Archivo de la Categoría Familia
Si yo aceptara una invitación para asistir a una fiesta de los príncipes de Mónaco y si, por ser un poco más negrito, los otros invitados me miraran feo; si por usar mi mejor terno en lugar del smoking que no puedo tener, no me hablaran y se rieran a mis espaldas, entonces yo me sentiría frustrado. Primero sentiría vergüenza y luego frustración. Mi mejor corbata ya no se vería tan bonita como horas antes, frente al espejo. Probablemente me alejaría de todos y me quedaría tomando y fumando solo en un rincón. Si ya medio borracho armara un escándalo y por escandaloso me pidieran que me fuera, de la frustración pasaría a la rabia. Privado de cordura, tal vez rompería algunas copas y empujaría a algunas personas antes de salir. Los príncipes de Mónaco aprenden una valiosa lección: no hay que invitar nunca más a un negrito. Yo también: no volver a aceptar ninguna invitación que venga de los príncipes.
Hoy están de moda los reportajes de “Cisarros” que rompen copas y empujan personas; niños delincuentes (y otros no tan niños) que viven en la frustración de no poder tener lo que la televisión les muestra; que viven con rabia, con odio hacia los invitados que se ríen de sus pretensiones absurdas y los desprecian por no haber heredado la fortuna que ellos disfrutan; y que, finalmente, se autodestruyen en las drogas, pues el odio destruye y ellos están llenos de odio.
Así como el médico competente receta medicamentos para tratar la enfermedad, no los síntomas, el político prudente debe identificar bien el problema para poder recetar la solución correcta. Cuando el caballito de batalla de un candidato es la “mano dura” frente a la delincuencia; cuando le echa la culpa al Gobierno por los Cisarros del país, entonces el político ataca el síntoma e ignora la enfermedad, no entiende que el problema es social. Él, en realidad quiere decir que la solución es no invitar más a los negritos. Pues bien, creer que la solución es más castigo, es pensar sólo en nuestros intereses, es crear una falsa sensación de seguridad, es no pensar en el desgraciado, es excluirlo de la fiesta: es no entender el problema. La justicia de la sanción es necesaria, por supuesto, pero no es suficiente. Como sociedad debemos estar fracasando si nuestros niños pierden su inocencia antes de empezar a ser niños. Si los inocentes odian y tienen como modelo al Cisarro, en algo estamos fallando. ¿Cómo es posible que aquél que es paradigma de inocencia no conciba la posibilidad de una mejor vida? No todos los niños son Cisarros, pero sí parecen haber más niños como Cisarro. ¿Vamos a tirar la toalla?
Antes de Bielsa, nadie daba un peso por los muchachos de la selección chilena. Ahora, Chile le disputa a Brasil el primer puesto en las clasificatorias al mundial de fútbol y en el equipo no hay ningún Robinho. Bastó que una persona -aunque no cualquier persona- creyera en ellos, que les dijera que con esfuerzo ellos podían hacer lo que los demás decían que no podían, para lograr lo que parecía imposible: salir del último lugar de las clasificatorias pasadas para disputar el primero era algo que nadie veía posible y sí, puede que no lo logremos al final, pero ahora todos creemos… Iniciativas como las orquestas juveniles apuntan en la dirección correcta y funcionan porque identifican que la causa del problema es, lisa y llanamente, falta de amor. Si ni el Presidente va a creer en los marginados, ¿por qué ellos van a tener que creer en sí mismos? Si el mensaje que los políticos, los medios y la ciudadanía envía es más exclusión, ¿qué motivo pueden tener para aceptar nuestra invitación a la fiesta? En ese contexto, es más atractivo empujar y romper copas, mejor ser como el Cisarro.
La caridad a la que todo cristiano está obligado no se agota en la invitación a la fiesta. Amar al prójimo exige ver al otro como a un hermano y no como a un pájaro al que se le arrojan migajas en la plaza. Amar al hermano exige integrarlo a la comunidad, nuestra familia, comprenderlo en sus miserias, dar consuelo a sus penas porque nos duele su dolor y prestar ayuda entendiendo algo que a todo hombre bien criado le enseñan desde chiquitito: que la familia está primero.
