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La educación es un real y auténtico tema público no en el sentido de sólo estatal sino que como integración de los esfuerzos que los sectores estatal y privado realizan en la formación del capital humano nacional. Por ello debe participar en él la sociedad entera, como expresión de la Nación que educa y no sólo el estado que enseña. La educación es el motor de la movilidad social y bien sabemos que el desarrollo gradual de las capacidades intelectuales y morales de las personas posibilitan su mejor incorporación a la sociedad y la consecuente mejor retribución por parte de ésta.  Es por eso que entregar una educación pública de calidad y que dé oportunidades, es la mejor herramienta para lograr una sociedad con igualdad de oportunidades como adecuada forma para superar las grandes injusticias sociales por las cuales muchos chilenos aún sufren. Esto ayuda a entender que por encima del gobierno de turno debemos asumir todos la responsabilidad de nación educadora.
Por lo mismo, sobre el proyecto de Ley General de Educación, quisiera pedirle que profundice, esclarezca y le dé especial atención a los siguientes puntos:

1. El derecho a la libertad de educación. Esto incluye la libertad de escoger y de ofrecer proyectos educativos alternativos. El proyecto suprime muchas categorías de experimentados sostenedores, como por ejemplo la Iglesia Católica y otras instituciones que ya colaboran de modo eficiente en la acción educativa.

2. El concepto de discriminación y selección. No se puede obligar a los establecimientos, cuando tienen un número de postulantes superior a los cupos disponibles, a aceptar alumnos sin que el establecimiento pueda practicar algún tipo de selección basado en el mérito o criterios honestos y coherentes con su proyecto educacional. Este es el secreto de los liceos emblemáticos, orgullo de la educación estatal y modelos de otras acciones privadas.

3. El rol insustituible de los Padres de Familia y su derecho a escoger un proyecto educativo que interprete sus creencias y valores. El proyecto apunta a uniformar fuertemente los establecimientos educacionales, sin respetar la necesaria y eficaz riqueza de la diversidad organizacional.
Sin duda, la formación académica en los primeros años de vida es fundamental para lo que puede ser el futuro intelectual y valórico de cualquier persona. De este modo, los establecimientos de educación pasan a ser una “prolongación” de lo que se quiere lograr en una familia. Los padres buscan escuelas cuya formación se acerque a lo que ellos mismos quieren para sus hijos.
Al condicionar la posibilidad de libre elección en la educación, se corre el riesgo que aquella enseñanza resulte ser muy distinta a la que los padres quieren formar con sus hijos, lo que podría producir una confrontación vital entre la formación familiar con la académica (una contra la otra), deslegitimando alguna de las dos, en vez de complementarse y potenciarse. 
¿Cuál sería el costo psicológico, valórico, social e intelectual al dar, de forma paralela y (a veces) excluyente, dos corrientes de formación?
Especial atención merece la educación en temas valóricos, entre los que se encuentra la tan necesaria educación en sexualidad-afectividad, que requiere del esfuerzo conjunto padres-escuela.

4. El derecho de los alumnos a una educación integral que comprenda también su dimensión religiosa y trascendente. No es aceptable que se elimine, en los objetivos de la educación básica y media, la dimensión trascendente de la realidad y la formación espiritual.

