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Si yo aceptara una invitación para asistir a una fiesta de los príncipes de Mónaco y si, por ser un poco más negrito, los otros invitados me miraran feo; si por usar mi mejor terno en lugar del smoking que no puedo tener, no me hablaran y se rieran a mis espaldas, entonces yo me sentiría frustrado. Primero sentiría vergüenza y luego frustración. Mi mejor corbata ya no se vería tan bonita como horas antes, frente al espejo. Probablemente me alejaría de todos y me quedaría tomando y fumando solo en un rincón. Si ya medio borracho armara un escándalo y por escandaloso me pidieran que me fuera, de la frustración pasaría a la rabia. Privado de cordura, tal vez rompería algunas copas y empujaría a algunas personas antes de salir. Los príncipes de Mónaco aprenden una valiosa lección: no hay que invitar nunca más a un negrito. Yo también: no volver a aceptar ninguna invitación que venga de los príncipes.
Hoy están de moda los reportajes de “Cisarros” que rompen copas y empujan personas; niños delincuentes (y otros no tan niños) que viven en la frustración de no poder tener lo que la televisión les muestra; que viven con rabia, con odio hacia los invitados que se ríen de sus pretensiones absurdas y los desprecian por no haber heredado la fortuna que ellos disfrutan; y que, finalmente, se autodestruyen en las drogas, pues el odio destruye y ellos están llenos de odio.
Así como el médico competente receta medicamentos para tratar la enfermedad, no los síntomas, el político prudente debe identificar bien el problema para poder recetar la solución correcta. Cuando el caballito de batalla de un candidato es la “mano dura” frente a la delincuencia; cuando le echa la culpa al Gobierno por los Cisarros del país, entonces el político ataca el síntoma e ignora la enfermedad, no entiende que el problema es social. Él, en realidad quiere decir que la solución es no invitar más a los negritos. Pues bien, creer que la solución es más castigo, es pensar sólo en nuestros intereses, es crear una falsa sensación de seguridad, es no pensar en el desgraciado, es excluirlo de la fiesta: es no entender el problema. La justicia de la sanción es necesaria, por supuesto, pero no es suficiente. Como sociedad debemos estar fracasando si nuestros niños pierden su inocencia antes de empezar a ser niños. Si los inocentes odian y tienen como modelo al Cisarro, en algo estamos fallando. ¿Cómo es posible que aquél que es paradigma de inocencia no conciba la posibilidad de una mejor vida? No todos los niños son Cisarros, pero sí parecen haber más niños como Cisarro. ¿Vamos a tirar la toalla?
Antes de Bielsa, nadie daba un peso por los muchachos de la selección chilena. Ahora, Chile le disputa a Brasil el primer puesto en las clasificatorias al mundial de fútbol y en el equipo no hay ningún Robinho. Bastó que una persona -aunque no cualquier persona- creyera en ellos, que les dijera que con esfuerzo ellos podían hacer lo que los demás decían que no podían, para lograr lo que parecía imposible: salir del último lugar de las clasificatorias pasadas para disputar el primero era algo que nadie veía posible y sí, puede que no lo logremos al final, pero ahora todos creemos… Iniciativas como las orquestas juveniles apuntan en la dirección correcta y funcionan porque identifican que la causa del problema es, lisa y llanamente, falta de amor. Si ni el Presidente va a creer en los marginados, ¿por qué ellos van a tener que creer en sí mismos? Si el mensaje que los políticos, los medios y la ciudadanía envía es más exclusión, ¿qué motivo pueden tener para aceptar nuestra invitación a la fiesta? En ese contexto, es más atractivo empujar y romper copas, mejor ser como el Cisarro.
La caridad a la que todo cristiano está obligado no se agota en la invitación a la fiesta. Amar al prójimo exige ver al otro como a un hermano y no como a un pájaro al que se le arrojan migajas en la plaza. Amar al hermano exige integrarlo a la comunidad, nuestra familia, comprenderlo en sus miserias, dar consuelo a sus penas porque nos duele su dolor y prestar ayuda entendiendo algo que a todo hombre bien criado le enseñan desde chiquitito: que la familia está primero.
