En los últimos días, una noticia que ha estado en la primera plana de diarios y noticiarios ha sido la sanción a Sebastián Piñera por la compra de acciones de LAN en un período particular de tiempo, en el que solo los directores de las compañías tienen conocimiento del balance y estado de resultados, previo a la publicación de los estados financieros ante la SVS (Sebastián Piñera participa en el directorio de Lan).
Las reflexiones han girado entorno a dos grandes temas.
1.- El manifiesto interés por dañar la imagen de Sebastián Piñera, al aplicar sobre él sanciones y medidas nunca antes utilizadas por la autoridad económica, existiendo cientos de casos previos al de Piñera, de similares características, frente a los cuales nunca se había tomado algún tipo de resolución. (Totalmente discutible y opinable)
2.- La legalidad de la operación del excandidato presidencial, que según lo establecido por el marco regulatorio no constituiría utilización de “información privilegiada”, y por tanto no habría ilícito en el actuar, aunque sí una “mala práctica”. (Totalmente discutible y opinable)
Sin embargo nuestra reflexión, considerando lo mucho que ya se ha ahondado en estos temas, intenta explicar de qué se trata este nuevo frente de discusión, y qué aconseja la experiencia norteamericana.
Un inversionista que conoce la información financiera de una empresa antes que ésta sea pública, se pone en una situación extremadamente ventajosa frente a otro que no la tiene (el resto del mercado), y considerando que sí son públicas las expectativas que tiene el mercado respecto a esta información, es posible lograr operaciones rentables utilizando dicha información.
Si el mercado espera 10 de una empresa y la empresa efectivamente generó 15, cuando se publique dicho resultado las acciones de esa compañía subirán de precio (abstrayéndose de consideraciones respecto a otros eventos inciertos que puedan afectar a esa empresa o al mercado). Esta ventaja también aplica para casos en que la información efectiva resulte menor que la esperada por el mercado, con la diferencia que en este caso se dará una caída en el precio de la acción. Para aquellos casos en que se cumplen las expectativas del mercado, también existe una ventaja, puesto se tiene certeza de un evento que para el resto resulta incierto, por tanto también hay valor en dicha información.
En EE.UU. quienes se desempeñan en cargos que tienen acceso a este tipo de información antes que el resto del mercado, tienen prohibición de transar acciones de sus empresas, al menos desde un mes antes que se publique la información financiera, a fin de evitar la eventual utilización de esta ventaja.
El caso de Sebastián Piñera, por la naturaleza de la compra (modalidad de la operación), probablemente no caiga en los casos antes descritos, sin embargo para evitar futuras especulaciones en éste y otros casos podrían tomarse medidas similares en nuestro país, en miras a profundizar la transparencia de nuestro mercado financiero
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