5. El proyecto de ley no apoya a los particulares para que tomen iniciativas en el campo de la educación. La eliminación de toda ganancia justa aparta a personas talentosas de este campo que es el que más necesita de capital, esfuerzo y progreso.
Asegurar la presencia exclusiva de vocación en la educación, borrando cualquier posibilidad de incentivo económico en sus participantes, resulta francamente un gran error.
¿Es acaso razonable pedirle a las sociedades anónimas formadas por profesores, a diferencia de lo que sucede con otros profesionales, que realicen sus labores docentes por simple amor al prójimo sin importarles su remuneración, utilizando como justificación que el bien que están entregando ellos es educación? ¿Por qué no pueden estos profesores generar excedentes y repartir dividendos?
Eliminar a los sostenedores constituidos como sociedades comerciales de la educación conllevaría la pérdida de sus efectos positivos. El lucro atrae inversión y capital humano capacitado, ambos muy necesarios para mejorar la educación chilena. Además, en la mayoría de los sectores económicos de un país, el lucro que obtengan las empresas que participan en ellos, generalmente es el mejor indicador de lo bien o mal que los están haciendo sus administradores.
Lo que en el caso de la educación podría ser que los colegios más rentables fueran aquellos en que los padres están dispuestos a pagar una mayor mensualidad por el buen nivel educacional que ese establecimiento da a sus alumnos, como también porque es eficiente en el manejo de sus gastos. Por lo anterior, el foco no debería estar en eliminar el lucro, sino en alinearlo con la calidad, es decir, que mayor lucro vaya de la mano de mayor calidad en la educación de los alumnos.
Para esto la educación debe ser mixta, estatal y privada y tratada con igualdad de derechos y obligaciones.

MuéveteChile promueve la iniciativa del cheque escolar para que los Padres de Familia, las Federaciones de Escuelas y los políticos que quieran, se sumen a esta idea y la hagan llegar al Congreso con una propuesta de Ley o bien para que el Ministerio de Educación la tome en cuenta dentro de las modificaciones al sistema educacional que está llevando a cabo.

¿Qué es el cheque escolar?
El cheque escolar o bono educativo es un sistema de financiamiento de la educación por el cual el Estado otorga a las familias una cantidad de dinero por cada hijo en edad escolar. Este cheque para educación o subsidio estatal directo se le otorga a los padres de familia, y ellos pueden elegir con libertad el establecimiento educacional al que entregarán el bono.
El valor de este bono o cupón idealmente debería igualar el “costo medio” de la educación, con la posibilidad que los padres puedan pagar de su propio bolsillo una diferencia en dinero para una mejor calidad de la educación, si pueden y quieren hacerlo.

El fundamento de la propuesta:
El derecho de los padres a elegir. Las familias tienen el derecho de elegir la educación que quieren para sus hijos, derecho consagrado en la Constitución en el artículo 19 número 11 inciso cuarto que señala: “Los padres tienen el derecho de escoger el establecimiento de enseñanza para sus hijos”.
Por una educación de calidad para todos. El Estado debe garantizar el acceso de todos a la educación y asegurar que ésta sea de calidad. El cheque escolar se presenta como una de las soluciones ante el fracaso en la calidad de educación.
Por un sistema educativo plural. No corresponde directamente al Estado la prestación del servicio de la educación, sino garantizar la existencia de una oferta educativa plural y accesible a todos los chilenos.
Contra las discriminaciones económicas o sociales. El cheque escolar devuelve a los padres su libertad de elección al eliminar las discriminaciones por razones económicas o sociales que en el sistema actual impiden el acceso en igualdad de condiciones a cualquier establecimiento educacional.
A favor de todas las inciativas educativas. El cheque escolar trata por igual a la educación pública y privada, fomentando una sana competencia que favorece un aumento de la calidad y una gestión más eficiente.
Algunos beneficios que entrega el cheque escolar:
Da la mayor libertad posible a los apoderados para elegir la escuela de sus hijos aunque no tengan la plata suficiente para pagarla, los padres tienen más opciones a la hora de elegir, los padres pueden exigir calidad por un servicio por el cual pagan, genera mayor interés en los padres por la educación de sus hijos, genera sana competencia entre los establecimientos.
Algunas exigencias:

  • Requiere de publicaciones periódicas de los resultados de calidad de las escuelas para que los padres puedan elegir bien informados el establecimiento que quieren para sus hijos.
  • Las escuelas que participan deben estar aprobadas o certificadas por alguna entidad independiente que haga mediciones de acuerdo a estándares Internacionales o requisitos del Ministerio de Educación.
  • Profesores calificados
  • Asistencia mínima de los alumnos que reciben este cheque.
  • Esta iniciativa requiere del apoyo de los Padres de Familia o Apoderados. 


