El salario no es otra cosa que la compensación o retribución a que cada hombre es acreedor por el trabajo realizado.
Desde el punto de vista personal, el salario toma en cuenta la calidad y cantidad de bienes y servicios producidos por el individuo y debe tomar en consideración la satisfacción de las necesidades del trabajador y su familia. Uno de los problemas del individualismo de la economía liberal es que suele atender solo al rendimiento personal sin considerar al contexto familiar.
Los criterios para determinar un salario justo son: 1) Situación del trabajador, 2) Situación de la empresa, y 3) Exigencias del bien común nacional e internacional.
En el orden de la economía nacional, los distintos sectores socioeconómicos que participan en el intercambio de bienes (obreros, industriales, productores agropecuarios, comerciantes, etc.) deben poder mantener la posición social que a cada uno le corresponde en justicia. En caso contrario, si uno de estos grupos se enriquece y mejora excesivamente su propia posición, ello provoca un empobrecimiento proporcional de alguno de los demás sectores sociales, lo cual afecta el equilibrio del conjunto.
Así por ejemplo: si los comerciantes obtienen ganancias desmesuradas con relación a los beneficios de los productores, provocan el desequilibrio antes señalado, lo que se traduce en deterioro progresivo y termina por crear conflictos sociales. Es precisamente el estado que debe asumir su función esencial y ser árbitro entre los sectores en conflicto.
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Mayo 5th, 2008 a las 14:06
El sistema económico neoliberal jamás ha considerado en su produtividad la calidad de vida que logra el hombre con su trabajo, solo se mide en la productividad del hombre (los) dueño del capital financiero.