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En EE.UU. ya se suman tres grandes paquetes de medidas para afrontar la actual situación económica. Las cifras de actividad de las principales economías del mundo revelan que la mayoría ya se encuentra en recesión. Grandes, medianas y pequeñas compañías de los rubros tanto financiero como no financiero, realizan diariamente nuevos despidos, dando cuenta del incremento a nivel global del desempleo. En Chile, el Gobierno también anunció medidas para estimular la actividad económica, y el Banco Central, por su parte, recientemente decidió bajar la tasa de interés en más de lo proyectado por los especialistas.
Ingredientes para condimentar este amargo panorama sobran… Sin embargo, en esta columna, más que agregar evidencias respecto a la gravedad de la coyuntura económica espero poder aportar luces respecto al futuro y los grandes temas pendientes, para poder revertir este negativo escenario.
Así como el cuerpo humano para poder funcionar correctamente requiere del buen funcionamiento de sus distintos órganos, una economía sana también es el resultado del correcto entramado de sus múltiples agentes económicos.
Poder acceder a financiamiento para realizar nuevas inversiones, aumentar posibilidades de consumo y/o disponer de más recursos para sobrellevar momentos más difíciles es fundamental para el normal desarrollo de una economía, y los distintos sectores que la conforman.
En la actualidad, la precaria situación de los grandes bancos a nivel mundial, derivada de sus archiconocidas malas decisiones de inversión y préstamos otorgados a clientes de alto riesgo de no pago, ha determinado que el acceso al financiamiento sea escaso.
Mientras esta situación no cambie, difícilmente apreciaremos mejoras sustanciales en la marcha de la economía. Corresponde señalar que algunos países del mundo han actuado eficazmente en la capitalización de su sistema financiero, sin embargo, lo que haga o deje de hacer EE.UU. resulta fundamental.
Si bien EE.UU. a la fecha ha entregado financiamiento a los bancos, no los ha capitalizado en forma sustancial, como quisiera y esperara el mercado. Persistiendo los riesgos sobre quiebras y estabilidad de dichas instituciones, lo que ha impedido restablecer las confianzas necesarias.
Comienza a instalarse en el debate la posibilidad de que EE.UU. pueda nacionalizar los bancos. Más que el Gobierno se haga cargo de la administración de los bancos, lo importante es que actúe como aval de ellos, garantizando con esto su correcto funcionamiento. Para lograr tales propósitos la administración puede continuar siendo privada, sin embargo ahora el nuevo dueño y garante de sus fondos sería el Estado. Un exitoso caso a seguir es la crisis que en los años 80 afectó a nuestro país, que dejó importantes lecciones respecto al camino más eficaz a seguir frente a este tipo de situaciones extraordinarias.
Cada día que pasa sin que se enfrente con decisión los problemas del sector financiero, continúa empeorando el panorama económico. Algo que en un principio se planteó como una desaceleración leve, se transformó en una gran crisis económica, que lamentablemente de no mediar medidas fundamentales como las antes mencionadas tiene altas probabilidades de transformarse en depresión.
Condición necesaria pero no suficiente… A las urgentes y necesarias medidas en el sector financiero se han superpuesto los rimbombantes planes de estímulo fiscal. “Si los privados no gastan que lo haga el Gobierno…” Lo cierto es que las medidas no son excluyentes sino complementarias.
Es importante recordar el papel fundamental que muchas veces puede y debe jugar en una economía el Estado. En el caso de Chile, la regla fiscal fue pensada justamente en la importancia que puede tener el Gobierno en el objetivo de estabilizar el ciclo económico.
En las circunstancias actuales esto es especialmente cierto. En un ambiente de incertidumbre como el que vivimos en que los privados no están gastando ni invirtiendo, con lo que cada vez se extienden las consecuencias negativas en la economía, el gobierno puede aumentar su gasto discrecionalmente y/o bajar los impuestos para estimular el gasto y la inversión privada. En este sentido, el gobierno norteamericano aprobó recientemente un plan económico de más de US$ 700 mil millones en gasto adicional, además de una significativa baja de impuestos que incidirá sobre un alto porcentaje de los trabajadores del país.
