Archivo de la Categoría Economia
Definir el monto total y en qué se gastarán los recursos públicos, es una tarea que año a año concita el interés de múltiples autoridades, parlamentarios y analistas.
En el actual escenario económico esta tarea despierta un mayor interés aún, considerando al menos cuatro factores claves en juego:
- Precio del cobre que posibilita una importante expansión del gasto público.
- Panorama inflacionario que aconseja una mayor restricción fiscal.
- Menor dinamismo y crecimiento del país, con el consecuente aumento en el desempleo y demandas sociales por un mayor gasto del gobierno.
- Un año electoral por delante que presionará por abrir excesivamente la billetera pública.
Por tanto, difícil tarea tiene por delante el Ministro de Hacienda Andrés Velasco, considerando los elementos contrapuestos antes mencionados, más allá de consideraciones respecto al crecimiento porcentual del gasto público, que se especula podría estar en torno al 7%.
En primer término, distinguir entre gasto propiamente tal e inversión resulta fundamental, pues dependiendo si el destino es uno u otro los efectos inflacionarios asociados serán distintos.
Es evidente que existen necesidades sociales urgentes que deben abordarse con prontitud, en dicha partida caen los gastos, los que por su naturaleza tienen mayores efectos inflacionarios respecto de la decisión de destinar recursos a aquellas áreas que permitan aumentar la capacidad productiva del país (crecimiento potencial) y así poder crecer más en el futuro.
Adicionalmente, se debe poner atención a si el mayor gasto es destinado a bienes transables o no transables, pues en la medida que se opte por bienes transables (importados o exportados) serán menores las presiones inflacionarias que si dicho gasto se destinara a bienes no transables.
Como vemos no solo importa en cuánto crecerá el gasto fiscal sino que además a qué se destinará y de qué forma.
Finalmente, una última consideración respecto a llamar por su nombre a las partidas públicas, pues el financiamiento al Transantiago y el presupuesto especial para regiones no están siendo consideradas actualmente como gasto, cuando a todas luces caen en dicha categoría.
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La estabilidad de precios constituye una de las principales tareas del Banco Central, institución que a través de movimientos en la tasa de política monetaria busca mantener la inflación en torno al 3% en un horizonte de 12 a 24 meses. Cabe preguntarse entonces qué pasó en la economía que se nos disparó la inflación, actualmente en 9,5%.
Para entender nuestra situación actual y más importante aún, poder tener una buena aproximación de lo que se nos viene de cara al futuro, resulta esencial entender los múltiples elementos que han configurado este escenario.
Mucho se ha comentado el impacto que ha tenido el sostenido crecimiento de las economías asiáticas, en particular China sobre los precios de los commodities. Esto ha traído consigo no solo alzas en nuestro tradicional cobre sino que también en alimentos y combustibles. Dichas subidas de precios impactan decisivamente nuestra medición de inflación, ya que dentro de nuestra canasta representativa que mide la inflación, un porcentaje importante lo tienen estos componentes.
Si bien esta situación, ajena a nuestro control local ha determinado importantes alzas en las mediciones de inflación en todos los países, lamentablemente se han dado situaciones particulares, tanto externas como internas, que han afectado aún más negativamente nuestra situación de precios. Entre los factores externos adicionales recordemos nuestra estrecha situación energética con cortes de gas desde Argentina, escasez de lluvias y falla de la central eléctrica Nehuenco, una importante central del sistema eléctrico.
Frente a los elementos hasta aquí mencionadas poco o nada puede hacer la política monetaria para contrarrestarlos. De esta forma, si fueran solo estas las razones de los actuales niveles de inflación no habría que esperar una mayor reacción del Banco Central al respecto, sin embargo lamentablemente este no es el caso.
La demanda interna ha estado creciendo sostenidamente sobre el producto. En particular el gasto fiscal ha mantenido un ritmo de expansión récord, lo que configura una segunda gran fuerza de origen interno que golpea los precios de la economía.
Para frenar un eventual espiral inflacionario con los altísimos costos que ello acarrearía es que el Banco Central debe usar con decisión la política monetaria, y por esta razón es que en la situación actual podemos esperar futuras alzas de tasas, que pongan freno a este peligroso germen llamado inflación.
Eduardo Guerrero, Muévetechile.org
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Nuevamente volatilidad e incertidumbre son los conceptos más utilizados por los agentes económicos, pues a la inestabilidad causada por la ya archiconocida crisis subprime, se ha sumado un alza sostenida y hasta niveles insospechados del precio del petróleo.
