Archivo de Marzo 2008

crecimiento¿Pasó la crisis subprime a ser una crisis financiera global? ¿Le va a afectar a Chile?
¿Las medidas del gobierno de Chile serán verdaderamente útiles para revitalizar el crecimiento económico? Las preguntas aquí planteadas son las que trataremos de responder en esta corta nota.

La alta volatilidad que apareció desde agosto de 2007 en los mercados financieros de Estados Unidos (EE.UU.) comenzó llamándose crisis subprime, pues correspondía a la pérdida de valor de los activos financieros respaldados por hipotecas subprime (que son préstamos hipotecarios otorgados a personas con limitada capacidad de pago debido a su precaria situación económica). El que se descubriera que eran muchos los activos financieros relacionados con estos créditos subprime, fue lo que causó la volatilidad, pues se desconocía la profundidad del problema, del que aún no se tiene claridad suficiente.

Han pasado ya varios meses desde entonces y los problemas en los mercados financieros, ahora también en Europa, persisten, por lo que la crisis dejó de ser específica a un tipo de activos (subprime) y ahora se habla directamente de una crisis en el sistema financiero norteamericano y de algunos países europeos. Ello se explicaría en gran parte porque la economía de nuestro vecino del norte (EE.UU.) se encaminaría hacia una recesión (crecimiento negativo o decrecimiento), derivado de la pérdida en el poder adquisitivo de su gente, en parte relacionada a la caída en el valor de las viviendas, un importante depósito de riqueza, como con las alzas de precios asociadas a fenómenos globales, como precios de los combustibles y alimentos.

En Chile si bien nuestro sistema bancario está bien capitalizado y no tiene grandes exposiciones a activos riesgosos, que en simple significa que nuestros bancos locales están sanitos, la desaceleración del crecimiento que experimenta EE.UU. y Europa afectarán nuestra actividad económica por diversas vías; disminuyendo el valor de nuestras exportaciones, limitando la llegada de flujos de capitales a nuestro país y en definitiva afectando el clima, entorno económico y expectativas, pilares fundamentales para la marcha económica.

Respecto a las medidas anunciadas por el gobierno chileno para enfrentar esta situación, comprometen la no despreciable cifra de 950 millones de dólares. Este proyecto de ley considera una rebaja transitoria del impuesto específico a las gasolinas, incentivos tributarios para la importación de vehículos de tecnología híbrida, recursos para el desarrollo de biocombustibles, eliminación del pago del impuesto de Timbres y Estampillas para la micro, pequeña y mediana empresa, además de focalización de la franquicia tributaria para la construcción de viviendas.

Es difícil hacer un diagnóstico acabado sobre la repercusión que van a tener sobre el crecimiento de la economía chilena y sobre el empleo, pero creemos que hay que comenzar mencionando que el hecho de que el gobierno haga algo por enfrentar el complejo escenario económico local (la inflación se acelera, mientras el crecimiento esta bajo) es bueno. A nuestro parecer lo más destacable son la eliminación del impuesto de Timbres y Estampillas para las PYMES, ya que estás son el principal empleador de Chile, y la reducción del impuesto a la gasolina, ya que ayudará a reducir la inflación, una lacra que daña especialmente el bolsillo de los más pobres de nuestra sociedad.

El gobierno aún puede hacer mucho más en el contexto de que sus ahorros en el extranjero llegan a alrededor de 20 mil millones de dólares, como por ejemplo, una reducción del IVA a 18% del 19% actual (impuesto que pagan proporcionalmente más los quintiles de más bajos ingresos), o mayor apoyo a las PYMES a través de flexibilizar su marco regulatorio. Medidas buenas sobran, lo que falta ahora es voluntad para implementarlas.

MueveteChile.org