Ante el crecimiento en el desempleo, los estímulos fiscales pueden tener un importante papel reactivador. Sin embargo, muchas decisiones de gasto pueden tomar bastante tiempo en su ejecución, como grandes planes de mejora en infraestructura, tantas veces mencionados, por lo que el tipo de gasto que se realice y la rapidez con que se ejecute es crucial.
Algunos especialistas argumentan a la luz de estos elementos que el estímulo fiscal debe transferir la riqueza a los privados para que ellos decidan mejor en qué gastar, sin embargo en tiempos como los actuales estas medidas permitirían a los privados mejorar su situación patrimonial pero no necesariamente los animará a gastar, por lo que esta iniciativa puede no terminar cumpliendo con su plan original.
De esta forma, se requieren no una, sino un conjunto de medidas radicales, complementarias y lo más importante: ¡con prontitud!, que posibiliten cambiar el ánimo y las expectativas de los agentes económicos, que en último término son la clave para encontrar la salida de la crisis.
En síntesis:
- Capitalizar con audacia la banca, poniendo fin a la incertidumbre asociada a su situación patrimonial.
- Gastar eficientemente los nuevos recursos, poniendo atención a que su impacto sea el más amplio posible y con especial cuidado en no despilfarrarlos en medidas que dejen contentos solo a pequeños grupos de presión.
- Incentivar el empleo precisamente en los sectores más afectados, estableciendo beneficios tributarios y subsidios directos a la contratación de trabajadores, actividades de emprendimiento y nueva inversión.
Los ciclos económicos son comunes e inherentes a la marcha de una economía, así como los resfríos y gripes son habituales en invierno. Sin embargo, si estos no se cuidan a su debido tiempo pueden transformarse en una pulmonía e incluso en situaciones más extremas llegar a causar la muerte del enfermo.
Escrito por: Eduardo Guerrero
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Eduardo Guerrero, economista de Muévete Chile
Si bien el impacto y los alcances de la actual crisis financiera global no dejan de sorprender a la gran mayoría de analistas y economistas que hasta hace pocos meses restaban importancia a la profundidad y magnitud de esta crisis, más llamativo aún es analizar la seguidilla de eventos que se han sucedido desde los orígenes de la misma.
Al momento de buscar responsables, las críticas alcanzan a todos: a Greenspan por su sostenida política monetaria de bajas tasas que habría incentivado un sobreendeudamiento de los agentes económicos, a Bush por su excesivo gasto fiscal, especialmente aquel ocasionado por las costosas guerras, a las Agencias Clasificadoras de Riesgo que no cumplieron con su labor fiscalizadora, a las autoridades económicas americanas actuales, por dejar caer al Banco de Inversión Lehman Brothers, con la tremenda crisis de confianza que ello trajo consigo, además de culpar al congreso norteamericano por no aprobar el primer plan de salvataje propuesto, con todos los costos asociados a no actuar con prontitud.
Sin embargo, la preocupación actual se circunscribe a 3 importantes aspectos: liquidez, solvencia y actividad económica real. Para enfrentar estos grandes desafíos las máximas autoridades europeas tomaron grandes decisiones. Mención especial merece el liderazgo ejercido por el Primer Ministro Británico Gordon Brown, quien capitalizando la Banca de Inglaterra mostró el camino correcto al resto de los países europeos hacia lo que podría ser el comienzo del fin de la crisis.
Cabe señalar que la capitalización de la Banca fue una medida mucho más eficaz que la idea americana de pretender comprar los denominados “activos tóxicos” que nadie sabe a ciencia cierta quién los tiene y menos aún al precio que podrían transarse. De allí la importancia que tuvo la decisión inglesa respecto de la medida estadounidense, y que probablemente en el futuro sea recordada como el hito que evitó un descalabro mayor.