Este insumo, que en el pasado ya ha originado crisis globales hoy tiene a todo el mundo expectante, pues sus consecuencias sobre la producción global por el alza en los costos y sobre la inflación con sus nefastas consecuencias, están cada día aumentando las posibilidades de una profunda desaceleración y/o recesión mundial.
Si bien existen visiones contrapuestas de cara al futuro respecto a lo sostenible que es un panorama de menor crecimiento mundial acompañado de altos precios del petróleo y demás comodities, por la inherente relación existente entre ambas cosas. En contraposición a lo esperado, este escenario se ha intensificado en las últimas semanas.
Para Chile el futuro no se vislumbra muy auspicioso, pues para contrapesar las presiones inflacionarias, que ya están fuera de todo rango de tolerancia, serán necesarias futuras alzas de las tasas de interés, con el impacto en menor consumo, inversión y en definitiva crecimiento para nuestra economía.
Podría entonces cuestionarse dicha medida, considerando sus consecuencias. Sin embargo, registrar niveles tan altos de inflación podría resultar aún muchísimo más costoso que el menor crecimiento económico.
Eduardo Guerrero, Muevetechile.org
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Los últimos datos económicos sugieren que existe una probabilidad no menor que durante este año la economía chilena seguirá con un crecimiento bajo e inflación alta. El IMACEC de marzo fue de sólo 0,7% anualizado, lo que a parte de los días hábiles menos y los problemas en la minería, refleja la debilidad de la economía y que los problemas son profundos.
Por otro lado, la inflación de abril fue 0,4% respecto a marzo y 8,3% anualizada, lo cual está en línea con la expectativa del mercado, pero refleja que las presiones inflacionarias siguen latentes. Más aún, en esta semana han sido publicados artículos diciendo que las bencinas van a volver a subir esta semana y que se espera que los precios de varias frutas y verduras se mantengan altos.
Este escenario de lenta actividad pero con precios preocupantes mantiene la encrucijada para el Banco Central, por lo que es probable que mantenga la tasa de interés en el nivel actual (6,25%) por algunos meses más.
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¿Pasó la crisis subprime a ser una crisis financiera global? ¿Le va a afectar a Chile?
¿Las medidas del gobierno de Chile serán verdaderamente útiles para revitalizar el crecimiento económico? Las preguntas aquí planteadas son las que trataremos de responder en esta corta nota.
La alta volatilidad que apareció desde agosto de 2007 en los mercados financieros de Estados Unidos (EE.UU.) comenzó llamándose crisis subprime, pues correspondía a la pérdida de valor de los activos financieros respaldados por hipotecas subprime (que son préstamos hipotecarios otorgados a personas con limitada capacidad de pago debido a su precaria situación económica). El que se descubriera que eran muchos los activos financieros relacionados con estos créditos subprime, fue lo que causó la volatilidad, pues se desconocía la profundidad del problema, del que aún no se tiene claridad suficiente.
Han pasado ya varios meses desde entonces y los problemas en los mercados financieros, ahora también en Europa, persisten, por lo que la crisis dejó de ser específica a un tipo de activos (subprime) y ahora se habla directamente de una crisis en el sistema financiero norteamericano y de algunos países europeos. Ello se explicaría en gran parte porque la economía de nuestro vecino del norte (EE.UU.) se encaminaría hacia una recesión (crecimiento negativo o decrecimiento), derivado de la pérdida en el poder adquisitivo de su gente, en parte relacionada a la caída en el valor de las viviendas, un importante depósito de riqueza, como con las alzas de precios asociadas a fenómenos globales, como precios de los combustibles y alimentos.
En Chile si bien nuestro sistema bancario está bien capitalizado y no tiene grandes exposiciones a activos riesgosos, que en simple significa que nuestros bancos locales están sanitos, la desaceleración del crecimiento que experimenta EE.UU. y Europa afectarán nuestra actividad económica por diversas vías; disminuyendo el valor de nuestras exportaciones, limitando la llegada de flujos de capitales a nuestro país y en definitiva afectando el clima, entorno económico y expectativas, pilares fundamentales para la marcha económica.