Felipe Ibarra, Muévete Chile
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Declaraciones de ataque cruzadas, descalificaciones y ofensas que cada vez alcanzan mayores niveles, se han transformado lamentablemente en el estilo cotidiano de hacer política de muchos de nuestros representantes tanto en el parlamento como en el gobierno.
Razones para decir basta sobran. La importancia del respeto a nuestras autoridades e instituciones. La necesidad del diálogo para poder desarrollar las políticas sociales y económicas que requiere nuestro país. La notable responsabilidad que cargan sobre sus hombros nuestros líderes y la imperiosa madurez, criterio y sentido del deber que han de tener permanentemente en los distintos ámbitos de su actuar.
Reflexión especial merece también, la escalada de odiosidad que provocan tales comportamientos. Lamentablemente, nuestra historia reciente, da testimonio sobre las nefastas consecuencias que esto trae consigo. No volvamos a cometer el mismo error, las diferencias son necesarias e incluso constructivas si se saben abordar, rescatando lo mejor de cada uno, respetando las opiniones diferentes a las propias y buscando más aquellos aspectos que nos unen que los que nos separan. Ésta ha de ser la actitud del quehacer político.
Sin lugar a dudas los valores, principios y convicciones más profundas no se transan ni se negocian, pero sí se defienden con respeto y valentía, decisión y rigurosidad. Ojalá que quienes tienen la responsabilidad de dirigir este país retomen las buenas prácticas, y asimismo nosotros, los electores, estemos conscientes de la importancia de contar con representantes con grandeza y altura de miras, haciéndonos responsables de decidir correctamente a quienes representan a todos los chilenos.
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Legalizar el aborto significa violar la Constitución en su Art. 19 nº 1 que protege la vida del que está por nacer. De este modo funda y respalda un reconocimiento jurídico-constitucional preciso del derecho a la vida. De igual forma y en plena coherencia con esta norma de rango constitucional el Art. 75 del Código Civil señala: “La ley protege la vida del que está por nacer…” agregando seguidamente que “el juez, en consecuencia, tomará, a petición de cualquiera persona o de oficio, todas las providencias que le parezcan convenientes para proteger la existencia del no nacido, siempre que crea que de algún modo peligra… ”. Normativa confirmada por el Derecho Internacional cuando el Art.4 del Pacto de San José de Costa Rica, vinculante para Chile, establece: “Toda persona tiene derecho a que se respete su vida. Este derecho estará protegido por la ley y, en general, a partir del momento de la concepción…” y viola además las siguientes normas internacionales: el Art. 3 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948). El Art.2 del Convenio Europeo de Derechos Humanos (1950) y la Declaración de los Derechos del Niño en su considerando número tercero del año 1959. Viola, asimismo, también, el Art.6 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de la ONU del año 1976.Por lo tanto, la ciencia y el derecho no pueden quedar ajenos a esta orientación normativa que respete la dignidad de la persona humana desde la fase inicial del desarrollo embrional y cuando más indefenso se encuentra el derecho a la vida que le es propio. Respetando así aquellos derechos esenciales que emanan de la naturaleza humana (Art. 5 de la Constitución). Todo este cuerpo normativo pone las bases ciertas de la existencia de un Estatuto Jurídico a favor del embrión humano.Los derechos humanos (y el derecho a la vida es la base de todos los demás derechos), originarios en el hombre y anteriores al Estado, exigen una regulación jurídica que permita hacer efectiva su defensa práctica. Tales principios ponen de manifiesto que toda ley que atenta contra ese derecho fundamental a la vida es injusta, privada de auténtica validez jurídica y, como tal, permite una legítima objeción de conciencia (Juan Pablo II, Evangelium Vitae 74).
El drama inherente al aborto es una cuestión sin discusión. Más aun cuando lo dramático del acto afecta no sólo a la madre de la criatura sino que, especial y definitivamente, a ésta última, absolutamente indefensa ante su agresor que actúa sobre seguro. Y ante la imposibilidad más absoluta y radical de defenderse por parte de la víctima. Violando de manera fragante el legitimo derecho a la defensa consagrado en todo proceso judicial. Especialmente, en este caso, cuando se trata de un ser inocente que grita en silencio la defensa de su propia existencia. La legalización del aborto en aquellos casos y lugares donde está permitido no modifica, en absoluto, la consecuencia inevitable de la destrucción de una vida humana. Esté o no jurídicamente despenalizado, el aborto siempre se concluye con la pérdida de una vida absolutamente inocente y que no ha tenido el más mínimo derecho a la defensa a través de un debido proceso como lo garantiza la Constitución Política en su Art. 19 Nº3, provocando graves daños sicológicos a la madre con el síndrome post aborto.
