Archivo de la Categoría Democracia y Participación
Declaraciones de ataque cruzadas, descalificaciones y ofensas que cada vez alcanzan mayores niveles, se han transformado lamentablemente en el estilo cotidiano de hacer política de muchos de nuestros representantes tanto en el parlamento como en el gobierno.
Razones para decir basta sobran. La importancia del respeto a nuestras autoridades e instituciones. La necesidad del diálogo para poder desarrollar las políticas sociales y económicas que requiere nuestro país. La notable responsabilidad que cargan sobre sus hombros nuestros líderes y la imperiosa madurez, criterio y sentido del deber que han de tener permanentemente en los distintos ámbitos de su actuar.
Reflexión especial merece también, la escalada de odiosidad que provocan tales comportamientos. Lamentablemente, nuestra historia reciente, da testimonio sobre las nefastas consecuencias que esto trae consigo. No volvamos a cometer el mismo error, las diferencias son necesarias e incluso constructivas si se saben abordar, rescatando lo mejor de cada uno, respetando las opiniones diferentes a las propias y buscando más aquellos aspectos que nos unen que los que nos separan. Ésta ha de ser la actitud del quehacer político.
Sin lugar a dudas los valores, principios y convicciones más profundas no se transan ni se negocian, pero sí se defienden con respeto y valentía, decisión y rigurosidad. Ojalá que quienes tienen la responsabilidad de dirigir este país retomen las buenas prácticas, y asimismo nosotros, los electores, estemos conscientes de la importancia de contar con representantes con grandeza y altura de miras, haciéndonos responsables de decidir correctamente a quienes representan a todos los chilenos.
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A los pocos años de haber visitado Chile, después de haber proclamado con fuerza la necesidad de un cambio sin violencia ni odio, Juan Pablo II debió sentirse orgulloso de esa generación que logró el cambio de forma pacífica al igual que en su tierra natal.
Sin embargo, corrientes que socavan los fundamentos mismos de nuestra sociedad, implicando a la familia y propagando la permisividad moral: el divorcio, el amor libre, la corrupción, la anticoncepción, los atentados contra la vida en su fase inicial y final, así como su manipulación, debieron haberle causado gran dolor.
Estás corrientes que hoy disponen del poder y de grandes recursos económicos en Chile, nos hacen preguntarnos si estamos frente a otra forma de totalitarismo, falazmente encubierto bajo las apariencias de la democracia, a lo que Juan Pablo II nos pediría a los jóvenes de hoy, al igual que hace 20 años, combatir con la fuerza de la Verdad y sin violencia, y no con la desobediencia civil o los desmanes callejeros.
Salvador Salazar D., Presidente MueveteChile.org
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Tiempo atrás, hubo en Chile un gran hombre que motivaba, especialmente a los jóvenes, a ser activos en la construcción de un orden social más justo, libre y fraterno. Su voz era una constante campana que a muchos despertó de la indiferencia y la omisión. La política era una de las dimensiones laicas de donde él animaba a participar para realizar efectivamente los cambios reales requeridos a la luz de Cristo. Decía el Padre Hurtado a los políticos: “Muchos van a la política para brillar, para surgir, para destacarse. ¡ Motivos pobres !…
Otros, para defender intereses de un gremio obrero o capitalista, o lo que es más triste todavía, puramente personales: para disfrutar de una influencia que se puede hacer pagar. ¡ Motivo indigno y bochornoso !…
Otros van a defender intereses de su partido ¡ Motivo justo, pero insuficiente!, porque sobre los intereses del partido están los intereses nacionales…
Otros, Dios quiera que sean muchos, van a la política para servir al país… A los políticos quisiéramos los simples ciudadanos, verlos de cabeza en los intereses de la patria, estudiando con pasión los medios para hacerla progresar, de solucionar sus hondos problemas. La política tiene una función social, y precisamente porque los políticos están más altamente colocados, porque tienen una labor directiva, de ellos ha de venir al país un ejemplo de moralidad privada y pública, de honradez, de sobriedad de vida, de trabajo, de consagración al bienestar nacional. \” (P. ALBERTO HURTADO \”Mensaje a los jóvenes\”).
Actuales palabras a mantener vivas siempre en nuestras mentes y corazones.