Felipe Ibarra, Muévete Chile
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TVN (24 horas) nos ha entrevistado para conocer nuestra opinión sobre la noticia relativa a las obras que emprendería el Gobierno para facilitar el acceso a playas nudistas. He aquí algunas reflexiones sobre el tema:
La impudicia es un mal moral.
Desde un punto de vista antropológico, es natural que toda persona sienta aprecio por su intimidad y que, por lo tanto, la proteja. Puesto que la intimidad es el mundo interior de todo ser humano, quien se aprecia a sí mismo necesariamente aprecia su intimidad: no se regala a cualquiera lo que se tiene por preciado. Esa es la razón por la que tenemos secretos y un mundo privado que elegimos compartir sólo con algunos. Esa es también la razón por la que sentimos vergüenza cuando alguien revela nuestros secretos sin nuestro consentimiento. El pudor es la herramienta natural que protege nuestra intimidad y demuestra que ese mundo interior tiene valor. Por lo tanto, es un bien para el sujeto; y carecer de este bien, es un mal. Es propio de las personas el sentir, en ocasiones, vergüenza.
¿Se debe sentir pudor en la exposición del propio cuerpo?
El hombre está constituido por una realidad a la vez espiritual y corporal: somos alma y cuerpo. Nuestra realidad espiritual se expresa a través de la corporal: expresamos nuestras ideas y sentimientos a través del lenguaje y del cuerpo. Aunque usamos nuestro cuerpo para expresar lo que somos, no podemos afirmar que el cuerpo es mero instrumento, pues también SOMOS nuestro CUERPO, y así como no es sano mostrar a todos todo lo que somos, tampoco lo es mostrar a todos todo nuestro cuerpo. El cuerpo también expresa: gestualizamos nuestros pensamientos y emociones, sonreímos cuando nos sentimos felices, nos sonrojamos cuando nos avergonzamos, etc. Cuando se descubre algo que los demás no deben saber, tratamos de ocultarlo, y esto se refleja en nuestro cuerpo (por eso, el mentiroso desvía la mirada y el delincuente se tapa el rostro). Esto nos demuestra que el cuerpo también tiene un espacio propio de intimidad, el que merece aprecio y protección. La privacidad, que es tanto del alma como del cuerpo, se abre sólo para algunos, a quienes se les regala una parte de ella (por eso, la intimidad más perfecta se da dentro del matrimonio, pues ahí lo que se regala no es una parte, es el todo: comunidad de vida). No respetar lo que es por naturaleza privado (recordemos que el pudor nos revela qué es lo privado) implica no respetarse a sí mismo.
Los promotores del nudismo argumentan que “el ir desnudos es la cosa más natural”, pero también es de lo más natural defecar o aparearse, cosas que -por ahora- a nadie se le ocurre hacer ante los demás, como lo hacen los animales. El respeto al derecho de la propia intimidad y a la de los demás, son conquistas del progreso racional. Lo otro, es regresar a las cavernas.
El pudor bien entendido es algo positivo (y no represivo) que me lleva a guardar lo más íntimo para la persona amada, es un bien que merece ser protegido con independencia de la mera subjetividad de la persona cuya intimidad se daña. (p.e. es bueno que el estado promueva y proteja la intimidad a través de una vivienda digna, donde no todos te vean o te escuchen).
No se tiene propiedad sobre el propio cuerpo.
Hay quienes argumentan que sería lícito mostrar todo el cuerpo a cualquiera, pues el cuerpo sería propiedad de uno mismo y es legítimo que cada quien elija cómo disponer de lo suyo cuando esa disposición no molesta a nadie (como sería el caso de una playa cerrada donde se practica el nudismo). Sin embargo, el argumento es errado. El mismo apoya todo su peso en el supuesto falso de que se tiene un derecho de propiedad sobre el cuerpo. Como el cuerpo ES la persona, éste no puede ser un objeto (que es aquello sobre lo cual se puede tener un título de propiedad) ni recibir el tratamiento de tal. La persona es siempre SUJETO y el cuerpo es la misma persona, única e irrepetible. Por lo tanto, no merece el tratamiento de una cosa que pueda ser vendida, arrendada o destruida. Tratar el propio cuerpo como si se tuviera propiedad sobre él -como si éste fuera un objeto- constituye un atentado sobre sí mismo, pues implica necesariamente una cosificación del individuo. La exhibición impúdica (sin pudor) es más propia de los animales y objetos que se muestran en las vitrinas que de los sujetos. Por esa razón, a los esclavos se les exhibía en el mercado: se les consideraba objetos, no sujetos.