Los conceptos anteriormente enunciados nos llevan a preguntarnos por el concepto de persona humana. Y aquí radica la cuestión fundamental con respecto a la defensa de la vida humana desde la concepción y las intervenciones que la técnica biomédica pueda ejercer en cuanto a la licitud moral de su actuar y que el derecho debe regular en vistas al bien común y la defensa de un derecho humano fundamental como es el derecho a la vida. En efecto, preguntarse acerca del concepto de persona humana es algo intrínsicamente vinculado a la definición y valoración del embrión humano. Es así que si partimos de la tradicional definición de persona enseñada por Boecio: “personae est naturae rationalis individua substantia” (sustancia individual de naturaleza racional) la filosofía hace su aporte original a la bioética y al derecho precisando, de un modo intelectualmente fundado, las raíces originarias del concepto de persona en la naturaleza humana. Justificando, de este modo, su valor ético y subjetividad jurídica en todas las fases del desarrollo. Por lo tanto, en este sentido, la célebre noción de persona sugerida por Boecio conserva el valor inapreciable de referirse al carácter racional e individual de la persona: a un ser capaz de universalidad desde su irrepetible individualidad. Así, esta individualidad, propia del embrión humano, es la condición o pre-condición ontológica real de la presencia de determinadas capacidades, del ejercicio actual de ciertas operaciones, de la manifestación exterior de precisos comportamientos. De tal modo que la utilización del concepto de persona, aplicada al embrión humano, tiene consecuencias éticas y jurídicas para la bioética ya que influye en la determinación de los límites de lo lícito o ilícito de las nuevas posibilidades de la ciencia en su intervención sobre la vida humana.
El reconocimiento o la atribución a la vida embrionaria, por ejemplo, de un estatuto personal, permitirían reglamentar los comportamientos de quien actúa en relación con ella y así la valoración moral de los actos que afectan al embrión humano no se reduce sólo a la decisión de la conciencia individual. Y el derecho no se puede entender como un instrumento extrínseco, exclusivamente destinado para la legitimación de la voluntad política según un determinado voto de mayoría. El ser tiene el primado sobre el llegar a ser, el acto sobre la potencia. La persona para poder ser debe ya ser. El embrión humano es un ser con potencialidad, y no un ser en potencia. Su ADN estructura y determina todo lo que llegará a ser. La revelación exterior de ciertos caracteres ofrece sólo indicios que pueden señalar la presencia de la persona, pero el ser persona no depende exclusivamente de tal verificación empírica. El zigoto, el embrión, el feto y el neonato son personas en cuanto están presentes en ellos las condiciones que constituyen el soporte necesario del proceso dinámico e ininterrumpido de su desarrollo biológico que se verifica sin solución de continuidad desde la concepción o fecundación. No hay diferencia entre destruir la vida ya nacida o destruirla antes de que nazca, pues ya es hombre aquél que lo será. Así lo enseñaba Tertuliano cuando decía: “homo est qui est futurus”.
A modo de conclusión cabe señalar, entonces, que para el futuro de la sociedad y el desarrollo de una sana democracia, como nos enseñó Juan Pablo II, urge pues descubrir de nuevo la existencia de valores humanos y morales esenciales y originarios, que derivan de la verdad misma del ser humano y expresan y tutelan la dignidad de la persona. Son valores, por tanto, que ningún individuo, ninguna mayoría y ningún estado nunca pueden crear, modificar o destruir, sino que deben reconocer, respetar y promover (Evangelium Vitae, nº 71).Pbro. Francisco Javier Astaburuaga Ossa
Licenciado y Doctor en Derecho Canónico
Pontificia Universidad Lateranense de Roma
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Escrito por: admin en Educación, Todos
La educación es un real y auténtico tema público no en el sentido de sólo estatal sino que como integración de los esfuerzos que los sectores estatal y privado realizan en la formación del capital humano nacional. Por ello debe participar en él la sociedad entera, como expresión de la Nación que educa y no sólo el estado que enseña. La educación es el motor de la movilidad social y bien sabemos que el desarrollo gradual de las capacidades intelectuales y morales de las personas posibilitan su mejor incorporación a la sociedad y la consecuente mejor retribución por parte de ésta. Es por eso que entregar una educación pública de calidad y que dé oportunidades, es la mejor herramienta para lograr una sociedad con igualdad de oportunidades como adecuada forma para superar las grandes injusticias sociales por las cuales muchos chilenos aún sufren. Esto ayuda a entender que por encima del gobierno de turno debemos asumir todos la responsabilidad de nación educadora.