Respecto a las medidas anunciadas por el gobierno chileno para enfrentar esta situación, comprometen la no despreciable cifra de 950 millones de dólares. Este proyecto de ley considera una rebaja transitoria del impuesto específico a las gasolinas, incentivos tributarios para la importación de vehículos de tecnología híbrida, recursos para el desarrollo de biocombustibles, eliminación del pago del impuesto de Timbres y Estampillas para la micro, pequeña y mediana empresa, además de focalización de la franquicia tributaria para la construcción de viviendas.
Es difícil hacer un diagnóstico acabado sobre la repercusión que van a tener sobre el crecimiento de la economía chilena y sobre el empleo, pero creemos que hay que comenzar mencionando que el hecho de que el gobierno haga algo por enfrentar el complejo escenario económico local (la inflación se acelera, mientras el crecimiento esta bajo) es bueno. A nuestro parecer lo más destacable son la eliminación del impuesto de Timbres y Estampillas para las PYMES, ya que estás son el principal empleador de Chile, y la reducción del impuesto a la gasolina, ya que ayudará a reducir la inflación, una lacra que daña especialmente el bolsillo de los más pobres de nuestra sociedad.
El gobierno aún puede hacer mucho más en el contexto de que sus ahorros en el extranjero llegan a alrededor de 20 mil millones de dólares, como por ejemplo, una reducción del IVA a 18% del 19% actual (impuesto que pagan proporcionalmente más los quintiles de más bajos ingresos), o mayor apoyo a las PYMES a través de flexibilizar su marco regulatorio. Medidas buenas sobran, lo que falta ahora es voluntad para implementarlas.
MueveteChile.org
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Si Usted hubiera invertido $100 el 31 de diciembre del 2007 en la Bolsa, hoy tendría alrededor de $90.
Si hace 12 meses hubiera invertido los mismos $100 hoy tendría alrededor de $95.
Si Usted hubiera invertido $100 el 16 de octubre del 2007 en la Bolsa, hoy tendría alrededor de $83.
A lo que además hay que agregarle que la inflación ha hecho que los $100 de hace un año no permitan hoy comprar lo mismo, pues hoy para tener ese mismo poder adquisitivo habría que tener $108.
¿Qué está pasando? ¿Por qué los violentos movimientos a la baja en los mercados financieros del mundo, y en especial en los de nuestra Bolsa local, han acaparado portadas y los primeros minutos en todos los noticiarios? ¿Corresponde asignarle tanta importancia a este tema? Algunos elementos importantes a considerar son:
Primero que todo, es importante atender al hecho de que buena parte de los recursos de todos los chilenos están ahorrados en este tipo de instrumentos, a través de las AFP. Además, el valor de los activos y la bolsa local representan las perspectivas de las empresas y los distintos sectores económicos allí presentes. Por lo tanto, sus fluctuaciones, tanto al alza como a la baja, reflejarían el escenario futuro de nuestra economía.
Por otro lado, su comportamiento relativo en los mercados financieros extranjeros, tanto de la región (Latinoamérica) como del mundo, dan luces sobre nuestra posición competitiva en cuanto a la confiablidad de nuestras instituciones, perspectivas de crecimiento, y si constituimos o no una mejor alternativa de inversión como país. Corresponde señalar que las valoraciones son el reflejo tanto de las decisiones y sucesos en el ámbito interno como de los eventos y perspectivas del escenario internacional. De esta forma, el comportamiento del mercado financiero es determinado por la interrelación de múltiples variables:
En el ámbito interno, las noticias más relevantes se han centrado en el famoso “oficio Bernstein”; el que, en resumen, recordó a las AFP la necesidad de reducir su cartera en renta variable (Bolsa) para cumplir con los estándares establecidos (porque se encontraban sobre expuestas a este mercado); cosa que produjo las consecuentes ventas de estas instituciones y, con ello, una alteración sobre las expectativas de venta que el mercado tenía respecto a ellas. A esto se ha sumado la trayectoria al alza en las tasas de interés de nuestra economía (cuando los flujos se descuentan a una tasa mayor, éstos caen de valor). Las mayores tasas disminuyen la actividad económica, al reducir la demanda agregada, por lo que también podrían afectarse los flujos de aquellas empresas relacionadas con ésta. En la misma línea, alzas en la inflación dan cuenta de un menor ingreso real disponible, lo que afecta negativamente al consumo.
