Nuevamente volatilidad e incertidumbre son los conceptos más utilizados por los agentes económicos, pues a la inestabilidad causada por la ya archiconocida crisis subprime, se ha sumado un alza sostenida y hasta niveles insospechados del precio del petróleo.
Este insumo, que en el pasado ya ha originado crisis globales hoy tiene a todo el mundo expectante, pues sus consecuencias sobre la producción global por el alza en los costos y sobre la inflación con sus nefastas consecuencias, están cada día aumentando las posibilidades de una profunda desaceleración y/o recesión mundial.
Si bien existen visiones contrapuestas de cara al futuro respecto a lo sostenible que es un panorama de menor crecimiento mundial acompañado de altos precios del petróleo y demás comodities, por la inherente relación existente entre ambas cosas. En contraposición a lo esperado, este escenario se ha intensificado en las últimas semanas.
Para Chile el futuro no se vislumbra muy auspicioso, pues para contrapesar las presiones inflacionarias, que ya están fuera de todo rango de tolerancia, serán necesarias futuras alzas de las tasas de interés, con el impacto en menor consumo, inversión y en definitiva crecimiento para nuestra economía.
Podría entonces cuestionarse dicha medida, considerando sus consecuencias. Sin embargo, registrar niveles tan altos de inflación podría resultar aún muchísimo más costoso que el menor crecimiento económico.
Eduardo Guerrero, Muevetechile.org
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