¿Realmente estaremos presenciando el comienzo del fin de la crisis financiera? Garantizando la liquidez y la solvencia, es posible constatar que estamos bien encaminados. Si a lo anterior agregamos las recientes medidas anunciadas por el gobierno chino de aumentar el gasto en infraestructura y salvaguardar el sector agrícola, las economías emergentes parecieran tener una luz de esperanza en el horizonte.
Resulta llamativo que una crisis de similares características haya afectado a nuestro país en los 80’, y más aún que nuestras autoridades económicas hayan sido capaces de tomar acertadas políticas y decisiones que nos permitieron sortear con éxito dichas dificultades. Al superarla, nuestro sistema financiero salió fortalecido en su conjunto, permitiéndonos hoy enfrentar con tranquilidad suficiente esta crisis financiera global, para nosotros conocida. Las 3 grandes armas en esta ocasión serán la solidez de nuestras finanzas públicas, la credibilidad de nuestra autoridad monetaria y nuestro sistema cambiario flexible. En cambio, nuestro “Talón de Aquiles” probablemente será la inflexibilidad laboral, que podría determinar una tasa de desempleo mayor a la posible bajo otras condiciones.
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Definir el monto total y en qué se gastarán los recursos públicos, es una tarea que año a año concita el interés de múltiples autoridades, parlamentarios y analistas.
En el actual escenario económico esta tarea despierta un mayor interés aún, considerando al menos cuatro factores claves en juego:
- Precio del cobre que posibilita una importante expansión del gasto público.
- Panorama inflacionario que aconseja una mayor restricción fiscal.
- Menor dinamismo y crecimiento del país, con el consecuente aumento en el desempleo y demandas sociales por un mayor gasto del gobierno.
- Un año electoral por delante que presionará por abrir excesivamente la billetera pública.
Por tanto, difícil tarea tiene por delante el Ministro de Hacienda Andrés Velasco, considerando los elementos contrapuestos antes mencionados, más allá de consideraciones respecto al crecimiento porcentual del gasto público, que se especula podría estar en torno al 7%.
En primer término, distinguir entre gasto propiamente tal e inversión resulta fundamental, pues dependiendo si el destino es uno u otro los efectos inflacionarios asociados serán distintos.
Es evidente que existen necesidades sociales urgentes que deben abordarse con prontitud, en dicha partida caen los gastos, los que por su naturaleza tienen mayores efectos inflacionarios respecto de la decisión de destinar recursos a aquellas áreas que permitan aumentar la capacidad productiva del país (crecimiento potencial) y así poder crecer más en el futuro.
Adicionalmente, se debe poner atención a si el mayor gasto es destinado a bienes transables o no transables, pues en la medida que se opte por bienes transables (importados o exportados) serán menores las presiones inflacionarias que si dicho gasto se destinara a bienes no transables.
Como vemos no solo importa en cuánto crecerá el gasto fiscal sino que además a qué se destinará y de qué forma.
Finalmente, una última consideración respecto a llamar por su nombre a las partidas públicas, pues el financiamiento al Transantiago y el presupuesto especial para regiones no están siendo consideradas actualmente como gasto, cuando a todas luces caen en dicha categoría.
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La estabilidad de precios constituye una de las principales tareas del Banco Central, institución que a través de movimientos en la tasa de política monetaria busca mantener la inflación en torno al 3% en un horizonte de 12 a 24 meses. Cabe preguntarse entonces qué pasó en la economía que se nos disparó la inflación, actualmente en 9,5%.
Para entender nuestra situación actual y más importante aún, poder tener una buena aproximación de lo que se nos viene de cara al futuro, resulta esencial entender los múltiples elementos que han configurado este escenario.
Mucho se ha comentado el impacto que ha tenido el sostenido crecimiento de las economías asiáticas, en particular China sobre los precios de los commodities. Esto ha traído consigo no solo alzas en nuestro tradicional cobre sino que también en alimentos y combustibles. Dichas subidas de precios impactan decisivamente nuestra medición de inflación, ya que dentro de nuestra canasta representativa que mide la inflación, un porcentaje importante lo tienen estos componentes.