Respecto al escenario internacional, lo más relevante lo encontramos en la crisis subprime y su impacto sobre la actividad económica en EE.UU. y el resto del mundo. Así, cada vez son más las voces que hablan de recesión en Norteamérica. Un segundo factor a considerar son las alzas sostenidas en el precio del petróleo y su impacto sobre los costos de la actividad industrial y el transporte, entre otros.
Claramente, sí es importante lo que ocurre en la bolsa. Sin embargo, tampoco corresponde sobrevalorar lo que allí sucede, mas aún en lo referido al corto plazo, pues generalmente ella contiene el ruido de las sobrerreacciones y no necesariamente se condice con las tendencias de largo plazo, que es lo más importante para los aspectos antes mencionados. ¿Comprar, mantener o vender?, el mejor consejo pareciera ser actuar reflexivamente y no de manera impulsiva. Para tomar buenas decisiones hay que actuar informada y responsablemente.
MueveteChile.org
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Escrito por: admin en Economia
En diciembre de 2007 la tasa de inflación anualizada alcanzó 7.8%, muy por sobre el rango meta del Banco Central (BC), establecido entre 2% y 4%. Tanto o más relevante que lo anterior, resulta el alza de precios de los alimentos que cerró el año pasado en 15,2%, lo que es especialmente grave debido a que los más pobres gastan la mayor parte de sus ingresos en comida.
La reciente escalada en la inflación no es fácil de determinar, ya que corresponde al resultado de un conjunto de fenómenos y factores que a continuación explicaremos brevemente.
En lo que respecta a los alimentos, las nevadas y heladas de este invierno causaron tales daños en cultivos, que hicieron que los precios de una cantidad importante de frutas y verduras subieran de manera sorpresiva y explosiva. A ello se sumó el que los precios internacionales de los “soft-commodities” (conocidos como commodities “blandos” referidos al trigo, maíz, soya, etc.) llegaran a niveles también muy superiores a sus promedios históricos, principalmente debido a la creciente demanda proveniente de China y a sus cada vez mayores usos como biocombustibles. Otro bien de primera necesidad que vio influido decisivamente su precio por esta alza global fue la leche. De esta forma tanto productos perecibles como no perecibles mostraron subidas considerables en sus precios.
En otro frente, los precios asociados a la energía subieron más de un 40% en el 2007. En lo que a electricidad respecta, los cortes de gas desde Argentina y los bajos niveles de reservas hídricas elevaron los costos de generación, al requerirse mayor producción en base a petróleo diesel. A esto, se sumó el que el barril de petróleo también mostrara una escalada vertiginosa en su precio, en parte por problemas de inestabilidad geopolítica en medio oriente, como por estrechez en la oferta de este insumo, alcanzando niveles récord en su historia en torno a los US$100. Estas alzas también afectaron los precios del gas licuado, y al resto de la cadena de insumos energéticos.
Un aspecto a tener en consideración, es el alto grado de indexación que presenta nuestra economía (muchos precios se reajustan automáticamente por inflación, vía UF), por lo que las alzas de precios antes mencionadas, pueden transformarse rápidamente en escaladas mayores debidos a los denominados “efectos de segunda vuelta”, que se comienzan a manifestarse en forma incipiente.
Corresponde señalar que estos factores han afectado de una u otra forma a todas las economías del mundo, generando crecientes presiones inflacionarias a nivel global. Sin embargo, considerando nuestra canasta básica, asociada a nuestra situación económica de país en vías de desarrollo, más cargada en bienes de primera necesidad como los alimentos, nuestra medida de inflación es mucho más sensible al fenómeno de alzas de precios en desarrollo.
El BC es el responsable de velar que la inflación termine al interior del rango meta. Sin embargo, en el 2007 varios factores externos y locales no eran predecibles ni se remediaban subiendo las tasas de interés en Chile (la sequía que afectaba Australia y que afectaba el precio internacional de la leche iba a seguir igual). No obstante lo anterior, no son pocos los economistas que piensan que el actuar del BC resulta cuestionable, pues advierten que una reacción más enérgica y con mayor antelación de su parte podría haber disminuido este resurgimiento de la inflación y haber mantenido controladas las expectativas inflacionarias a futuro, que cada día parecen estar más adportas de “desanclarse”, y que son cruciales para que la tasa de inflación vuelva a su rango meta en el mediano plazo. Pero cuidado, que mayores tasas de interés se traducen en menor actividad. Usar la dosis justa, que permita mantener estables las expectativas de inflación y no producir un frenazo en la economía es el desafío. Difícil labor por delante la que tiene el BC.
