Está mal que la píldora se entregue a mayores de 14 años, pero ese no es el debate de fondo.
Antes que el derecho de los padres versus el Estado está el derecho a la vida. La ley protege la vida del que está por nacer según el artículo 19 de nuestra Constitución, y sobre esto la Justicia no se ha pronunciado. Entonces el debate de fondo debe centrarse sobre si esta píldora atenta contra la vida o no, es decir, si es abortiva o no.
Nosotros sostenemos que es abortiva según lo demuestran los estudios que publicamos en nuestra página Web en la sección de Documentos (libro del Dr. Fernando Orrego “La píldora del día después” y Estudios de la Universidad Católica). Pero si el gobierno tiene estudios en otro sentido debería actuar con cautela “ante la duda, abstente”.
En los últimos 25 años no se ha llevado a cabo una buena política de educación sexual y ahora el gobierno se lanza con la píldora del día después en contra de un ser indefenso. En Estados Unidos comenzaron con planes de educación sexual a fines de los 80 y la evidencia indica que el orientar hacia posponer el inicio de la vida sexual, da resultado. Hacen campañas de radio y TV, en colegios, dan charlas a los padres. Tiene alto costo pero sobretodo salvan vidas.
La experiencia en Inglaterra -donde la píldora comenzó a venderse en 1984- o en España -en 2001-, demuestran que las personas sienten seguridad de contar con un método de emergencia y se descuidan, ignoran hasta la fecha de su última regla. El resultado es obvio: aumento de enfermedades de transmisión sexual, SIDA, embarazos no deseados y más abortos.
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Noviembre 2nd, 2006 a las 23:06
Concordando plenamente con lo que se dice respecto de la píldora del día después, creo que el fondo del debate va aun más allá. Si bien es cierto que sería inconstitucional repartirla si fuese abortiva, creo que aunque fuese anticonceptiva no sería bueno que se reparta. estudios en países desarrollados, como en Rusia, comprueban que cuando se han hecho campañas de educación sexual en base a la anticoncepción, han aumentado las ETS y sobre todo, vasta ver a Europa, la población disminuye a niveles alarmantes. Si en países de Europa los gobiernos están financiando para que las familias tengan hijos, incluso remunerando aquellas con más de tres, es porque se han dado cuenta de su error. Por su puesto ahora en que ya sus tazas de natalidad son inferiores a las de mortalidad, se asustan e intentan remediar su perversión. Creo que no debemos esperar a que nos pase lo mismo. En cambio, en países de Africa, en los lugares en que se ha enseñado la abstinencia se han disminuido las ETS, como el VIH en más de un 30%. Debemos todos preguntarnos realmente para qué nos fue dada nuestra sexualidad, y también si queremos que nuestros hijos vivan en la generación pervertida y hedonista que una medida como la distribución de la píldora del día después ayuda a fomentar.
Noviembre 2nd, 2006 a las 23:06
¡¡¡Felicitaciones, quienes quiera que sean!!! No suelo seguir cadenas de mail, responder campañas para salvar gatitos encerrados en botellas ni cosas por el estilo, pero ustedes la llevan. Cuenten conmigo.
Noviembre 2nd, 2006 a las 23:07
Recién descubro este sitio y el MueveteChile. Los felicito por la iniciativa, voy a difundir la página entre los amigos y vecinos de Peñalolén (soy concejal de esa comuna). Un abrazo,
Noviembre 2nd, 2006 a las 23:09
Además de que la constitución protege la vida del que está por nacer, la ley 20.120, entrada en vigor el 22 de septiembre dice textualmnte en su art. 1: “Esta ley tiene por finalidad proteger la vida de los seres humanos, desde el momento de la concepción, su integridad física y psíquica, así como su diversidad e identidad genética, en relación con la investigación científica biomédica y sus aplicaciones clínicas”.
Noviembre 2nd, 2006 a las 23:18
La medida del Gobierno de distribuir la llamada “píldora del día siguiente” a menores es ilícita por varios capítulos:
I. Derecho a la vida. La píldora puede ser abortiva, y basta esa posibilidad para que su uso resulte ilícito: No es legítimo exponerse a matar a un ser humano inocente. Su uso atenta, pues, contra el derecho natural y contra la garantía constitucional del derecho a la vida de toda persona, también del que está por nacer, como lo han fallado nuestra Corte Suprema, la de Argentina y la de Costa Rica.
II. Fomento de las malas costumbres. La medida importa, asimismo, fomentar las malas costumbres: colaborar a que se derrumbe en los adolescentes la idea de la dignidad de la sexualidad, que es para el amor y la procreación en el matrimonio, y no para usar a otra persona como cosa. Es verdad que el Estado no está llamado a imponer la moralidad sexual reprimiendo faltas privadas, y que incluso debe tolerar la prostitución. Pero eso es una cosa, y colaborar a tales faltas o promoverlas es algo muy distinto: es evidente que el Estado no puede instalar casas de prostitución. Pues bien, análogamente no puede repartir anticonceptivos ni preservativos ni colaborar a los desórdenes que debilitan la moralidad y la buena constitución de la familia. La distribución de la píldora importa, pues, corrupción de menores, agravada por provenir de la autoridad.