La autoridad ha actuado contra el bien común.
Un lector perspicaz podría observar que, aun concediendo todo lo anterior, la acción de la autoridad no sería ilícita en este caso pues es sano que los ciudadanos gocen de espacios de autonomía, aun cuando en el ejercicio de ella se hagan daño o se pongan en riesgo a sí mismos y no a otros (como lo es en el caso de permitir que los ciudadanos fumen o beban), pues la ley no debe reprimir todos los vicios, sino sólo algunos: aquellos que son injustos y producen un daño al bien común.
Pues bien, no debe olvidarse que este importante principio de justicia política deriva del principio de tolerancia del mal (la autoridad que tiene la competencia y la capacidad de hecho de evitar un mal moral, puede –y a veces debe- tolerarlo siempre que de la tolerancia se siga un bien mayor o se evite un mal mayor que el que se sigue de la conducta viciada). La autoridad puede TOLERAR (i.e., soportar con paciencia) un mal, mas no puede PROMOVERLO mediante actos positivos, pues sus decisiones públicas tienen como fin el bien de la comunidad que tiene a su cargo. En este caso, el Gobierno no está absteniéndose de intervenir, sino que está actuando a favor de una propuesta que cosifica al individuo, mejorando los accesos de una playa nudista, cuando en la actualidad hay muchas otras playas que necesitan con urgencia mejorar sus propios accesos. ¿Es justo que el dinero de los contribuyentes vaya en ayuda del nudista que quiere bajar a su playa y no en ayuda de la abuelita que quiere bajar a tomar el sol con su familia en una playa común y corriente? Es evidente el sesgo ideológico que hay detrás de esta jerarquización de prioridades. Nosotros no tenemos por qué soportarlo.
Escrito por: Felipe Ibarra
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Grandes avances en la investigación biomédica permiten al hombre tener diversos medios terapéuticos para intervenir en los mecanismos de la procreación. Sin embargo, Dios ha confiado al hombre el don de la vida y le exige tomar conciencia de su inestimable valor y lo tome con responsabilidad.
“Ellas eligen al donante de su hijo de un catálogo. Ahí encuentran las características del donante como la raza, altura, pelo, color de ojos, religión y hobbies de las distintas alternativas de padre.”
Al reflexionar sobre este tema no puedo dejar de pensar en esas mujeres que protestan pidiendo píldora del día después, legalización del aborto, sexualidad segura, igualdad con los hombres, y un sin fin de medidas que buscan “bloquear” la fertilidad. ¿Es esto un “cara y sello” de la sociedad actual, o son las mismas mujeres que al paso de los años se sienten llamadas a la maternidad?
A lo largo de los años se ha visto un cambio en nuestra sociedad, que ha llevado a una perdida de la identidad femenina y masculina, cambio de la estructura familiar, las que, entre otras causas, llevan a buscar medidas, distintas a las naturales, para ser padres. Como respuesta a este fenómeno en 1987 el Cardenal Ratzinger escribe ”Donum vitae” sobre el respeto de la vida humana naciente y la divinidad de la procreación, en la cual califica como “moralmente injustificable”, la fecundación artificial de una mujer no casada, soltera, viuda, sea quien sea el donador.
La tradición de la iglesia y la reflexión antropológica reconocen en el matrimonio y en su unidad indisoluble el único lugar digno de una procreación verdaderamente responsable. La fecundación artificial heterologa es contraria a la unidad del matrimonio, a la dignidad de los esposos, a la vocación propia de los padres y al derecho de los hijos a ser concebidos y traídos al mundo en el matrimonio y por el matrimonio.
La intervención de la iglesia se inspira en el amor que debe al hombre, al que ayuda a reconocer y a respetar sus derechos y sus deberes. Es cada vez más urgente la necesidad de tomar en cuenta las intervenciones de la Iglesia, la cual está al servicio de la civilización del amor y de la vida.
Paola González, Muevetechile.org
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“A la fecha registramos 55 femicidios”, son las cifras que entrega el Sernam el 13 de noviembre.