MueveteChile.org
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El salario no es otra cosa que la compensación o retribución a que cada hombre es acreedor por el trabajo realizado.
Desde el punto de vista personal, el salario toma en cuenta la calidad y cantidad de bienes y servicios producidos por el individuo y debe tomar en consideración la satisfacción de las necesidades del trabajador y su familia. Uno de los problemas del individualismo de la economía liberal es que suele atender solo al rendimiento personal sin considerar al contexto familiar.
Los criterios para determinar un salario justo son: 1) Situación del trabajador, 2) Situación de la empresa, y 3) Exigencias del bien común nacional e internacional.
En el orden de la economía nacional, los distintos sectores socioeconómicos que participan en el intercambio de bienes (obreros, industriales, productores agropecuarios, comerciantes, etc.) deben poder mantener la posición social que a cada uno le corresponde en justicia. En caso contrario, si uno de estos grupos se enriquece y mejora excesivamente su propia posición, ello provoca un empobrecimiento proporcional de alguno de los demás sectores sociales, lo cual afecta el equilibrio del conjunto.
Así por ejemplo: si los comerciantes obtienen ganancias desmesuradas con relación a los beneficios de los productores, provocan el desequilibrio antes señalado, lo que se traduce en deterioro progresivo y termina por crear conflictos sociales. Es precisamente el estado que debe asumir su función esencial y ser árbitro entre los sectores en conflicto.
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Un sueldo ético, no es un tema legal o un tema reglamentario, ni siquiera un tema empresarial o sindical, es un tema de connotación moral que tiene como fundamento el que la persona es el centro de la economía.
Mucho más importante que los productos, hechos con el fruto del trabajo, son las personas que laboran y que hacen posible estos productos. La persona siempre debe prevalecer sobre las finanzas, sobre el dinero, sobre los productos, sobre la tecnología.
La economía y la política fueron hechas para las personas y no viceversa. Igualmente, el mercado no puede ser para que las personas se inmolen en aras del mercado; el mercado debe servir a las personas y las personas deben tener la prioridad que tienen como los ejes de la vida social y como el centro de la vida política.
Vivir mejor sólo será posible mediante la obra de una generación que aprenda a construir los acuerdos necesarios para acabar con las enormes desigualdades e injusticias que subsisten en nuestro país. En esta obra es indispensable la participación de los trabajadores, organizados de manera libre y democrática.
El combate contra la pobreza se gana a base de empleo, de empleo decente, de empleo digno, de empleo productivo y competitivo, de empleo bien remunerado.
Así, el desarrollo integral de nuestro país se logra cuando se tiene en el centro de acción a los derechos humanos y a las personas, todo ello sólo puede tener como base de sustentación en el largo plazo al empleo decente, puesto que el empleo es el factor fundamental de la cohesión social.
Quien pudiendo pagar más del salario mínimo no lo hace, no está actuando con justicia y le hace un daño a nuestro país. Necesitamos crecer en justicia, equidad, competitividad y empleo digno, solo así tendremos paz social.
Salvador Salazar D.
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Escrito por: admin en Economia
Las favorables condiciones externas, y su notable impacto sobre nuestros principales productos de exportación, han determinado un escenario de holgura fiscal nunca antes visto, que ha permitido elevar el gasto fiscal a tasas históricas, sin embargo consideraciones tanto de capacidad de ejecución eficiente de dicho gasto como de índole inflacionaria, ponen cota a una eventual mayor expansión fiscal.
En este contexto, cada vez son más las voces que proponen una rebaja tributaria, para que este escenario de bonanza económica, puedan vivenciarlo directamente todos los chilenos.
A lo anterior, inmediatamente se oponen otros que hacen especial alusión a los principales grupos beneficiados por esta medida y a los eventuales efectos inflacionarios de un mayor gasto.
Sin embargo, el actual entorno macroeconómico, caracterizado por mayores presiones inflacionarias ocasionadas principalmente por los precios de los combustibles y los energéticos en general, dan cabida a un escenario ideal para reducir los impuestos a los combustibles, puesto que además de los beneficios que trae esto en la mayor capacidad de gasto para todos los chilenos, da una ayuda importante al Banco Central al reducir presiones inflacionarias.
Es de esperar que esta propuesta ayude a la discusión de las políticas públicas e inspire a nuestros representantes en cargos públicos
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