Archive for Febrero, 2009

¿De Crisis a Depresión?

Jueves, Febrero 26th, 2009

Rip EconomyEn EE.UU. ya se suman tres grandes paquetes de medidas para afrontar la actual situación económica. Las cifras de actividad de las principales economías del mundo revelan que la mayoría ya se encuentra en recesión. Grandes, medianas y pequeñas compañías de los rubros tanto financiero como no financiero, realizan diariamente nuevos despidos, dando cuenta del incremento a nivel global del desempleo. En Chile, el Gobierno también anunció medidas para estimular la actividad económica, y el Banco Central, por su parte, recientemente decidió bajar la tasa de interés en más de lo proyectado por los especialistas.

Ingredientes para condimentar este amargo panorama sobran… Sin embargo, en esta columna, más que agregar evidencias respecto a la gravedad de la coyuntura económica espero poder aportar luces respecto al futuro y los grandes temas pendientes, para poder revertir este negativo escenario.

Así como el cuerpo humano para poder funcionar correctamente requiere del buen funcionamiento de sus distintos órganos, una economía sana también es el resultado del correcto entramado de sus múltiples agentes económicos.

Poder acceder a financiamiento para realizar nuevas inversiones, aumentar posibilidades de consumo y/o disponer de más recursos para sobrellevar momentos más difíciles es fundamental para el normal desarrollo de una economía, y los distintos sectores que la conforman.

En la actualidad, la precaria situación de los grandes bancos a nivel mundial, derivada de sus archiconocidas malas decisiones de inversión y préstamos otorgados a clientes de alto riesgo de no pago, ha determinado que el acceso al financiamiento sea escaso.

Mientras esta situación no cambie, difícilmente apreciaremos mejoras sustanciales en la marcha de la economía. Corresponde señalar que algunos países del mundo han actuado eficazmente en la capitalización de su sistema financiero, sin embargo, lo que haga o deje de hacer EE.UU. resulta fundamental.

Si bien EE.UU. a la fecha ha entregado financiamiento a los bancos, no los ha capitalizado en forma sustancial, como quisiera y esperara el mercado. Persistiendo los riesgos sobre quiebras y estabilidad de dichas instituciones, lo que ha impedido restablecer las confianzas necesarias.

Comienza a instalarse en el debate la posibilidad de que EE.UU. pueda nacionalizar los bancos. Más que el Gobierno se haga cargo de la administración de los bancos, lo importante es que actúe como aval de ellos, garantizando con esto su correcto funcionamiento. Para lograr tales propósitos la administración puede continuar siendo privada, sin embargo ahora el nuevo dueño y garante de sus fondos sería el Estado. Un exitoso caso a seguir es la crisis que en los años 80 afectó a nuestro país, que dejó importantes lecciones respecto al camino más eficaz a seguir frente a este tipo de situaciones extraordinarias.

Cada día que pasa sin que se enfrente con decisión los problemas del sector financiero, continúa empeorando el panorama económico. Algo que en un principio se planteó como una desaceleración leve, se transformó en una gran crisis económica, que lamentablemente de no mediar medidas fundamentales como las antes mencionadas tiene altas probabilidades de transformarse en depresión.

Condición necesaria pero no suficiente… A las urgentes y necesarias medidas en el sector financiero se han superpuesto los rimbombantes planes de estímulo fiscal. “Si los privados no gastan que lo haga el Gobierno…” Lo cierto es que las medidas no son excluyentes sino complementarias.

Es importante recordar el papel fundamental que muchas veces puede y debe jugar en una economía el Estado. En el caso de Chile, la regla fiscal fue pensada justamente en la importancia que puede tener el Gobierno en el objetivo de estabilizar el ciclo económico.

En las circunstancias actuales esto es especialmente cierto. En un ambiente de incertidumbre como el que vivimos en que los privados no están gastando ni invirtiendo, con lo que cada vez se extienden las consecuencias negativas en la economía, el gobierno puede aumentar su gasto discrecionalmente y/o bajar los impuestos para estimular el gasto y la inversión privada. En este sentido, el gobierno norteamericano aprobó recientemente un plan económico de más de US$ 700 mil millones en gasto adicional, además de una significativa baja de impuestos que incidirá sobre un alto porcentaje de los trabajadores del país.

Ante el crecimiento en el desempleo, los estímulos fiscales pueden tener un importante papel reactivador. Sin embargo, muchas decisiones de gasto pueden tomar bastante tiempo en su ejecución, como grandes planes de mejora en infraestructura, tantas veces mencionados, por lo que el tipo de gasto que se realice y la rapidez con que se ejecute es crucial.

Algunos especialistas argumentan a la luz de estos elementos que el estímulo fiscal debe transferir la riqueza a los privados para que ellos decidan mejor en qué gastar, sin embargo en tiempos como los actuales estas medidas permitirían a los privados mejorar su situación patrimonial pero no necesariamente los animará a gastar, por lo que esta iniciativa puede no terminar cumpliendo con su plan original.

De esta forma, se requieren no una, sino un conjunto de medidas radicales, complementarias y lo más importante: ¡con prontitud!, que posibiliten cambiar el ánimo y las expectativas de los agentes económicos, que en último término son la clave para encontrar la salida de la crisis.

En síntesis:

  • Capitalizar con audacia la banca, poniendo fin a la incertidumbre asociada a su situación patrimonial.
  • Gastar eficientemente los nuevos recursos, poniendo atención a que su impacto sea el más amplio posible y con especial cuidado en no despilfarrarlos en medidas que dejen contentos solo a pequeños grupos de presión.
  • Incentivar el empleo precisamente en los sectores más afectados, estableciendo beneficios tributarios y subsidios directos a la contratación de trabajadores, actividades de emprendimiento y nueva inversión.

Los ciclos económicos son comunes e inherentes a la marcha de una economía, así como los resfríos y gripes son habituales en invierno. Sin embargo, si estos no se cuidan a su debido tiempo pueden transformarse en una pulmonía e incluso en situaciones más extremas llegar a causar la muerte del enfermo.

Escrito por: Eduardo Guerrero

Gobierno y playas nudistas

Viernes, Febrero 13th, 2009

playa nudistaTVN (24 horas) nos ha entrevistado para conocer nuestra opinión sobre la noticia relativa a las obras que emprendería el Gobierno para facilitar el acceso a playas nudistas. He aquí algunas reflexiones sobre el tema:

La impudicia es un mal moral.

Desde un punto de vista antropológico, es natural que toda persona sienta aprecio por su intimidad y que, por lo tanto, la proteja. Puesto que la intimidad es el mundo interior de todo ser humano, quien se aprecia a sí mismo necesariamente aprecia su intimidad: no se regala a cualquiera lo que se tiene por preciado. Esa es la razón por la que tenemos secretos y un mundo privado que elegimos compartir sólo con algunos. Esa es también la razón por la que sentimos vergüenza cuando alguien revela nuestros secretos sin nuestro consentimiento. El pudor es la herramienta natural que protege nuestra intimidad y demuestra que ese mundo interior tiene valor. Por lo tanto, es un bien para el sujeto; y carecer de este bien, es un mal. Es propio de las personas el sentir, en ocasiones, vergüenza.

¿Se debe sentir pudor en la exposición del propio cuerpo?

El hombre está constituido por una realidad a la vez espiritual y corporal: somos alma y cuerpo. Nuestra realidad espiritual se expresa a través de la corporal: expresamos nuestras ideas y sentimientos a través del lenguaje y del cuerpo. Aunque usamos nuestro cuerpo para expresar lo que somos, no podemos afirmar que el cuerpo es mero instrumento, pues también SOMOS nuestro CUERPO, y así como no es sano mostrar a todos todo lo que somos, tampoco lo es mostrar a todos todo nuestro cuerpo. El cuerpo también expresa: gestualizamos nuestros pensamientos y emociones, sonreímos cuando nos sentimos felices, nos sonrojamos cuando nos avergonzamos, etc. Cuando se descubre algo que los demás no deben saber, tratamos de ocultarlo, y esto se refleja en nuestro cuerpo (por eso, el mentiroso desvía la mirada y el delincuente se tapa el rostro). Esto nos demuestra que el cuerpo también tiene un espacio propio de intimidad, el que merece aprecio y protección. La privacidad, que es tanto del alma como del cuerpo, se abre sólo para algunos, a quienes se les regala una parte de ella (por eso, la intimidad más perfecta se da dentro del matrimonio, pues ahí lo que se regala no es una parte, es el todo: comunidad de vida). No respetar lo que es por naturaleza privado (recordemos que el pudor nos revela qué es lo privado) implica no respetarse a sí mismo.