Enrique Van Rysselberghe Herrera
Concejal
Ilustre Municipalidad de Concepción
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Siglo XXI y tenemos el mundo unido por internet. Y la pregunta es, ¿cómo podría verse afectada la democracia por las nuevas tecnologías? Creo que, quizás, habría que empezar a pensar cómo unir gobierno con internet; esto, de seguro, logrará abrir la democracia verdaderamente a todos… o, al menos, más gente común y corriente que ve cómo va su respectivo país en el día a día. Imaginémoslo un poco: alguien cree que se necesita bajar el impuesto al plástico (por decir algo), entonces, hace su proyecto de ley en la página del parlamento y, en cosa de días, los discuten los parlamentarios… o quizás la misma población le dé su aprobación o rechazo (¿el fin de la democracia representativa?).
Obviamente, cada cosa tiene sus riesgos; para que esto funcionara, habría que colocar controles para que el destino del país sea el objetivo de esto y no se transforme todo en un desorden… electrónico, pero desorden al fin. Lo que sí, en mi opinión, se necesita es acercar la labor legislativa a la población de manera tal de poder nosotros proponer, al menos y de forma fácil, lo que creemos que conviene a la nación. Pero, lamentablemente hay poca voluntad de esto. Ya es una gran cosa, en muchos países del mundo, que se pueda consultar la legislación vigente y también histórica gratuitamente, pero muchas veces es a través de formas un tanto engorrosas (InfoLeg en Argentina)… Aquí, Chile se muestra más avanzado con la BCN.
Hay avances como el Senador Virtual en Chile, nuevamente, en el que la gente puede votar los proyectos de ley tramitados en el Senado o también, el ejemplar Participación Ciudadana del Parlamento del País Vasco que permite a cualquiera proponer cosas a los distintos grupos parlamentarios.
Pero, en fin, ojalá algún día las nuevas tecnologías permitan -¡quién sabe!- que cada uno pueda proponer y debatir y hacer política a través de las bondades de la tecnología.
Selena Silberglanz http://selenasw.wordpress.com/
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El día 21 de Noviembre de 2006 el diputado RN Nicolás Monckeberg, asumió la presidencia de la comisión investigadora del caso Chiledeportes, creada para aclarar las irregularidades en el uso de los fondos de este organismo. Luego de tres semanas de funcionamiento, la Concertación presentó una censura contra Nicolás Monckeberg como presidente de dicha comisión fundamentando que el diputado RN se habría excedido en sus atribuciones al “emitir juicios condenatorios” contra la subsecretaria de Chiledeportes Catalina Depassier. Esta decisión dejó en tela de juicio el futuro de la instancia de fiscalización porque la Alianza se retiró de la comisión y decidió seguir la estrategia de judicializar el caso.
Frente a estos hechos consideramos que la comisión investigadora de Chiledeportes era una gran oportunidad para esclarecer las irregularidades cometidas por este organismo en la asignación de fondos públicos. El fracaso de dicha comisión no contribuye a terminar con las sospechas de corrupción en varios de los organismos del estado y deja una sensación de duda respecto al real interés por esclarecer la verdad de las actuales coaliciones políticas. Todo esto desemboca en la desconfianza de la ciudadanía en sus representantes e instituciones.
En MueveteChile consideramos que valores como la generosidad, la objetividad, el respeto, la honorabilidad y la búsqueda del bien común deben guiar el actuar de todos nuestros políticos. Esperamos que en todos sus actos se refleje la convicción de trabajar por el interés superior del país.
Pídele a los presidentes de los partidos políticos que aprovechen la oportunidad de combatir unidos la corrupción, que dejen de lado los intereses particulares que acallan la verdad, y que contribuyan a un clima de mayor transparencia en las instituciones chilenas.
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El día 21 de Noviembre de 2006 el diputado de la Alianza Por Chile Nicolás Monckeberg, asumía la responsabilidad de presidir la comisión investigadora del caso Chiledeportes. Ésta comisión fue creada con el fin de aclarar las irregularidades en el uso de fondos imputadas a este organismo del estado. Luego de tres semanas de funcionamiento y en medio de acusaciones cruzadas entre parlamentarios de gobierno y oposición, la Concertación presentó una censura contra Nicolás Monckeberg como presidente de dicha comisión. La censura sobre la presidencia del diputado Monckeberg se fundamentó en el hecho de que el diputado de RN se habría excedió en sus atribuciones al “emitir juicios condenatorios” contra la subsecretaria de Chiledeportes Catalina Depassier. Esta decisión dejó en tela de juicio el futuro de la instancia de fiscalización porque la Alianza se retiró de la comisión.
Frente a estos hechos consideramos que la comisión investigadora de Chiledeportes era una gran oportunidad para esclarecer las irregularidades cometidas por este organismo en la asignación de fondos públicos, y de este modo, dar a la ciudadanía una señal sobre el compromiso que tienen nuestras autoridades con la honorabilidad que implica trabajar por el bien común. Así también era una señal para todas aquellas personas que ven en la actividad pública una posibilidad de sacar ventajas personales de maneras ilegitimas, de que sus actos no quedarán en la impunidad. El fracaso de dicha comisión, no contribuye a terminar con la “cultura de la corrupción” en los organismos del estado y deja una sensación de duda respecto de los reales intereses que mueven a las distintas coaliciones políticas. Todo esto desemboca en la desconfianza de la ciudadanía en sus representantes e instituciones.
Los diputados debieron poner todo de su parte por lograr el éxito de dicha comisión, por sobre cualquier consideración partidista cortoplacista. En este sentido valores como la generosidad, la objetividad, el respeto, la honorabilidad y la búsqueda del bien común deben guiar su actuar. Esperamos que en todos sus actos se refleje la convicción de trabajar por el interés superior del país.
Es importante considerar que los votantes somos personas inteligentes que podemos evaluar cuando las cosas se hacen con la voluntad de avanzar en el conocimiento de la verdad, y cuando los actos se hacen con el afán de entorpecer este fin. Por lo que consideramos que el mejor control a la corrupción es la transparencia y el mejor juicio es el de los ciudadanos bien informados.
Por esto MuéveteChile pide al Gobierno, a los diputados de la República y presidentes de partidos políticos que aprovechen la oportunidad de combatir unidos la corrupción, y dejando de lado los “juegos políticos” e intereses particulares que entorpecen el esclarecimiento de la verdad, contribuyan a un clima de mayor transparencia en las instituciones chilenas.
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Las agresiones a los aspectos más básicos de la dignidad humana, la vida, la libertad de conciencia, la familia o la libertad de educación, no pueden hacernos cerrar los ojos ante un bien moral de nuestra sociedad: la unidad de Chile. Por este motivo, creemos que MuéveteChile debe hacer explícito su compromiso con el perdón y la defensa de la unidad chilena, por entender que se trata de una exigencia del bien común y de la permanencia de las raíces cristianas de nuestra cultura popular.
Los cristianos no podemos volver a permitir que las ideologias de ese tiempo -o las actuales- lleven a nuestro país a una situación en la que se pierde la paz y se violenta la dignidad del ser humano. El papa Juan Pablo II nos invitó a los jóvenes -cuando estuvo en el Estadio Nacional- a no dejarnos llevar por falsos idolos y a seguir solo a Cristo.
Invitamos a todos a rescatar las cosas buenas que se han gestado en estos últimos 35 años en la sociedad chilena tales como la Solidaridad, la defensa de los Derechos Humanos, el amor a la Patria y el trabajo de muchos que han contribuido a que hoy tengamos un país más ordenado y generoso. Es el momento de la unidad en lo esencial, libertad en lo accidental y ante todo, Caridad.
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En atención a los acontecimientos de corrupción que han salido a la luz pública por el caso de Chiledeportes:
Rechazamos enérgicamente la corrupción ya que impide la consecución del bien común porque se le opone con criterios individualistas y egoístas; contradice la solidaridad porque produce injusticia y pobreza; y va también contra los más necesitados porque impide que los recursos destinados a ellos lleguen correctamente.
Si la corrupción es un grave daño desde el punto de vista material, sus efectos son todavía más negativos sobre la vida social. No se trata sólo de un proceso que debilita el sistema económico: la corrupción impide la promoción de la persona y hace que las sociedades sean menos justas y menos abiertas.
La corrupción política “compromete el correcto funcionamiento del Estado, influyendo negativamente en la relación entre gobernantes y gobernados; introduce una creciente desconfianza respecto a las instituciones públicas, causando un progresivo menosprecio de los ciudadanos por la política y sus representantes, con el consiguiente debilitamiento de las instituciones”. La corrupción distorsiona el papel de las instituciones representativas y las usa para peticiones clientelistas, de este modo, las opciones políticas favorecen los objetivos de unos cuantos que poseen los medios para influenciarlas e impiden la realización del bien común de todos los ciudadanos.