Por lo mismo, sobre el proyecto de Ley General de Educación, quisiera pedirle que profundice, esclarezca y le dé especial atención a los siguientes puntos:
1. El derecho a la libertad de educación. Esto incluye la libertad de escoger y de ofrecer proyectos educativos alternativos. El proyecto suprime muchas categorías de experimentados sostenedores, como por ejemplo la Iglesia Católica y otras instituciones que ya colaboran de modo eficiente en la acción educativa.
2. El concepto de discriminación y selección. No se puede obligar a los establecimientos, cuando tienen un número de postulantes superior a los cupos disponibles, a aceptar alumnos sin que el establecimiento pueda practicar algún tipo de selección basado en el mérito o criterios honestos y coherentes con su proyecto educacional. Este es el secreto de los liceos emblemáticos, orgullo de la educación estatal y modelos de otras acciones privadas.
3. El rol insustituible de los Padres de Familia y su derecho a escoger un proyecto educativo que interprete sus creencias y valores. El proyecto apunta a uniformar fuertemente los establecimientos educacionales, sin respetar la necesaria y eficaz riqueza de la diversidad organizacional.
Sin duda, la formación académica en los primeros años de vida es fundamental para lo que puede ser el futuro intelectual y valórico de cualquier persona. De este modo, los establecimientos de educación pasan a ser una “prolongación” de lo que se quiere lograr en una familia. Los padres buscan escuelas cuya formación se acerque a lo que ellos mismos quieren para sus hijos.
Al condicionar la posibilidad de libre elección en la educación, se corre el riesgo que aquella enseñanza resulte ser muy distinta a la que los padres quieren formar con sus hijos, lo que podría producir una confrontación vital entre la formación familiar con la académica (una contra la otra), deslegitimando alguna de las dos, en vez de complementarse y potenciarse.
¿Cuál sería el costo psicológico, valórico, social e intelectual al dar, de forma paralela y (a veces) excluyente, dos corrientes de formación?
Especial atención merece la educación en temas valóricos, entre los que se encuentra la tan necesaria educación en sexualidad-afectividad, que requiere del esfuerzo conjunto padres-escuela.
4. El derecho de los alumnos a una educación integral que comprenda también su dimensión religiosa y trascendente. No es aceptable que se elimine, en los objetivos de la educación básica y media, la dimensión trascendente de la realidad y la formación espiritual.
5. El proyecto de ley no apoya a los particulares para que tomen iniciativas en el campo de la educación. La eliminación de toda ganancia justa aparta a personas talentosas de este campo que es el que más necesita de capital, esfuerzo y progreso.
Asegurar la presencia exclusiva de vocación en la educación, borrando cualquier posibilidad de incentivo económico en sus participantes, resulta francamente un gran error.
¿Es acaso razonable pedirle a las sociedades anónimas formadas por profesores, a diferencia de lo que sucede con otros profesionales, que realicen sus labores docentes por simple amor al prójimo sin importarles su remuneración, utilizando como justificación que el bien que están entregando ellos es educación? ¿Por qué no pueden estos profesores generar excedentes y repartir dividendos?
Eliminar a los sostenedores constituidos como sociedades comerciales de la educación conllevaría la pérdida de sus efectos positivos. El lucro atrae inversión y capital humano capacitado, ambos muy necesarios para mejorar la educación chilena. Además, en la mayoría de los sectores económicos de un país, el lucro que obtengan las empresas que participan en ellos, generalmente es el mejor indicador de lo bien o mal que los están haciendo sus administradores.
