Archivo de Agosto 2008

ministerio de haciendaDefinir el monto total y en qué se gastarán los recursos públicos, es una tarea que año a año concita el interés de múltiples autoridades, parlamentarios y analistas.
 
En el actual escenario económico esta tarea despierta un mayor interés aún, considerando al menos cuatro factores claves en juego:

- Precio del cobre que posibilita una importante expansión del gasto público.
- Panorama inflacionario que aconseja una mayor restricción fiscal.
- Menor dinamismo y crecimiento del país, con el consecuente aumento en el desempleo y demandas sociales por un mayor gasto del gobierno.
- Un año electoral por delante que presionará por abrir excesivamente la billetera pública.
 
Por tanto, difícil tarea tiene por delante el Ministro de Hacienda Andrés Velasco, considerando los elementos contrapuestos antes mencionados, más allá de consideraciones respecto al crecimiento porcentual del gasto público, que se especula podría estar en torno al 7%.
 
En primer término, distinguir entre gasto propiamente tal e inversión resulta fundamental, pues dependiendo si el destino es uno u otro los efectos inflacionarios asociados serán distintos.
 
Es evidente que existen necesidades sociales urgentes que deben abordarse con prontitud, en dicha partida caen los gastos, los que por su naturaleza tienen mayores efectos inflacionarios respecto de la decisión de destinar recursos a aquellas áreas que permitan aumentar la capacidad productiva del país (crecimiento potencial) y así poder crecer más en el futuro.
 
Adicionalmente, se debe poner atención a si el mayor gasto es destinado a bienes transables o no transables, pues en la medida que se opte por bienes transables (importados o exportados) serán menores las presiones inflacionarias que si dicho gasto se destinara a bienes no transables.
 
Como vemos no solo importa en cuánto crecerá el gasto fiscal sino que además a qué se destinará y de qué forma.
 
Finalmente, una última consideración respecto a llamar por su nombre a las partidas públicas, pues el financiamiento al Transantiago y el presupuesto especial para regiones no están siendo consideradas actualmente como gasto, cuando a todas luces caen en dicha categoría.