Si la familia no es capaz de cumplir con su tarea educativa, si leyes contrarias al auténtico bien del hombre —como aquellas contra la vida— deseducan a los ciudadanos, si la justicia procede con lentitud, si la moralidad se debilita por la trasgresión tolerada o si se degradan las condiciones de vida, se abona el terreno para que el fenómeno de la corrupción eche sus raíces. Se colocan aquí, con su enorme importancia, la educación, la formación moral de los ciudadanos y la tarea de instituciones, movimientos o asociaciones que puedan desarrollar una función cada vez más relevante en la prevención de la corrupción, ya que debemos cultivar y promover los recursos morales que ayuden a construir una “ecología humana” en la que la corrupción no encuentre un hábitat favorable.
La lucha contra la corrupción es un valor, pero también una necesidad; la corrupción es un mal, pero también un costo; el rechazo de la corrupción es un bien, pero también una ventaja; el abandono de prácticas corruptas puede generar desarrollo y bienestar; los comportamientos honestos se deben incentivar y castigar los deshonestos. En la lucha contra la corrupción es muy importante que las responsabilidades de los hechos ilícitos salgan a la luz, que los culpables sean castigados con formas reparadoras de comportamiento socialmente responsable.
Medidas prácticas que exigimos tomar:
- Castigar a los corruptos, que a la ciudadanía le quede claro lo que realmente pasó y que la justicia proceda rápidamente.
- Que el Estado eduque siempre con el ejemplo.
- Incentivar los comportamientos honestos (incluso premiarlos de alguna manera).
- Establecer códigos éticos.
- Mayor transparencia, en especial aquellas transacciones que involucran dinero.
- Establecer concurso para los cargos públicos
- Establecer buenos salarios para los puestos públicos.
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Te invitamos a comentar que te parecen nuestros Boletines que tenemos activos.
- ¿Están claros?
- ¿Qué les cambiarías?
- ¿Te parece que se están enviando a las personas correctas?
- ¿Qué nuevos temas sugieres y a quién debemos dirigir la alerta?
Tus comentarios son importantes para nosotros.
gracias, MuéveteChile.org
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Desconfianza me inspira la encuesta valores 2006, encargada a la consultora Mori, cuando se afirma: “A la velocidad que han cambiado los valores culturales en la última década, Chile necesita de treinta años para llegar a tener los estándares que hoy se identifican con una sociedad moderna”.
Pero, ¿qué se entiende por sociedad moderna? ¿Acaso no son ambiguas categorías como tradicional-secular, conservador-progresista? ¿No son más justos criterios como bien y mal, individualismo y generosidad, ennoblecimiento y degradación, virtudes y corrupción? El colombiano Nicolás Gómez Dávila escribe con ironía: “De la putrefacción de la civilización moderna sólo se duda en país subdesarrollado”.
Para nuestro consuelo, si seguimos avanzando a paso de tortuga, nos quedan aun treinta años para estar a la altura de los parámetros modernos. Sí, las ideas “modernas” y liberales son simpáticas, pero ya hay suficiente verificación empírica para poder proclamar de modo contundente que sus consecuencias son nefastas.
Las encuestas sociológicas, aplicadas a temas morales, tienen el peligro de convertirse en el nuevo Oráculo de Delfos, invitando a renunciar a vivir de acuerdo a las más altas posibilidades humanas para conformarse con lo que se lleva o es estadísticamente normal. No hay que adherirse a lo que simplemente pasa, sino elevarse a lo que permanece. Hay que saber despertar y descubrir al hombre eterno en el hombre actual. Y para eso: Platón, San Agustín, Pascal, Dostoievski, más que otorgar crédito a superficiales encuestas que presumen detectar los “signos de los tiempos”. Y, siguiendo a Gómez Dávila, buscar la verdad fuera del tiempo es la manera de encontrar la verdad de nuestro tiempo, porque el que busca la “verdad de su tiempo” sólo encuentra los tópicos del día. Las épocas históricas se asemejan mucho más de lo que parece: el siglo XIX no vivió más angustiado con sus represiones sexuales que el siglo XX con su liberación sexual. Obsesión idéntica, aun cuando de signo contrario.
extracto de artículo “Encuestas y valores” publicado por D. Jorge Peña Vial
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