Lo que en el caso de la educación podría ser que los colegios más rentables fueran aquellos en que los padres están dispuestos a pagar una mayor mensualidad por el buen nivel educacional que ese establecimiento da a sus alumnos, como también porque es eficiente en el manejo de sus gastos. Por lo anterior, el foco no debería estar en eliminar el lucro, sino en alinearlo con la calidad, es decir, que mayor lucro vaya de la mano de mayor calidad en la educación de los alumnos.
Para esto la educación debe ser mixta, estatal y privada y tratada con igualdad de derechos y obligaciones.
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Escrito por: admin en Economia, Todos
Si bien la economía chilena ha experimentado grandes avances en crecimiento y estabilidad durante las últimas 2 décadas, el porcentaje de la población que se encuentra en condición de pobreza o indigencia, supera el 20% según la última encuesta CASEN.
Para avanzar en este trascendental tema, es necesario fundamentalmente contar con una economía sana y vigorosa, y un gobierno responsable, que promueva el desarrollo continuo de políticas e instituciones que complementen el actuar de los privados, y permita dar respuestas adecuadas a las múltiples problemáticas sociales existentes.
Una alta tasa de crecimiento, entre otras cosas, mejora las condiciones laborales, generando oportunidades de empleo para quienes no lo tienen, e induciendo alzas de salarios para aquellos que cuentan con uno. Por ello, ha de ser un objetivo primordial para cualquier gobierno, ocuparse decididamente que la economía crezca de manera vigorosa y estable.
Las políticas y regulaciones adecuadas serán aquellas que sin entrabar el crecimiento, hagan que nuestra sociedad sea cada vez más justa y cohesionada, un ejemplo manifiesto de estas medidas es la promoción de una educación de calidad para todos, en que los estudios realizados, junto al futuro familiar y laboral de cada chileno, dependan de las habilidades y sueños de cada uno, y no del lugar en que se nació.
En este contexto, iniciativas como el recientemente anunciado programa “Chile Invierte”, van en la dirección correcta, de impulsar y promover el crecimiento de nuestra economía, sin embargo todavía estamos lejos, considerando los múltiples desafíos pendientes que aún enfrentamos como sociedad.
Discusión especial merece la actual regla fiscal, que determina el presupuesto anual del gobierno, que ha llevado a que los activos financieros del sector público bordeen los US$ 10.000 millones, los cuales están invertidos principalmente en el extranjero. Estos fondos le servirán a Chile para enfrentar futuros periodos de “vacas flacas”, situación que es muy positiva debido a la estabilidad que le garantiza al gasto público. Sin embargo, dadas las significativas carencias existentes en educación y salud, es discutible de si podemos o no darnos el lujo de ser uno de los países más previsores del mundo.
Los fondos públicos en el extranjero están invertidos a una tasa cercana a la LIBOR, actualmente del orden de 5,2% anual, rentabilidad que se ha de comparar con aquella de carácter social que se obtendría de invertir dichos fondos en proyectos sociales como el mejoramiento de la salud, la educación, programas de superación de la pobreza y reducciones de impuestos que incentiven la inversión y eleven el crecimiento potencial de nuestra economía.
Un argumento frecuentemente utilizado para fundamentar que el gasto público no debe aumentar, es que es menos eficiente que el sector privado, lo que en el caso chileno se sustenta con que en los últimos años han aumentado de manera significativa los montos invertidos en educación y salud pública, sin obtener mejoras sustanciales según los métodos de evaluación correspondientes. Lo anterior no se puede dejar pasar indiferentemente y claramente es un tema a revisar para mejorar problemas sociales de fondo de nuestros País.
Los recursos que tiene el gobierno actual a su disposición son una oportunidad única en la historia de Chile. Hacer una modernización significativa del Estado requiere de un liderazgo político muy grande. Es de esperar que a nuestras autoridades “les de el ancho”.
La estabilidad macroeconómica de nuestra economía es uno de los principales activos que tenemos, por ello hay que cuidarlo de sobremanera, pero esto no ha de atarnos de manos para superar problemas de fondo que enfrentamos. Por ello pedimos al gobierno que intensifique sus esfuerzos en hacer de nuestro Estado uno cada vez más eficiente y competente, de manera que aumentos en el gasto social público tengan rentabilidades sociales importantes y estén a la altura de los desafíos que tenemos como país.