Si bien esta situación, ajena a nuestro control local ha determinado importantes alzas en las mediciones de inflación en todos los países, lamentablemente se han dado situaciones particulares, tanto externas como internas, que han afectado aún más negativamente nuestra situación de precios. Entre los factores externos adicionales recordemos nuestra estrecha situación energética con cortes de gas desde Argentina, escasez de lluvias y falla de la central eléctrica Nehuenco, una importante central del sistema eléctrico.
Frente a los elementos hasta aquí mencionadas poco o nada puede hacer la política monetaria para contrarrestarlos. De esta forma, si fueran solo estas las razones de los actuales niveles de inflación no habría que esperar una mayor reacción del Banco Central al respecto, sin embargo lamentablemente este no es el caso.
La demanda interna ha estado creciendo sostenidamente sobre el producto. En particular el gasto fiscal ha mantenido un ritmo de expansión récord, lo que configura una segunda gran fuerza de origen interno que golpea los precios de la economía.
Para frenar un eventual espiral inflacionario con los altísimos costos que ello acarrearía es que el Banco Central debe usar con decisión la política monetaria, y por esta razón es que en la situación actual podemos esperar futuras alzas de tasas, que pongan freno a este peligroso germen llamado inflación.
Eduardo Guerrero, Muévetechile.org
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Los últimos datos económicos sugieren que existe una probabilidad no menor que durante este año la economía chilena seguirá con un crecimiento bajo e inflación alta. El IMACEC de marzo fue de sólo 0,7% anualizado, lo que a parte de los días hábiles menos y los problemas en la minería, refleja la debilidad de la economía y que los problemas son profundos.
Por otro lado, la inflación de abril fue 0,4% respecto a marzo y 8,3% anualizada, lo cual está en línea con la expectativa del mercado, pero refleja que las presiones inflacionarias siguen latentes. Más aún, en esta semana han sido publicados artículos diciendo que las bencinas van a volver a subir esta semana y que se espera que los precios de varias frutas y verduras se mantengan altos.
Este escenario de lenta actividad pero con precios preocupantes mantiene la encrucijada para el Banco Central, por lo que es probable que mantenga la tasa de interés en el nivel actual (6,25%) por algunos meses más.
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¿Pasó la crisis subprime a ser una crisis financiera global? ¿Le va a afectar a Chile?
¿Las medidas del gobierno de Chile serán verdaderamente útiles para revitalizar el crecimiento económico? Las preguntas aquí planteadas son las que trataremos de responder en esta corta nota.
La alta volatilidad que apareció desde agosto de 2007 en los mercados financieros de Estados Unidos (EE.UU.) comenzó llamándose crisis subprime, pues correspondía a la pérdida de valor de los activos financieros respaldados por hipotecas subprime (que son préstamos hipotecarios otorgados a personas con limitada capacidad de pago debido a su precaria situación económica). El que se descubriera que eran muchos los activos financieros relacionados con estos créditos subprime, fue lo que causó la volatilidad, pues se desconocía la profundidad del problema, del que aún no se tiene claridad suficiente.
Han pasado ya varios meses desde entonces y los problemas en los mercados financieros, ahora también en Europa, persisten, por lo que la crisis dejó de ser específica a un tipo de activos (subprime) y ahora se habla directamente de una crisis en el sistema financiero norteamericano y de algunos países europeos. Ello se explicaría en gran parte porque la economía de nuestro vecino del norte (EE.UU.) se encaminaría hacia una recesión (crecimiento negativo o decrecimiento), derivado de la pérdida en el poder adquisitivo de su gente, en parte relacionada a la caída en el valor de las viviendas, un importante depósito de riqueza, como con las alzas de precios asociadas a fenómenos globales, como precios de los combustibles y alimentos.
En Chile si bien nuestro sistema bancario está bien capitalizado y no tiene grandes exposiciones a activos riesgosos, que en simple significa que nuestros bancos locales están sanitos, la desaceleración del crecimiento que experimenta EE.UU. y Europa afectarán nuestra actividad económica por diversas vías; disminuyendo el valor de nuestras exportaciones, limitando la llegada de flujos de capitales a nuestro país y en definitiva afectando el clima, entorno económico y expectativas, pilares fundamentales para la marcha económica.