Países en donde se ha aplicado este modelo:
Inglaterra, Suecia, N. Zelanda, Canadá (algunos estados), Japón, Guatemala, Belice, en estos días se acaba de aprobar el cheque escolar en el estado de Utah en Estados Unidos.

¿Por qué se considera “inaceptable” o “descalificador” que el cardenal Errázuriz afirme que el método empleado por el Consejo de Educación fue pobre? Se puede estar de acuerdo o no, pero considerar que una afirmación como esa no se puede aceptar o que es descalificatoria revela una sensibilidad algo afectada.

Más preocupante me parece la afirmación de Carlos Peña: “quien conoce la literatura, y entre ellos no se cuenta desde luego el cardenal”. Al margen de la arrogancia de la afirmación, lo preocupante es que este no es un problema de conocer o no cierta literatura como piensa el académico Peña. Se trata de algo más sencillo, supone tener experiencias concretas en educación; la Iglesia claramente de esto sabe, tiene experiencia, en ello radica precisamente su autoridad. Y somos muchos los que reclamamos un trabajo de mayor riqueza, y especialmente un mayor sentido de su urgencia como lo vieron los “pingüinos”, porque, y a propósito de literatura, “el niño se llama hoy” como bien apuntó Gabriela Mistral.

ANÍBAL VIAL ECHEVERRÍA
Rector Universidad Santo Tomás

Desde el año 2003 las Universidades que componen el Consejo de Rectores emplean una nueva batería de pruebas para seleccionar a los alumnos que ingresan a sus carreras. Ella está compuesta por cuatro pruebas llamadas Pruebas de Selección Universitaria PSU, las que son desarrolladas por diversas comisiones a cargo del DEMRE. Los contenidos fueron aprobados por el Consejo de Rectores y los candidatos deben rendir en forma obligatoria Lenguaje y Comunicación y Matemática, y elegir entre Historia y Ciencias Sociales y Ciencias.

Hemos recibido la queja de alumnos que rindieron la prueba de Lenguaje y Comunicación respecto a contenidos que ofenden lo valórico religioso o que poseen algún sesgo o tendencia política. ¿Cuál es la proporcionalidad y necesidad de poner estos textos y no otros? ¿Hay comisiones a cargo? ¿Quien dirime que texto utilizar?

Consideramos que la PSU debe ser neutra en sus posturas religiosas o políticas y sin textos ofensivos ya que el alumno no tiene la libertad de elegir entre leerlo y no leerlo.

También es conocido que una parte importante de las preguntas de la PSU 2006 ya fueron formuladas en PSU 2005 y 2004, por lo que los grandes preuniversitarios han ido formando un gran facsímil propio para vender a sus alumnos. Claramente esto es en desmedro de los jóvenes que no tienen recursos para pagar un preuniversitario. Se suponía que con la PSU la preparación del colegio sería suficiente, cosa que no ocurrió y hoy en día los preuniversitarios son más necesitados y un gran negocio.

La PSU se ha caracterizado desde el principio por falta de transparencia de parte de las autoridades y responsables. Creemos que esta nueva administración de la U. de Chile puede darle transparencia a esta prueba y mejorarla considerablemente.

Por lo anteriormente señalado, pídele al DEMRE y al Mineduc que publiquen las pruebas para que se pueda valorar si los contenidos de las mismas son adecuados, para que la PSU sea más equitativa y para darle transparencia a este sistema de admisión y nos de garantía a todos.

“Si no tienes dónde ocupar tu vida, las frustraciones se te van acumulando”, dice Benito Baranda, director social del Hogar de Cristo, para graficar la importancia del empleo, y agrega que “los ingresos son la principal fuente de superación de la pobreza de las personas”.

“Cuando se deprime el sector de la construcción, sólo uno o dos meses después comienzan a verse en las poblaciones nuevamente las pandillas, que están formadas en su mayoría por jóvenes. Esto es muy relevante, porque al caer los índices de este rubro los jóvenes, quienes en su mayoría son la mano de obra no calificada, comienzan a salir a las calles”.

“Hay tres decisiones de las autoridades que afectan fuertemente a las personas que viven en condiciones de pobreza. Una de ellas está vinculada a sus ingresos. Toda política que desincentive la inversión y genere menos empleo es muy riesgosa para la gente que vive en condiciones de pobreza, porque van a tener que depender de otros recursos que provengan del Estado o de la caridad”.

“La segunda es la política habitacional. En condición de extrema pobreza no puedes usar, por ejemplo, la variable del mercado de suelo para ubicar a esas personas, porque si no al final vas a llevar a esas personas a los terrenos más baratos, alejados, y donde tienen menos equipamientos y más dificultades para acceder a sus trabajos”.

“La tercera es el tema de la calidad de la educación. Y como un cuarto elemento, que se ha ido resolviendo, están las enfermedades más catastróficas, donde el Auge ha hecho un aporte muy importante”.

No nos podemos conformar con el crecimiento que tenemos. Porque éste no va a generar tantos empleos como los que deberíamos crear para la cantidad de personas desempleadas en los sectores de mayor pobreza. Debe haber una rigurosidad muy grande en la modificación de la calidad de la educación pública y un plan consensuado. Y tercero, invitar a todos los actores de la vida nacional a impulsar las modificaciones a la política habitacional que presentó recientemente la Presidenta Michelle Bachelet”.

El 62% de los niños y los jóvenes chilenos afirman que su principal fuente de información en sexualidad es la televisión. Ante tamaño dato, que arrojó una amplia encuesta en 2004, el Ministerio de Educación (Mineduc) se propuso saber qué estaban aprendiendo los escolares frente a la pantalla chica.

Junto al Consejo Nacional de Televisión (CNTV), encargaron un estudio a la Universidad Diego Portales sobre los contenidos en sexualidad de los programas más vistos por la audiencia infantil y juvenil en la TV abierta. El análisis se hizo a fines del año pasado, cuando los espacios de mayor audiencia infantil eran las dos teleseries de las 20:00 horas (”Versus” y “Gatas y tuercas”); dos teleseries infantiles de Mega (”Mitú” y “BKN”); y los programas juveniles “Rojo”, de TVN, y “Mekano”, de Mega.

El análisis de contenido mostró que, en promedio, las acciones explícitas de sexualidad (besos, caricias, hacer el amor, hablar de reproducción) corresponden al 4,1% del total. Y de éstas, el 77,2% fueron acciones eróticas. Sólo en un 1,5% de las escenas se promovió el autocuidado en materia sexual.

Mensajes televisivos

Estos resultados fueron anunciados ayer por la ministra de Educación, Yasna Provoste, y por el presidente del Consejo Nacional de TV, Jorge Navarrete. Este último mostró también un segundo estudio, realizado por Sociología de la U. de Chile, en el que se registraron las percepciones de niños y jóvenes sobre lo que la TV les entrega en materia de sexualidad. “Y allí se ve que ya a los 10 años los niños y las niñas empiezan a mostrar comprensión sobre los mensajes de prevención en sexualidad”.

El análisis de contenido de programas arrojó también de qué forma éstos exhiben estereotipos sobre las figuras masculina y femenina. Mientras las teleseries muestran a mujeres fuertes, atractivas y calculadoras (rotuladas por el estudio como “amazonas”) y a hombres débiles e inseguros (”niño grande”, dice el estudio), los programas juveniles las muestran a ellas como decorativas, atractivas e ingenuas (”jarrón chino”) y a ellos como seguros y astutos (”pícaro”).

Para la ministra Provoste, esto representa “una distorsión de las imágenes masculina y femenina, que no le hacen bien a lo que queremos construir”.

Para Soledad Larraín, sicóloga de Unicef, lo más preocupante del estudio es justamente esa imagen de los hombres y las mujeres. “Este aprendizaje puede influir después en las relaciones que se tengan con el sexo opuesto”.

Para ella, la preponderancia de la televisión en la forma en que los niños y los jóvenes se están educando en sexualidad tiene que ver con la deuda que mantiene el Ministerio de Educación con un programa de educación sexual fuerte y sólido.

Provoste y Navarrete, en tanto, coincidieron en que ambos estudios dan claras luces sobre la influencia en este ámbito de un medio como la televisión. “La TV va a seguir mostrando romance, amor y erotismo; va a seguir educando en sexualidad, y la idea es que lo haga más conscientemente”, dijo Navarrete.

Actores involucrados

Tras entregar los resultados del estudio, la ministra Yasna Provoste dijo que se tomará contacto con los canales para iniciar una línea de trabajo que los involucre en el sentido señalado por el Plan Nacional sobre Educación en Sexualidad y Afectividad. Pero interpeló también a los padres: “Debemos responsabilizarnos sobre lo que nuestros hijos están viendo en televisión”. Y agregó que se está tomando contacto con ellos para reforzar su participación en el mencionado plan.

Era necesario que el gobierno atendiera estas legítimas peticiones, y una de las principales medidas fue la creación del Consejo Asesor de Educación. Consideramos que es una buena idea, ya que podría haber sido algo útil, como lo fue la Comisión Marcel para la reforma de pensiones. Pero en este caso, debido al muy elevado número de participantes (más de 80) y de sensibilidades presentes (políticas, culturales, religiosas, etc.), desde un principio era cuestionable que el resultado fuese positivo. Lo que se ha ratificado al ver que sólo han podido llegar a acuerdos básicos y no a propuestas de reformas profundas y concretas. Como ciudadanos tenemos el derecho a exigir que las decisiones públicas de nuestro país se tomen con seriedad y realismo, lo que consideramos en este caso no se hizo.

Las recientes Normas sobre Regulación de la Fertilidad y el primer esbozo del Marco Regulatorio en el Informe sobre la Calidad de la Educación en Chile son ilustrativos de la presencia de dos visiones acerca de la política pública en el ámbito de la formación de los jóvenes en nuestro país.

En el primer caso, la autoridad trata de resolver un serio problema social, el embarazo adolescente, por una vía mecanicista donde, con el falaz pretexto de actuar por el “bien de la comunidad”, el Estado interviene y promueve una agenda “valórica” que prescinde precisamente de valores objetivos. Sólo importa la defensa de un supuesto “principio de autonomía y respeto por las personas”, lo que implica apoyar sus decisiones libres con respecto a su sexualidad y reproducción. En nada se pondera el grave impacto en la promiscuidad sexual de menores cuya capacidad de discernir a los 14 años es prácticamente nula o el menosprecio que tal política supone sobre el rol de los padres en la educación de los hijos. Tampoco importa el empleo de métodos que por su posible condición abortiva pueden afectar la vida de seres humanos. Por último, no se tiene presente la evidencia internacional, que es concluyente en demostrar que políticas parciales como el uso de artefactos de emergencia no tienen éxito, ya que no integran la condición de adolescencia con los determinantes sociales del fenómeno que se pretende abordar.

En el caso de la discusión sobre educación escolar, un porcentaje del Consejo Asesor se declara firme partidario de “erigir a la educación estatal en el paradigma de calidad del sistema” y se llama a “discriminar positivamente a ese sector y a quienes lo educan, a fin de favorecer la igualdad de oportunidades”. Aquí tampoco importa la contundente evidencia que demuestra que la participación de colegios privados en la provisión de educación conlleva a un mejoramiento de la calidad, aun corrigiendo por características personales y familiares de los alumnos que asisten a esos establecimientos. No se reconoce que es el efecto de la competencia en los colegios particulares subvencionados lo que promueve la calidad, y son los padres, a través del financiamiento compartido, actores principales en la elección del lugar de estudio para sus hijos y, en consecuencia, el origen del mejor desempeño. Conviene en este punto recordar las palabras del Premio Nobel de Economía Gary Becker, quien, refiriéndose al papel de las familias, señala que “la productividad en las economías modernas está basada en el conocimiento, y la evidencia empírica demuestra que son los padres y las familias las fuerzas más formidables de la inversión en conocimiento. Los colegios juegan un rol importante y es vital preocuparse por su calidad; sin embargo, ellos no reemplazan a las familias en la formación del capital humano”.

