La estabilidad de precios constituye una de las principales tareas del Banco Central, institución que a través de movimientos en la tasa de política monetaria busca mantener la inflación en torno al 3% en un horizonte de 12 a 24 meses. Cabe preguntarse entonces qué pasó en la economía que se nos disparó la inflación, actualmente en 9,5%.
Para entender nuestra situación actual y más importante aún, poder tener una buena aproximación de lo que se nos viene de cara al futuro, resulta esencial entender los múltiples elementos que han configurado este escenario.
Mucho se ha comentado el impacto que ha tenido el sostenido crecimiento de las economías asiáticas, en particular China sobre los precios de los commodities. Esto ha traído consigo no solo alzas en nuestro tradicional cobre sino que también en alimentos y combustibles. Dichas subidas de precios impactan decisivamente nuestra medición de inflación, ya que dentro de nuestra canasta representativa que mide la inflación, un porcentaje importante lo tienen estos componentes.
Si bien esta situación, ajena a nuestro control local ha determinado importantes alzas en las mediciones de inflación en todos los países, lamentablemente se han dado situaciones particulares, tanto externas como internas, que han afectado aún más negativamente nuestra situación de precios. Entre los factores externos adicionales recordemos nuestra estrecha situación energética con cortes de gas desde Argentina, escasez de lluvias y falla de la central eléctrica Nehuenco, una importante central del sistema eléctrico.
Frente a los elementos hasta aquí mencionadas poco o nada puede hacer la política monetaria para contrarrestarlos. De esta forma, si fueran solo estas las razones de los actuales niveles de inflación no habría que esperar una mayor reacción del Banco Central al respecto, sin embargo lamentablemente este no es el caso.
La demanda interna ha estado creciendo sostenidamente sobre el producto. En particular el gasto fiscal ha mantenido un ritmo de expansión récord, lo que configura una segunda gran fuerza de origen interno que golpea los precios de la economía.
Para frenar un eventual espiral inflacionario con los altísimos costos que ello acarrearía es que el Banco Central debe usar con decisión la política monetaria, y por esta razón es que en la situación actual podemos esperar futuras alzas de tasas, que pongan freno a este peligroso germen llamado inflación.
Eduardo Guerrero, Muévetechile.org
Nuevamente volatilidad e incertidumbre son los conceptos más utilizados por los agentes económicos, pues a la inestabilidad causada por la ya archiconocida crisis subprime, se ha sumado un alza sostenida y hasta niveles insospechados del precio del petróleo.
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