Desde un punto de vista social lo primero que manifiesta un crimen de este tipo es una profunda crisis social. Una familia bien constituida no es la tónica de estos casos, más bien las cifras demuestran que son convivientes, parejas o ex parejas las que matan a las mujeres, raramente es un marido.
El Chile de hoy se leja rápidamente de las familias bien constituidas, esto es consecuencia además de otras, por la señal dada por el legislador, aquella que nos dice que el matrimonio y la familia son desechables, sobre todo en los sectores más modestos, el progresismo no solo abandona la familia, sino que la persigue, regulando y fomentando campañas destructoras de la familia, como la campaña del condón, que estimula el sexo que conduce a la maternidad adolescente, que por cierto excluye como regla general el matrimonio y la familia, además se promueve el uso de la píldora del día después.
Desde el punto de vista jurídico, nuestro ordenamiento contempla normas que buscan apalear estos sucesos, por un lado tenemos la ley 20.066 de violencia intrafamiliar que deriva la competencia a los juzgados de familia para conocer de este tipo de asuntos, ahora si el maltrato es habitual se deben remitir los antecedentes al ministerio público, por lo que a veces no es claro el camino a seguir.
Lo que podemos divisar como una solución a corto plazo es proteger a la mujer después de efectuada la denuncia, el art. 14 de la ley de violencia intrafamiliar hace justamente lo contrario, retrasa, ya que según ésta no se puede dar inicio a la investigación por parte del ministerio público del delito de maltrato habitual sin que el tribunal de familia remita los antecedentes, situación que puede demorar meses dejando desprotegida a la agredida. Esto es importante ya que en la actualidad hay más denuncias (se han duplicado en los últimos años), pero menos detenidos, lo que resulta preocupante ya que se entiende que más de la mitad de las víctimas de femicidio habían echo una denuncia con anterioridad.
Por otro lado la sobrecarga de los tribunales de familia, como del ministerio público, son causa fundamental de esta desprotección a la que hacemos alusión, sin lugar a duda esta situación se podría revertir con un aumento del personal de justicia en ambas entidades, logrando celeridad en el conocimiento de los hechos, perfeccionándose las medidas cautelares a tomar en protección de las victimas, sin embargo, inevitablemente esto se traduce en un aumento de presupuesto, solución lejana a nuestra realidad.
En fin es mucho más fácil tratar de legislar para solucionar los problemas, pero la verdad es que la solución podría estar en nuestro propio entorno, en nuestra familia. Bien dijo alguien por ahí “la mejor ley anti-femicidio es la que protege a la familia”.
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A propósito de la nueva madrina Presidenta, propongo crear una asociación de Padrinos por la Vida.
Que gran reconocimiento merecen las mujeres que, con amor heroico por su hijo, llevan a término un embarazo no deseado, derivado de la injusticia de relaciones sexuales impuestas por la fuerza o el hedonismo. Hago referencia no solo al contexto de la violencia física, sino también a las situaciones ocasionadas por la cultura hedonista y comercial que promueve la explotación sexual de las mujeres, muchas veces induciéndolas desde niñitas a caer en ambientes de corrupción.
Como lo mencionara Juan Pablo II en su Carta a las Mujeres en 1995, “en semejantes condiciones, la opción del aborto, antes de ser una responsabilidad de las mujeres, es un crimen imputable al hombre y a la complicidad del ambiente que lo rodea”.
Con estas reflexiones, ¿Qué debería hacer nuestra sociedad?
1. Reconocer y apoyar a las mujeres que llevan un embarazo que no han deseado. ¿Cómo? a) Con apoyo psicológico y emocional. Hay instituciones y personas dispuestas a ayudarlas y apoyarlas (p.e. anónimos por la vida, proyecto esperanza, chile unido). Entonces habrá que promover y beneficiar a estas instituciones. b) Con ayuda material que puede ser a través de un “padrino o madrina” que quiera respaldar esta nueva vida. Propongo crear una asociación de Padrinos por la Vida. c) Con apoyo médico asegurado para la madre y futuro apoyo académico para el hijo (beca escolar). Si una madre está en esta situación requiere de nuestra ayuda.
2. Darnos cuenta de que el ambiente actual DEBE cambiar para promover una educación del sexo con responsabilidad. Las empresas también deberían ser socialmente responsables en este campo y no contratar empresas de marketing que abusan del cuerpo y de nuestro instinto animal. Lo mismo para los medios de comunicación y los programas de televisión.
3. Los padres, primeros educadores de los hijos, no podemos delegar esta inmensa responsabilidad en el Estado, quien se ha puesto por objetivo reducir la pobreza y sus problemas incluso a costa de vida de nuestros hijos por nacer (al puro estilo hitleriano).
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Escrito por: admin en Familia, Todos
Hace doscientos años, el sacerdote dominico Henri Lacordaire le decía a un grupo de jóvenes: “Es propio de los grandes corazones descubrir la necesidad más urgente de su época y consagrarse a ella”. Haciendo eco de sus palabras, a Alberto Hurtado a principios del siglo XX no le costó identificar la necesidad de su época, la igualdad social, y se entregó de lleno a la causa de los pobres y de los trabajadores. Hoy, comenzando un nuevo siglo, se hace un poco más complejo determinar cuál es el gran problema de Chile, ese que nos hace preguntarnos si verdaderamente somos un país feliz. Vemos todavía focos de pobreza, altos consumos de antidepresivos y drogas, delincuencia en aumento, una mala calidad de la educación pública, corrupción, altos niveles de endeudamiento en todos los segmentos, etcétera. Pero si nos preguntamos cuál es el gran problema que hace aumentar estos males, no tendría duda en responder que es la descomposición de la familia.
Estudios científicos han demostrado, por ejemplo, que el solo hecho de comer en familia trae consecuencias positivas en la personalidad de los hijos como una buena autoestima, la relación con los otros, la capacidad de aprendizaje. Es necesario hoy defender y fomentar el matrimonio y la familia, si no queremos llegar al triste récord alcanzado por Estados Unidos, donde el 51% de las mujeres vive sin marido. Para esto debemos estar conscientes de que la necesidad del tiempo que nos tocó vivir es la recuperación de la familia y abordar el problema por todos los frentes. Uno de ellos son las políticas públicas familiares, donde el gobierno apoya a las familias en una diversidad de áreas que van desde reconocer la vida, hasta bonos para familias pobres que tengan más de tres hijos. Las políticas familiares se están implementando con éxito como medidas de emergencia en España, México, EE.UU. y Alemania. Resultados aún mejores podríamos tener si no esperamos llegar a extremos para darle una mano a la familia, sin la cual, como Juan Pablo II nos advertía, “la humanidad no tiene futuro”.
FELIPE HIDALGO BUSTOS
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Escrito por: admin en Familia, Todos
Ante la nueva campaña de Prevención del Sida que lanzó el gobierno y que tiene como slogan: “Mi vida la cuido toda la vida… siempre condón”, MuéveteChile exige el retiro de esta campaña basada en la política preventiva, y reclama una educación en libertad y responsabilidad personal.
Ahora que está trabajando el Consejo Asesor de Educación, es el momento ideal para hablarse de la enseñanza en valores, es la gran ocasión para cambiar la pedagogía de la irresponsabilidad sexual impulsada desde las Administraciones publicas desde hace años para insistir que todos somos dueños de nuestros actos y también del uso que hacemos de nuestro cuerpo.
Cada año miles de mujeres, -en su mayoría adolescentes-, se ven abocadas al abuso de la píldora del día después, posibles embarazos no previstos y enfermedades de transmisión sexual. Todo esto demuestra que las campañas de uso del preservativo aumentan justamente los efectos que quieren evitar.
MuéveteChile insiste en que la única política preventiva “está en la educación y el respeto a la libertad individual. Una campaña responsable no puede evitar los efectos de las relaciones sexuales –embarazos imprevistos y enfermedades de transmisión sexual-, sino informar sobre ellos. La sexualidad, como cualquier otra dimensión de la persona, debe ser ejercitada con responsabilidad, teniendo en cuenta sus consecuencia, conforme a criterios éticos razonables”.
Si las administraciones públicas y el sistema educativo junto con cierta publicidad sexista siguen incentivando la promiscuidad sexual desde la adolescencia, el número de embarazos imprevistos será imparable, y todo lo que ello acarrea”.
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La gran mayoría de los chilenos estamos a favor del matrimonio y de la vida; entendemos que el matrimonio es para toda la vida y que la mujer no tiene, bajo ninguna circunstancia, el derecho de someterse a un aborto.