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A los pocos años de haber visitado Chile, después de haber proclamado con fuerza la necesidad de un cambio sin violencia ni odio, Juan Pablo II debió sentirse orgulloso de esa generación que logró el cambio de forma pacífica al igual que en su tierra natal.
Sin embargo, corrientes que socavan los fundamentos mismos de nuestra sociedad, implicando a la familia y propagando la permisividad moral: el divorcio, el amor libre, la corrupción, la anticoncepción, los atentados contra la vida en su fase inicial y final, así como su manipulación, debieron haberle causado gran dolor.
Estás corrientes que hoy disponen del poder y de grandes recursos económicos en Chile, nos hacen preguntarnos si estamos frente a otra forma de totalitarismo, falazmente encubierto bajo las apariencias de la democracia, a lo que Juan Pablo II nos pediría a los jóvenes de hoy, al igual que hace 20 años, combatir con la fuerza de la Verdad y sin violencia, y no con la desobediencia civil o los desmanes callejeros.
Salvador Salazar D., Presidente MueveteChile.org
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La idea de que “todo ser humano es un fin en sí mismo, y que no puede ser utilizado como medio para alcanzar otro fin”, obedece a una consecuencia directa del reconocimiento de su dignidad humana, concepto que incrustado en el centro de los valores constitucionales chilenos, nos proporciona la base ético-jurídica para la solución de problemas tan diversos como el de la “Píldora del día Después”, el Aborto, la Pena de Muerte, la Clonación, la investigación con embriones humanos y otros, todas cuestiones sobre las cuales el Estado tiene algún nivel importante de injerencia.
Adicionalmente, la idea de que los DDHH tienen “por base el reconocimiento de la dignidad inherente a todos los miembros de la familia humana” (preámbulo Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos), nos es común tanto a moros como a cristianos, aportándonos, por lo tanto, una idea neutral (ideológica y religiosamente hablando) sobre la cual poder solucionar estos conflictos en una sociedad pluralista y diversa, pero que pone al “ser humano” en el centro de la construcción social y de la solución de sus conflictos.
Lo anterior implica irremediablemente el reconocimiento de que esta cualidad es propia de todos los individuos de la especie humana, sin exclusión, no existiendo seres humanos sin dignidad (o con menos dignidad) y, por lo tanto, sin derechos humanos. En efecto, esta idea es recogida no sólo por nuestra Constitución Política (artículo 1), sino que además por el Pacto de San José de Costa Rica cuando reconoce que “… persona es todo ser humano”( artículo 1.2.), y por tanto, es titular de derechos humanos, en general, y sin casos de exclusión, “a partir del momento de la concepción” (artículo 4.1).
Así entendido su origen, el derecho a la vida del “nacido” y del “no nacido”, no requiere para su reconocimiento de la aceptación de un tercero, ni puede ser entregado a la disposición libre y ajena de terceros, ni siquiera cuando el tercero es la madre, lo que eliminaría automáticamente la idea del “derecho a no tolerar un embarazo no deseado”, como asimismo eliminaría el argumento de distinguir entre implantado y no implantado, o de nacido y no nacido, y otras diferencias, tanto para efectos del reconocimiento de su titularidad, como para efectos de su protección constitucional, civil, penal o administrativa.
Asímismo, si entendemos que ni el “naciturus” (Ej: Clonación) ni el “nacido” (Ej. Pena de Muerte), por ser un fin es si mismos, pueden ser utilizados como medios para alcanzar otros fines, por muy justificados que parezcan, tendremos que afirmar consecuencialmente que, ni los planes de salud pública, ni investigaciones científicas, ni soluciones a la criminalidad, pueden ser argumentos válidos para prescindir de la dignidad del ser humano.
Gonzalo García Palominos
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El comediante Roberto Gómez Bolaños, Chespirito, apareció en un mensaje contra la despenalización del aborto.
“Hola, soy su amigo Chespirito, cuando estaba yo en el vientre de mi madre ella sufrió un accidente que la puso al borde de la muerte, el médico le dijo: ‘tendrás que abortar’, y ella respondió: ‘¿abortar yo?, ¡jamás!’, es decir, defendió la vida, ¡mi vida!, y gracias a ello estoy aquí”, expresó el comediante mexicano.
El spot termina diciendo “Abortemos la ley, no a la vida” y remite la página web www.denmechance.org , donde hay videos y testimonios de mujeres contra el aborto.