Respecto a las medidas anunciadas por el gobierno chileno para enfrentar esta situación, comprometen la no despreciable cifra de 950 millones de dólares. Este proyecto de ley considera una rebaja transitoria del impuesto específico a las gasolinas, incentivos tributarios para la importación de vehículos de tecnología híbrida, recursos para el desarrollo de biocombustibles, eliminación del pago del impuesto de Timbres y Estampillas para la micro, pequeña y mediana empresa, además de focalización de la franquicia tributaria para la construcción de viviendas.
Es difícil hacer un diagnóstico acabado sobre la repercusión que van a tener sobre el crecimiento de la economía chilena y sobre el empleo, pero creemos que hay que comenzar mencionando que el hecho de que el gobierno haga algo por enfrentar el complejo escenario económico local (la inflación se acelera, mientras el crecimiento esta bajo) es bueno. A nuestro parecer lo más destacable son la eliminación del impuesto de Timbres y Estampillas para las PYMES, ya que estás son el principal empleador de Chile, y la reducción del impuesto a la gasolina, ya que ayudará a reducir la inflación, una lacra que daña especialmente el bolsillo de los más pobres de nuestra sociedad.
El gobierno aún puede hacer mucho más en el contexto de que sus ahorros en el extranjero llegan a alrededor de 20 mil millones de dólares, como por ejemplo, una reducción del IVA a 18% del 19% actual (impuesto que pagan proporcionalmente más los quintiles de más bajos ingresos), o mayor apoyo a las PYMES a través de flexibilizar su marco regulatorio. Medidas buenas sobran, lo que falta ahora es voluntad para implementarlas.
MueveteChile.org
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Si Usted hubiera invertido $100 el 31 de diciembre del 2007 en la Bolsa, hoy tendría alrededor de $90.
Si hace 12 meses hubiera invertido los mismos $100 hoy tendría alrededor de $95.
Si Usted hubiera invertido $100 el 16 de octubre del 2007 en la Bolsa, hoy tendría alrededor de $83.
A lo que además hay que agregarle que la inflación ha hecho que los $100 de hace un año no permitan hoy comprar lo mismo, pues hoy para tener ese mismo poder adquisitivo habría que tener $108.
¿Qué está pasando? ¿Por qué los violentos movimientos a la baja en los mercados financieros del mundo, y en especial en los de nuestra Bolsa local, han acaparado portadas y los primeros minutos en todos los noticiarios? ¿Corresponde asignarle tanta importancia a este tema? Algunos elementos importantes a considerar son:
Primero que todo, es importante atender al hecho de que buena parte de los recursos de todos los chilenos están ahorrados en este tipo de instrumentos, a través de las AFP. Además, el valor de los activos y la bolsa local representan las perspectivas de las empresas y los distintos sectores económicos allí presentes. Por lo tanto, sus fluctuaciones, tanto al alza como a la baja, reflejarían el escenario futuro de nuestra economía.
Por otro lado, su comportamiento relativo en los mercados financieros extranjeros, tanto de la región (Latinoamérica) como del mundo, dan luces sobre nuestra posición competitiva en cuanto a la confiablidad de nuestras instituciones, perspectivas de crecimiento, y si constituimos o no una mejor alternativa de inversión como país. Corresponde señalar que las valoraciones son el reflejo tanto de las decisiones y sucesos en el ámbito interno como de los eventos y perspectivas del escenario internacional. De esta forma, el comportamiento del mercado financiero es determinado por la interrelación de múltiples variables:
En el ámbito interno, las noticias más relevantes se han centrado en el famoso “oficio Bernstein”; el que, en resumen, recordó a las AFP la necesidad de reducir su cartera en renta variable (Bolsa) para cumplir con los estándares establecidos (porque se encontraban sobre expuestas a este mercado); cosa que produjo las consecuentes ventas de estas instituciones y, con ello, una alteración sobre las expectativas de venta que el mercado tenía respecto a ellas. A esto se ha sumado la trayectoria al alza en las tasas de interés de nuestra economía (cuando los flujos se descuentan a una tasa mayor, éstos caen de valor). Las mayores tasas disminuyen la actividad económica, al reducir la demanda agregada, por lo que también podrían afectarse los flujos de aquellas empresas relacionadas con ésta. En la misma línea, alzas en la inflación dan cuenta de un menor ingreso real disponible, lo que afecta negativamente al consumo.
Respecto al escenario internacional, lo más relevante lo encontramos en la crisis subprime y su impacto sobre la actividad económica en EE.UU. y el resto del mundo. Así, cada vez son más las voces que hablan de recesión en Norteamérica. Un segundo factor a considerar son las alzas sostenidas en el precio del petróleo y su impacto sobre los costos de la actividad industrial y el transporte, entre otros.
Claramente, sí es importante lo que ocurre en la bolsa. Sin embargo, tampoco corresponde sobrevalorar lo que allí sucede, mas aún en lo referido al corto plazo, pues generalmente ella contiene el ruido de las sobrerreacciones y no necesariamente se condice con las tendencias de largo plazo, que es lo más importante para los aspectos antes mencionados. ¿Comprar, mantener o vender?, el mejor consejo pareciera ser actuar reflexivamente y no de manera impulsiva. Para tomar buenas decisiones hay que actuar informada y responsablemente.
MueveteChile.org
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Escrito por: admin en Economia
En diciembre de 2007 la tasa de inflación anualizada alcanzó 7.8%, muy por sobre el rango meta del Banco Central (BC), establecido entre 2% y 4%. Tanto o más relevante que lo anterior, resulta el alza de precios de los alimentos que cerró el año pasado en 15,2%, lo que es especialmente grave debido a que los más pobres gastan la mayor parte de sus ingresos en comida.
La reciente escalada en la inflación no es fácil de determinar, ya que corresponde al resultado de un conjunto de fenómenos y factores que a continuación explicaremos brevemente.
En lo que respecta a los alimentos, las nevadas y heladas de este invierno causaron tales daños en cultivos, que hicieron que los precios de una cantidad importante de frutas y verduras subieran de manera sorpresiva y explosiva. A ello se sumó el que los precios internacionales de los “soft-commodities” (conocidos como commodities “blandos” referidos al trigo, maíz, soya, etc.) llegaran a niveles también muy superiores a sus promedios históricos, principalmente debido a la creciente demanda proveniente de China y a sus cada vez mayores usos como biocombustibles. Otro bien de primera necesidad que vio influido decisivamente su precio por esta alza global fue la leche. De esta forma tanto productos perecibles como no perecibles mostraron subidas considerables en sus precios.
En otro frente, los precios asociados a la energía subieron más de un 40% en el 2007. En lo que a electricidad respecta, los cortes de gas desde Argentina y los bajos niveles de reservas hídricas elevaron los costos de generación, al requerirse mayor producción en base a petróleo diesel. A esto, se sumó el que el barril de petróleo también mostrara una escalada vertiginosa en su precio, en parte por problemas de inestabilidad geopolítica en medio oriente, como por estrechez en la oferta de este insumo, alcanzando niveles récord en su historia en torno a los US$100. Estas alzas también afectaron los precios del gas licuado, y al resto de la cadena de insumos energéticos.
Un aspecto a tener en consideración, es el alto grado de indexación que presenta nuestra economía (muchos precios se reajustan automáticamente por inflación, vía UF), por lo que las alzas de precios antes mencionadas, pueden transformarse rápidamente en escaladas mayores debidos a los denominados “efectos de segunda vuelta”, que se comienzan a manifestarse en forma incipiente.
Corresponde señalar que estos factores han afectado de una u otra forma a todas las economías del mundo, generando crecientes presiones inflacionarias a nivel global. Sin embargo, considerando nuestra canasta básica, asociada a nuestra situación económica de país en vías de desarrollo, más cargada en bienes de primera necesidad como los alimentos, nuestra medida de inflación es mucho más sensible al fenómeno de alzas de precios en desarrollo.