Así lo da a conocer la encuesta Nacional Bicentenario realizada por la Universidad Católica y Adimark. Para esta encuesta se entrevistó a 2.042 personas de 86 comunas del país. Los resultados, publicados por El Mercurio, demuestran que el 77,4% de los chilenos está de acuerdo con que el matrimonio es para toda la vida.
Una cifra similar, 70%, coincide en que la mujer no tiene derecho, bajo ninguna circunstancia, de someterse a un aborto. El 39% de los encuestados estaría de acuerdo con el aborto en casos de violación y solo el 9,1% cuando la crianza del bebé represente un problema económico.
El 42,7% cree que sus hijos no deben convivir antes de casarse y el 53,7% apoya que las parejas que conviven se casen cuando tienen hijos. El 84,2% de los consultados está de acuerdo con que las personas permanezcan en contacto con su familia más cercana aun cuando no tengan mucho en común, y el 70% asegura pasarlo mejor con la familia que con los amigos.
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Ante un fenómeno tan complejo como el de la homosexualidad humana, surgen numerosas interrogantes que la ciencia ha tratado de responder. La primera, dice relación sobre la frecuencia de la homosexualidad en la población general. De acuerdo a los estudios de Wellings (1994) y al de Narring (2003), las personas homosexuales en la población no alcanzan más allá del 2-4%. Ciertas organizaciones pro-gay plantean una frecuencia de hasta el 10%, cifra que proviene del estudio de Kinsey en 1948, que presentaba numerosos errores metodológicos.
Una segunda interrogante, se refiere a si la homosexualidad es una condición innata con sustrato biológico. A mediados de la década de los 60 se buscó alguna alteración hormonal o bioquímica en personas homosexuales, sin encontrar diferencias respecto de los heterosexuales (Perloff 1965).
En 1991 LeVay publicó en la revista Science un estudio que revelaba que las personas homosexuales poseían un núcleo cerebral de menor tamaño que los heterosexuales. Sin embargo, dicho estudio contaba con una muestra pequeña y la mayoría de los individuos examinados estaban infectados con VIH, por lo que no se puede concluir si la alteración fue debido a la infección o por la orientación homosexual del individuo. Otros estudios han buscado reproducir los resultados de LeVay sin éxito (Bayne 1993, 1994).
Dos años después de LeVay, la misma revista Science publicó otro artículo en que se anunciaba el descubrimiento del gen de la homosexualidad. Su autor, Dean Hamer, fue posteriormente procesado por la Federal Office of Research Integrity por manipulación fraudulenta de los datos del estudio. La contraprueba no arrojó los resultados obtenidos por Hamer (Ebers 1995).
Algunos grupos continuaron postulando un rol de la genética en la etiología de las conductas homosexuales a raíz de un estudio de 1952 que observaba mayor frecuencia de conductas homosexuales entre gemelos idénticos respecto a no-idénticos. Pero otros estudios posteriores demostraron que no había diferencia entre idénticos y no-idénticos, es más, niños adoptados en familias con hijos gemelos homosexuales tienden a presentar conductas homosexuales también, lo que sugiere un preponderante rol del ambiente por sobre una “causalidad genética” (Baron 1995).
Una tercera interrogante plantea la posibilidad de cambio de la orientación homosexual a heterosexual. Sigmund Freud, padre del psicoanálisis, fue uno de los primeros en postular que esto es posible, siendo confirmado posteriormente por sus discípulos: Anna Freud, Adler, Stekel, etc. En la actualidad, Gerard van den Aardweg psicólogo holandés especialista en psicoterapia de la homosexualidad, quien visitó Chile a fines de septiembre del 2005, afirma que el cambio de conducta se obtiene en aproximadamente el 50% de los tratados. Robert Spitzer, psiquiatra norteamericano que en la década de los 70 se manifestaba pro-gay y afirmaba que el cambio era imposible, publicó el 2003 un estudio sobre los efectos de la psicoterapia para cambiar la orientación sexual, en el cual el 17% de los hombres y el 54% de las mujeres lograba una atracción heterosexual exclusiva post psicoterapia. A raíz de estos resultados, Spitzer es ahora un férreo defensor del cambio. Quienes no creen en esta eficacia, han citado un artículo publicado este año en la revista British Medical Journal, que cuenta con pocos casos tratados, y que en su mayoría son personas que se sometieron a tratamientos aversivos con corriente eléctrica (“electro shock”) y hormonas femeninas en la década de los 60. Estos métodos no se relacionan para nada con las psicoterapias que han demostrado su efectividad como el psicoanálisis, terapias psicodinámicas y gestálticas.