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Los chilenos tenemos la obligación de respetar y defender la vida del que está por nacer, amenazada en nuestros tiempos por políticas públicas que contienen procedimientos y mecanismos de acción abortivos para el control de la natalidad, entre ellos se encuentra la llamada Píldora del Día Después.
Manipular, cerrarle el paso, evitar que se implante el embrión humano o interrumpir la vida de un niño antes de que nazca es, como se ha dicho, borrarlo de la eternidad.
Es por esto que apoyamos los actos del Día del Niño por Nacer a realizarse en todo el mundo el 25 de marzo e invitamos a todos los cristianos a tomar conciencia de su responsabilidad de defender la vida en todas sus edades, asumiendo el compromiso de denunciar y luchar contra cualesquiera de los peligros que se ciernen sobre la existencia de sus seres mas frágiles: los embriones humanos, que son nuestros niños por nacer.
MueveteChile.org
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Escrito por: admin en Educación, Todos
MuéveteChile promueve la iniciativa del cheque escolar para que los Padres de Familia, las Federaciones de Escuelas y los políticos que quieran, se sumen a esta idea y la hagan llegar al Congreso con una propuesta de Ley o bien para que el Ministerio de Educación la tome en cuenta dentro de las modificaciones al sistema educacional que está llevando a cabo.
¿Qué es el cheque escolar?
El cheque escolar o bono educativo es un sistema de financiamiento de la educación por el cual el Estado otorga a las familias una cantidad de dinero por cada hijo en edad escolar. Este cheque para educación o subsidio estatal directo se le otorga a los padres de familia, y ellos pueden elegir con libertad el establecimiento educacional al que entregarán el bono.
El valor de este bono o cupón idealmente debería igualar el “costo medio” de la educación, con la posibilidad que los padres puedan pagar de su propio bolsillo una diferencia en dinero para una mejor calidad de la educación, si pueden y quieren hacerlo.
El fundamento de la propuesta:
El derecho de los padres a elegir. Las familias tienen el derecho de elegir la educación que quieren para sus hijos, derecho consagrado en la Constitución en el artículo 19 número 11 inciso cuarto que señala: “Los padres tienen el derecho de escoger el establecimiento de enseñanza para sus hijos”.
Por una educación de calidad para todos. El Estado debe garantizar el acceso de todos a la educación y asegurar que ésta sea de calidad. El cheque escolar se presenta como una de las soluciones ante el fracaso en la calidad de educación.
Por un sistema educativo plural. No corresponde directamente al Estado la prestación del servicio de la educación, sino garantizar la existencia de una oferta educativa plural y accesible a todos los chilenos.
Contra las discriminaciones económicas o sociales. El cheque escolar devuelve a los padres su libertad de elección al eliminar las discriminaciones por razones económicas o sociales que en el sistema actual impiden el acceso en igualdad de condiciones a cualquier establecimiento educacional.
A favor de todas las inciativas educativas. El cheque escolar trata por igual a la educación pública y privada, fomentando una sana competencia que favorece un aumento de la calidad y una gestión más eficiente. Algunos beneficios que entrega el cheque escolar:
Da la mayor libertad posible a los apoderados para elegir la escuela de sus hijos aunque no tengan la plata suficiente para pagarla, los padres tienen más opciones a la hora de elegir, los padres pueden exigir calidad por un servicio por el cual pagan, genera mayor interés en los padres por la educación de sus hijos, genera sana competencia entre los establecimientos. Algunas exigencias:
- Requiere de publicaciones periódicas de los resultados de calidad de las escuelas para que los padres puedan elegir bien informados el establecimiento que quieren para sus hijos.
- Las escuelas que participan deben estar aprobadas o certificadas por alguna entidad independiente que haga mediciones de acuerdo a estándares Internacionales o requisitos del Ministerio de Educación.
- Profesores calificados
- Asistencia mínima de los alumnos que reciben este cheque.
- Esta iniciativa requiere del apoyo de los Padres de Familia o Apoderados.
Países en donde se ha aplicado este modelo:
Inglaterra, Suecia, N. Zelanda, Canadá (algunos estados), Japón, Guatemala, Belice, en estos días se acaba de aprobar el cheque escolar en el estado de Utah en Estados Unidos.
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