El BC es el responsable de velar que la inflación termine al interior del rango meta. Sin embargo, en el 2007 varios factores externos y locales no eran predecibles ni se remediaban subiendo las tasas de interés en Chile (la sequía que afectaba Australia y que afectaba el precio internacional de la leche iba a seguir igual). No obstante lo anterior, no son pocos los economistas que piensan que el actuar del BC resulta cuestionable, pues advierten que una reacción más enérgica y con mayor antelación de su parte podría haber disminuido este resurgimiento de la inflación y haber mantenido controladas las expectativas inflacionarias a futuro, que cada día parecen estar más adportas de “desanclarse”, y que son cruciales para que la tasa de inflación vuelva a su rango meta en el mediano plazo. Pero cuidado, que mayores tasas de interés se traducen en menor actividad. Usar la dosis justa, que permita mantener estables las expectativas de inflación y no producir un frenazo en la economía es el desafío. Difícil labor por delante la que tiene el BC.
MueveteChile.org
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El salario no es otra cosa que la compensación o retribución a que cada hombre es acreedor por el trabajo realizado.
Desde el punto de vista personal, el salario toma en cuenta la calidad y cantidad de bienes y servicios producidos por el individuo y debe tomar en consideración la satisfacción de las necesidades del trabajador y su familia. Uno de los problemas del individualismo de la economía liberal es que suele atender solo al rendimiento personal sin considerar al contexto familiar.
Los criterios para determinar un salario justo son: 1) Situación del trabajador, 2) Situación de la empresa, y 3) Exigencias del bien común nacional e internacional.
En el orden de la economía nacional, los distintos sectores socioeconómicos que participan en el intercambio de bienes (obreros, industriales, productores agropecuarios, comerciantes, etc.) deben poder mantener la posición social que a cada uno le corresponde en justicia. En caso contrario, si uno de estos grupos se enriquece y mejora excesivamente su propia posición, ello provoca un empobrecimiento proporcional de alguno de los demás sectores sociales, lo cual afecta el equilibrio del conjunto.
Así por ejemplo: si los comerciantes obtienen ganancias desmesuradas con relación a los beneficios de los productores, provocan el desequilibrio antes señalado, lo que se traduce en deterioro progresivo y termina por crear conflictos sociales. Es precisamente el estado que debe asumir su función esencial y ser árbitro entre los sectores en conflicto.
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Un sueldo ético, no es un tema legal o un tema reglamentario, ni siquiera un tema empresarial o sindical, es un tema de connotación moral que tiene como fundamento el que la persona es el centro de la economía.
Mucho más importante que los productos, hechos con el fruto del trabajo, son las personas que laboran y que hacen posible estos productos. La persona siempre debe prevalecer sobre las finanzas, sobre el dinero, sobre los productos, sobre la tecnología.
La economía y la política fueron hechas para las personas y no viceversa. Igualmente, el mercado no puede ser para que las personas se inmolen en aras del mercado; el mercado debe servir a las personas y las personas deben tener la prioridad que tienen como los ejes de la vida social y como el centro de la vida política.
Vivir mejor sólo será posible mediante la obra de una generación que aprenda a construir los acuerdos necesarios para acabar con las enormes desigualdades e injusticias que subsisten en nuestro país. En esta obra es indispensable la participación de los trabajadores, organizados de manera libre y democrática.
El combate contra la pobreza se gana a base de empleo, de empleo decente, de empleo digno, de empleo productivo y competitivo, de empleo bien remunerado.
Así, el desarrollo integral de nuestro país se logra cuando se tiene en el centro de acción a los derechos humanos y a las personas, todo ello sólo puede tener como base de sustentación en el largo plazo al empleo decente, puesto que el empleo es el factor fundamental de la cohesión social.
Quien pudiendo pagar más del salario mínimo no lo hace, no está actuando con justicia y le hace un daño a nuestro país. Necesitamos crecer en justicia, equidad, competitividad y empleo digno, solo así tendremos paz social.
Salvador Salazar D.
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