III. Atropello del preferente derecho de los padres a la educación de sus hijos, y de la autoridad paterna. Es consustancial a la idea de familia la de crianza y educación de los hijos por los padres, y la de la autoridad paterna como medio para tales fines. La familia es una sociedad anterior ontológicamente al Estado y más natural que él, porque genera y forma a los individuos de que el Estado se compone (Aristóteles, Política, 1.252 b; Ética Nicomaquea 1.162 a).
Los hijos, en el orden de las cosas humanas, son algo de los padres y como parte de ellos (Aristóteles, Ética Nicomaquea 1.161 b) y no pertenecen a la sociedad civil, sino a través de los padres (encíclica Rerum Novarum, N.o 21).
En la familia los padres ejercen autoridad sobre los hijos y dirigen su educación: pueden, pues, prohibir a sus hijos los desórdenes sexuales y el uso de la píldora del día después.
Todo esto está recogido por nuestro ordenamiento jurídico. La Constitución en su artículo 1 dice que la familia es el núcleo fundamental de la sociedad, y que garantiza la adecuada autonomía de los grupos intermedios, y en su art. 19, N.o 10, dice que “los padres tienen el derecho preferente de educar a sus hijos”, correspondiendo al Estado “otorgar especial protección al ejercicio de este derecho”; y en el art. 19, N.o 11, declara que la enseñanza debe estar enmarcada en la moral y las buenas costumbres. Por su parte, el Código Civil, en su artículo 222, nos dice que “los hijos deben respeto y obediencia a sus padres”.
Pues bien, ¿dónde queda el derecho preferente de los padres a la educación de los hijos, y el marco de la moral y las buenas costumbres para la enseñanza, si el Estado a espaldas de los padres fomenta el desorden sexual de los menores de edad y les da la consabida píldora?
IV. Incursión en el Código Penal. A mayor abundamiento, nos parece que con la medida se incurre por sus autores y ejecutores en el delito tipificado en el art. 373 del Código Penal, que sanciona a “los que de cualquier modo ofendan el pudor o las buenas costumbres con hechos de grave escándalo o trascendencia”.
V. No vale el fin de disminuir los abortos. Ello porque el fin no justifica los medios y, luego, porque la píldora en referencia puede causar el aborto, y porque el fomento del desenfreno y la simiente de mal que importa la medida que se critica, multiplicando el desorden, aumentará los abortos en aquellos casos en que la píldora falle. Lo que debe hacer el Estado es fomentar la educación moral según la ley natural y no pretender regular la fertilidad e invadir la autonomía familiar, pretensiones ambas que son inconfundiblemente totalitarias. Bien le estaría oír a Platón cuando quiere “imponer esta ley, que exige que se obedezca a la Naturaleza en esta cópula destinada a la procreación;… que no se dé muerte deliberadamente al género humano; que no se siembre sobre rocas y piedras, donde la semilla nunca echará raíces en que la naturaleza consiga su reproducción…”. (Leyes, 839 a-b).
José Joaquín Ugarte Godoy, Profesor de Derecho Civil Universidad Católica de Chile
Noviembre 2nd, 2006 a las 23:19
Quiero apoyar la reflexión seria y fundamentada del Profesor Ugarte. Respecto del primer punto, es interesante considerar que el ISP solicito a la la facultad de medicina de la PUC un estudio sobre posibles efectos abortivos del levonorgentrel, entregado por dicha facultad en diciembre del 2004, en el cual se confirma esa posibilidad. Los facultativos de dicha Universidad, por iniciativa personal, dieron a conocer este estudio, cosa que en su momento no hizo el ISP ni el Ministerio de Salud. ¿Qué hacer ante la duda? ¿Tomar estas medidas “equitativas” se salud publica o fomentar una educación de calidad que invierta en las personas?. Uno de los principio básicos de la filosofia del derecho, que hoy es vulnerado, es garantizar el bien común, siendo el Estado y sus productos el que esta al servicio de las personas y no éstas al servicio del Estado. Hoy existe una fuerte tendencia a la cosificación de las personas, sobretodo de los jovenes, al prescindir de sus Padres en la formación valorica. Sin duda que este debate (que hubiese sido enriquecedor previo a medidas arbitrarias)pone en evidencias contradicciones del sistema político; se discute en educación sobre la participación de los padres. Hoy, en cualquier sistema educativo, cuando un alumno realiza determinado acto, se solicita la presencia del Apoderado ¿Por qué en este tema se prescinde de ellos? Espero que esta reflexión contribuya a crear una sociedad de calidad, donde equidad signifique igualar pero hacia arriba y no hacia abajo.
Abril 28th, 2008 a las 23:45
Los que están a favor de la píldora no lo dicen muy alto para no parecer demasiado liberales y los que están en contra tampoco para no parecer demasiado conservadores, por eso, antes de dar pie a un profundo debate sobre el tema, prefieren esconderse tras diversos estudios científicos.