Un llamado a la santidad
Martes, Mayo 10th, 2011
A partir del 1 de mayo, día del trabajador, en la iglesia Católica veneramos a un anticomunista. Sí, leyó bien, a un anticomunista. Pues, el Papa Juan Pablo II en la plenitud de su intelectualidad rechazó las ideologías totalitarias y ateas asociadas en los tiempos modernos al “comunismo” o al “socialismo”. Por otra parte, rechazó en la práctica del “capitalismo” el individualismo y la primacía absoluta de la ley de mercado sobre el trabajo humano.
Y es que incluso más allá de haber sufrido junto a sus compañeros obreros en carne propia los flagelos del comunismo, se preocupó personalmente de luchar con las armas de la paz para que reinara la cultura de la vida y no la de la muerte, la de la libertad y no la del libertinaje.
Pero ¿Por qué beatificar a un anticomunista? Bueno, primero aclaremos que el simple hecho de ser anticomunista no es un milagro, para nada, de hecho eso es un mérito de alguien que simplemente entiende el marxismo (como dijo alguna vez Reagan) y no de alguien que sólo lo lee o hace arengas retóricas de él. Veneramos hoy y tomamos como ejemplo de santidad a un anticomunista porque él luchó contra muchas personas, entre ellas teólogos de la liberación, y sin miedo dijo abiertamente lo que algunos querían disfrazar: el hecho de que el marxismo en su núcleo vital es ateo. Esta ideología está inalienablemente conexa con el materialismo dialéctico e histórico, ambos modos de pensar y actuar que, entre otras cosas tan graves como el negar la existencia de Dios, separan al espíritu de la realidad, algo en contradicción esencial con el verdadero cristianismo.
Si bien la milagrosa curación de la hermana Marie Pierre Simon es la justificación formal, no es desde allí donde parte el sentir de los fieles que motiva a muchísimos a pregonar a viva voz después de su muerte: “!Santo súbito! ¡Santo súbito!” (Es decir, santo inmediato), no es desde allí donde parte la gran alegría de la Iglesia por declarar beato a Juan Pablo II. La petición de los fieles nace de observar la tremenda consecuencia de este hombre con su fe, la gran alegría de ser cristiano que derramaba este hombre en cada uno de los lugares que visitaba. Nace, sin lugar a dudas, de su enorme capacidad de comunicar el mensaje de Cristo y mostrarnos que un hombre contemporáneo sí puede caminar feliz a la santidad y lograrla casi con la misma fidelidad que el mismísimo Jesús Nazareno.
Pero siendo fieles a la exactitud, a pesar de todo lo dicho, debemos aclarar que hoy veneramos beato a un hombre que seguramente en el futuro será proclamado santo, porque al igual que María (la perfecta y primera cristiana) fue perseverante en su sí a su vocación. Es quizás aquí el gran secreto que debemos aprender y aplaudir de Juan Pablo II o de cualquier otro santo.
Si a alguno le cabe alguna duda respecto de si se puede ser santo hoy, si es posible mantener el sí al llamado de Dios a la santidad, por favor no dude en revisar la vida de Juan Pablo II, pues él, en sí mismo, denunciando las falsas ideologías modernas y con su gran testimonio de vida, es para todos nosotros un llamado a la santidad.
por Rodrigo Donoso
El Cardenal Claudio Hummes, Prefecto de la Congregación para el Clero, escribió una carta a los sacerdotes de todo el mundo con motivo del Año Sacerdotal en 2009 y entre los temas que abordó, reconoció que han existido sacerdotes envueltos en graves problemas y que deben ser juzgados debidamente. Sin embargo, aclara, estos casos son una minoría en comparación con el número total del clero ya que la gran mayoría de los sacerdotes son “personas dignísimas dedicadas al ministerio”.
Compartimos un comentario sobre la beatificación de Juan Pablo II en la Radio Vaticana sacado de
Como resultado del encuentro en Teherán, Irán, entre una delegación musulmana y una representación de la Santa Sede, se dio a conocer un acuerdo en el que se resalta que la libertad religiosa es propia de toda persona, debe ser respetada por el Estado y no puede relegarse a la religión a la esfera privada.
ECHO Abril 2010 P. Joaquín AlliendeQueridos amigos:
Dos lesbianas ganan un juicio a cristianos que no les dejaron sus locales para “unirse civilmente”. Las autoridades de New Jersey consideran que las discriminaron; mientras que los metodistas dicen que el uso de sus locales deben estar alineadas a las creencias de la iglesia.
Como un verdadero ejemplo de coherencia con su fe, el pueblo Evangélico de Chile se está MOVILIZANDO rápidamente EN CONTRA del proyecto de Ley de No Discriminación. Anexo unos extractos de Carta enviada a la Senadora Alvear: