentos, las nevadas y heladas de este invierno causaron tales daños en cultivos, que hicieron que los precios de una cantidad importante de frutas y verduras subieran de manera sorpresiva y explosiva. A ello se sumó el que los precios internacionales de los “soft-commodities” (conocidos como commodities “blandos” referidos al trigo, maíz, soya, etc.) llegaran a niveles también muy superiores a sus promedios históricos, principalmente debido a la creciente demanda proveniente de China y a sus cada vez mayores usos como biocombustibles. Otro bien de primera necesidad que vio influido decisivamente su precio por esta alza global fue la leche. De esta forma tanto productos perecibles como no perecibles mostraron subidas considerables en sus precios.

En otro frente, los precios asociados a la energía subieron más de un 40% en el 2007. En lo que a electricidad respecta, los cortes de gas desde Argentina y los bajos niveles de reservas hídricas elevaron los costos de generación, al requerirse mayor producción en base a petróleo diesel. A esto, se sumó el que el barril de petróleo también mostrara una escalada vertiginosa en su precio, en parte por problemas de inestabilidad geopolítica en medio oriente, como por estrechez en la oferta de este insumo, alcanzando niveles récord en su historia en torno a los US$100. Estas alzas también afectaron los precios del gas licuado, y al resto de la cadena de insumos energéticos.

Un aspecto a tener en consideración, es el alto grado de indexación que presenta nuestra economía (muchos precios se reajustan automáticamente por inflación, vía UF), por lo que las alzas de precios antes mencionadas, pueden transformarse rápidamente en escaladas mayores debidos a los denominados “efectos de segunda vuelta”, que se comienzan a manifestarse en forma incipiente.

Corresponde señalar que estos factores han afectado de una u otra forma a todas las economías del mundo, generando crecientes presiones inflacionarias a nivel global. Sin embargo, considerando nuestra canasta básica, asociada a nuestra situación económica de país en vías de desarrollo, más cargada en bienes de primera necesidad como los alimentos, nuestra medida de inflación es mucho más sensible al fenómeno de alzas de precios en desarrollo.
     
El BC es el responsable de velar que la inflación termine al interior del rango meta. Sin embargo, en el 2007 varios factores externos y locales no eran predecibles ni se remediaban subiendo las tasas de interés en Chile (la sequía que afectaba Australia y que afectaba el precio internacional de la leche iba a seguir igual). No obstante lo anterior, no son pocos los economistas que piensan que el actuar del BC resulta cuestionable, pues advierten que una reacción más enérgica y con mayor antelación de su parte podría haber disminuido este resurgimiento de la inflación y haber mantenido controladas las expectativas inflacionarias a futuro, que cada día parecen estar más adportas de “desanclarse”, y que son cruciales para que la tasa de inflación vuelva a su rango meta en el mediano plazo. Pero cuidado, que mayores tasas de interés se traducen en menor actividad. Usar la dosis justa, que permita mantener estables las expectativas de inflación y no producir un frenazo en la economía es el desafío. Difícil labor por delante la que tiene el BC.

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