Aunque con matices, el elemento común en ambas políticas es la creencia de que el Estado es capaz de orientar mejor las decisiones individuales de los jóvenes, reemplazando en ese papel a los privados y, más fundamentalmente, a los padres y sus familias. En la regulación de la fertilidad para los menores, el énfasis está puesto en el ejercicio de una libertad sin ataduras ni responsabilidad frente a nadie, camino que mejor califica para un pleno goce de la autonomía y “el disfrute de una sexualidad placentera y segura”. La fuerza moral para un protagonismo de los padres cede su espacio a la asesoría del consultorio público o a la consulta clandestina de un tercero.

En la regulación sobre la educación, la confianza sobre la superior ventaja del Estado radica en un principio similar: desestimar el aporte privado por la convicción de que el Estado cuenta con las capacidades y conoce mejor la realidad para operar con efectividad. Hay implícito en la propuesta el sesgo ideológico presente en la atávica costumbre de algunos de presumir que el Estado sabe mejor qué le conviene al país.

De cara a un Chile que presume llegar al Bicentenario como nación desarrollada, la presencia de estas visiones antagónicas sobre el espacio público-privado en la formación y educación de los jovenes debe mover a una profunda reflexión. Malos vientos correrán si se mira con recelo al mundo privado y, en particular, al valor del núcleo esencial de nuestra sociedad, la familia, la que en palabras de Juan Pablo II “es la única que posee vínculos vitales y orgánicos con la sociedad, porque constituye su fundamento y alimento continuo mediante su función de servicio a la vida. De ella nacen los ciudadanos, y éstos encuentran en ella la primera escuela de esas virtudes sociales que son el alma y desarrollo de la sociedad misma“.

Carlos Williamson B.
Prorrector Pontificia Universidad Católica de Chile

Me comentó Alejandra Avendaño (periodista) en la marcha a la Plaza de Armas que estuvo con el Ministro Lagos Weber y que le dijo que si había propuestas distintas a la píldora del día después que se las llevaran, pero que no bastaba con criticar.

Propuestas alternativas han salido varias, sin embargo me parece que la solución de fondo está en la familia y cuando así no sea la escuela puede ofrecer el rol subsidiario a través de una educación sexual basada en valores y no en libertinaje. Así lo demuestra el estudio del Dr. Cabezón y que seguramente habrá que llevarselo al Ministro para que si tienen buena voluntad lo implementen.

Anexo carta sobre el tema que ha enviado el Dr. Blanco.

Me parece interesante y atingente, ahora que se esgrime el uso de la “píldora del día después” para evitar embarazos no deseados en adolescentes, dar a conocer una investigación efectuada por el Dr. Carlos Cabezón y colaboradores, que fue distinguida siendo publicada en la revista “Journal of Adolescent Health” (2005). Se estudió el comportamiento de mil 259 niñas del liceo “Elvira Brady”, en la localidad de San Bernardo, correspondientes a tres promociones distintas del octavo curso escolar.

Hubo alumnas que recibieron el Curso de Educación Sexual (”teenSTAR sex education”), centrado en la “abstinencia sexual”; otras no lo recibieron, sirviendo como grupo control. Los resultados, al egresar del colegio, vale decir tras cuatro años de seguimiento, arrojaron un 3.3% y 4.43% de embarazos en las que recibieron el curso y un 18.91% y 22.6% en las que no. Pienso que estos resultados tan elocuentes pueden ser muy útiles y representar una gran ayuda para las autoridades de Salud y Educación.

Dr. Enrique Blanco M.

Docente Escuela de Medicina

Universidad de Antofagasta