Podemos concluir, que no existen argumentos científicos que demuestren una condición innata de la homosexualidad (neurológica, endocrina o genética); más bien se trataría de personas susceptibles en su personalidad, que bajo una determinada influencia ambiental expresarían una orientación homosexual en la adultez, la cual puede ser parcial o completamente reversible en muchos casos.
Dr. Fco. Javier Bustamante Volpi
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El 62% de los niños y los jóvenes chilenos afirman que su principal fuente de información en sexualidad es la televisión. Ante tamaño dato, que arrojó una amplia encuesta en 2004, el Ministerio de Educación (Mineduc) se propuso saber qué estaban aprendiendo los escolares frente a la pantalla chica.
Junto al Consejo Nacional de Televisión (CNTV), encargaron un estudio a la Universidad Diego Portales sobre los contenidos en sexualidad de los programas más vistos por la audiencia infantil y juvenil en la TV abierta. El análisis se hizo a fines del año pasado, cuando los espacios de mayor audiencia infantil eran las dos teleseries de las 20:00 horas (”Versus” y “Gatas y tuercas”); dos teleseries infantiles de Mega (”Mitú” y “BKN”); y los programas juveniles “Rojo”, de TVN, y “Mekano”, de Mega.
El análisis de contenido mostró que, en promedio, las acciones explícitas de sexualidad (besos, caricias, hacer el amor, hablar de reproducción) corresponden al 4,1% del total. Y de éstas, el 77,2% fueron acciones eróticas. Sólo en un 1,5% de las escenas se promovió el autocuidado en materia sexual.
Mensajes televisivos
Estos resultados fueron anunciados ayer por la ministra de Educación, Yasna Provoste, y por el presidente del Consejo Nacional de TV, Jorge Navarrete. Este último mostró también un segundo estudio, realizado por Sociología de la U. de Chile, en el que se registraron las percepciones de niños y jóvenes sobre lo que la TV les entrega en materia de sexualidad. “Y allí se ve que ya a los 10 años los niños y las niñas empiezan a mostrar comprensión sobre los mensajes de prevención en sexualidad”.
El análisis de contenido de programas arrojó también de qué forma éstos exhiben estereotipos sobre las figuras masculina y femenina. Mientras las teleseries muestran a mujeres fuertes, atractivas y calculadoras (rotuladas por el estudio como “amazonas”) y a hombres débiles e inseguros (”niño grande”, dice el estudio), los programas juveniles las muestran a ellas como decorativas, atractivas e ingenuas (”jarrón chino”) y a ellos como seguros y astutos (”pícaro”).
Para la ministra Provoste, esto representa “una distorsión de las imágenes masculina y femenina, que no le hacen bien a lo que queremos construir”.
Para Soledad Larraín, sicóloga de Unicef, lo más preocupante del estudio es justamente esa imagen de los hombres y las mujeres. “Este aprendizaje puede influir después en las relaciones que se tengan con el sexo opuesto”.
Para ella, la preponderancia de la televisión en la forma en que los niños y los jóvenes se están educando en sexualidad tiene que ver con la deuda que mantiene el Ministerio de Educación con un programa de educación sexual fuerte y sólido.
Provoste y Navarrete, en tanto, coincidieron en que ambos estudios dan claras luces sobre la influencia en este ámbito de un medio como la televisión. “La TV va a seguir mostrando romance, amor y erotismo; va a seguir educando en sexualidad, y la idea es que lo haga más conscientemente”, dijo Navarrete.
Actores involucrados
Tras entregar los resultados del estudio, la ministra Yasna Provoste dijo que se tomará contacto con los canales para iniciar una línea de trabajo que los involucre en el sentido señalado por el Plan Nacional sobre Educación en Sexualidad y Afectividad. Pero interpeló también a los padres: “Debemos responsabilizarnos sobre lo que nuestros hijos están viendo en televisión”. Y agregó que se está tomando contacto con ellos para reforzar su participación en el mencionado plan.
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