Los promotores del nudismo argumentan que “el ir desnudos es la cosa más natural”, pero también es de lo más natural defecar o aparearse, cosas que -por ahora- a nadie se le ocurre hacer ante los demás, como lo hacen los animales. El respeto al derecho de la propia intimidad y a la de los demás, son conquistas del progreso racional. Lo otro, es regresar a las cavernas.

El pudor bien entendido es algo positivo (y no represivo) que me lleva a guardar lo más íntimo para la persona amada, es un bien que merece ser protegido con independencia de la mera subjetividad de la persona cuya intimidad se daña. (p.e. es bueno que el estado promueva y proteja la intimidad a través de una vivienda digna, donde no todos te vean o te escuchen).

No se tiene propiedad sobre el propio cuerpo.

Hay quienes argumentan que sería lícito mostrar todo el cuerpo a cualquiera, pues el cuerpo sería propiedad de uno mismo y es legítimo que cada quien elija cómo disponer de lo suyo cuando esa disposición no molesta a nadie (como sería el caso de una playa cerrada donde se practica el nudismo). Sin embargo, el argumento es errado. El mismo apoya todo su peso en el supuesto falso de que se tiene un derecho de propiedad sobre el cuerpo. Como el cuerpo ES la persona, éste no puede ser un objeto (que es aquello sobre lo cual se puede tener un título de propiedad) ni recibir el tratamiento de tal. La persona es siempre SUJETO y el cuerpo es la misma persona, única e irrepetible. Por lo tanto, no merece el tratamiento de una cosa que pueda ser vendida, arrendada o destruida. Tratar el propio cuerpo como si se tuviera propiedad sobre él -como si éste fuera un objeto- constituye un atentado sobre sí mismo, pues implica necesariamente una cosificación del individuo. La exhibición impúdica (sin pudor) es más propia de los animales y objetos que se muestran en las vitrinas que de los sujetos. Por esa razón, a los esclavos se les exhibía en el mercado: se les consideraba objetos, no sujetos.

La autoridad ha actuado contra el bien común.

Un lector perspicaz podría observar que, aun concediendo todo lo anterior, la acción de la autoridad no sería ilícita en este caso pues es sano que los ciudadanos gocen de espacios de autonomía, aun cuando en el ejercicio de ella se hagan daño o se pongan en riesgo a sí mismos y no a otros (como lo es en el caso de permitir que los ciudadanos fumen o beban), pues la ley no debe reprimir todos los vicios, sino sólo algunos: aquellos que son injustos y producen un daño al bien común.

Pues bien, no debe olvidarse que este importante principio de justicia política deriva del principio de tolerancia del mal (la autoridad que tiene la competencia y la capacidad de hecho de evitar un mal moral, puede –y a veces debe- tolerarlo siempre que de la tolerancia se siga un bien mayor o se evite un mal mayor que el que se sigue de la conducta viciada). La autoridad puede TOLERAR (i.e., soportar con paciencia) un mal, mas no puede PROMOVERLO mediante actos positivos, pues sus decisiones públicas tienen como fin el bien de la comunidad que tiene a su cargo. En este caso, el Gobierno no está absteniéndose de intervenir, sino que está actuando a favor de una propuesta que cosifica al individuo, mejorando los accesos de una playa nudista, cuando en la actualidad hay muchas otras playas que necesitan con urgencia mejorar sus propios accesos. ¿Es justo que el dinero de los contribuyentes vaya en ayuda del nudista que quiere bajar a su playa y no en ayuda de la abuelita que quiere bajar a tomar el sol con su familia en una playa común y corriente? Es evidente el sesgo ideológico que hay detrás de esta jerarquización de prioridades. Nosotros no tenemos por qué soportarlo.

Escrito por: Felipe Ibarra