Repartiendo píldoras el gobierno sólo malgastará el dinero de los contribuyentes en una estrategia fracasada.

Ha salido numerosa información sobre este tema y el gobierno parce no hacer caso, este es solo uno de los reportajes que hacen alusión al tema: http://diario.elmercurio.com/2006/09/19/editorial/cartas/noticias/74495955-51A5-4377-9397-8568FE60E4E3.htm

Según la ministra de Salud, María Soledad Barría, con esta iniciativa se persigue reducir la brecha que existe entre los que pueden y no comprar este fármaco. Sin embargo, no ha explicado cómo y quién financiará el aumento del sida, que vendrá en proporción directa con el mayor uso del preservativo o de la píldora del día después, debido a la falsa seguridad que genera esta iniciativa. ¿Quíen le pagará a las familias de clase media o de menores recursos el tratamiento para una enfermedad como el SIDA? Si no lo hace la familia o el gobierno (con nuestros impuestos), ¿entonces quién lo hara?

En Europa más del 60% de las mujeres que abortan son las que usan anticonceptivos. ¿Quién será responsable del aumento de abortos que se vienen con estas políticas? Está claro que muy pronto nos saldrán con que hay tantos abortos que “hay que hacerse cargo de la relaidad” y legalizarlo.

Dicen que deben hacerse cargo de la realidad, ¿pero a costa de que? Hacerse cargo de la realidad es asumir el fracaso de la política preventiva que lo único que ha logrado es aumentar justamente el efecto que se desea evitar.

Una campaña exitosa tiene que ver con fomentar una educación en libertad y responsabilidad personal.

Una Respuesta a “Malgastando nuestro dinero”

  1. Luis Alberto dice:

    El argumento que da la ministro de salud, respecto de la entrega de la píldora para acortar la brecha social entre quienes sí tienen recursos para adquirirla y quienes no, es un argumento falaz por cuanto desvía manifiestamente el problema de fondo, presentándolo como un problema de exclusión social y no lo que es en realidad, un crimen brutal encubierto en políticas de “salud”. Respecto de quién le pagará a las familias de menos recursos un tratamiento carísimo contra el SIDA, la respuesta es ni siquiera el gobierno, ya que todo está friamente calculado para que en la aprobación paulatina de la “Agenda Ciudadana” se den las soluciones prácticas y efectivas, es decir, al enfermo de SIDA, désele una muerte dulce: eutanasia!. El gobierno dice que él debe hacerse cargo de la “realidad”. En verdad, ésa no es la realidad sino un aspecto de ella. La realidad del ser humano trasciende las ideas preconcebidas del gobierno y de los programas ilustrados, que curiosamente, no parten de la experiencia como suelen afirmar, sino que sus políticas las basan en hipótesis formuladas a priori y que sólo demuestran a posteriori: son planes de laboratorio, que a partir de un axioma pretenden explicar la realidad plena de la persona, pero que con por estar fundamentadas en la idea y no en el ser, están inevitablemente condenadas al fracaso. Y si hay dudas al respecto, contrástese con la historia de todas las ideologías y qué tal es su perdurable éxito (tan rápido como nacen, desaparcen, y así seguirá ocurriendo). En el fondo, la realidad del ser humano y la sociedad nos la ha venido a revelar Cristo mismo en su persona y en su auténtico reinado entre los hombres.

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