camioneta padre hurtadoActualmente la palabra “solidaridad” se usa para muchas cosas, como podemos ver existe solidaridad política (que no se practica mucho), solidaridad económica y solidaridad de vida.

Pero ¿Qué es verdaderamente la solidaridad?, una respuesta de los tiempos actuales podría ser: “Entregar voluntariamente una ayuda material a la sociedad”, esta visión puede llevarnos a concluir que el hombre es para la sociedad, lo cual nos conduce a una sociedad despersonalizada y mecanizada.  Es la sociedad quien está al servicio del hombre y no viceversa, es la persona humana y su dignidad, con nombre y apellido, la que debe estar al centro de nuestro actuar social. Y es que la solidaridad es más que un simple acto, es una actitud de vida, es el ponerse en el otro, para el otro y con el otro.

Muchos estudiantes entregaron parte importante en sus vacaciones en trabajos sociales, misiones, y muchas otras actividades que implican un acto concreto de solidaridad, vemos que más de 3.000 jóvenes participamos en estas actividades, pero lo más importante es que lo que hacemos es por una conciencia social clara en donde en un futuro, cuando tengamos mayores responsabilidades, podamos vivir nuestra vocación concretamente como servicio por el prójimo.

El orden de actuar sigue al orden de ser, esto es principalmente que nuestros actos deben tener una razón concreta de ser, con miras a lo trascendente.  Esto parece utópico pero es que el hombre logra la felicidad no ensimismándose, sino donándose continuamente por la felicidad del otro, es ahí donde podemos observar que el bien común y el propio se fusionan, con actos concretos como lo son los trabajos sociales, la participación activa en organizaciones, misiones, por medio de donaciones, es decir actos que exigen un compromiso real con el prójimo. Por lo tanto que ahora estemos en el “mes de la solidaridad” implica que más que dar una respuesta mediática ahora, más que sólo involucrarnos con el otro, es comprometerse y ser uno con el otro.

Matías Ulloa Gamboa, alumno Ingeniería PUC

3 Respuestas a “Sobre la Solidaridad”

  1. Paola Rojas dice:

    Yo soy uno de esos 3.000 estudiantes que en las vacaciones participan en distintas actividades solidarias. Y me siento plenamente identificada con el artículo. Ojala muchos jóvenes pudiesen vivir la experiencia de que entregándose totalmente a la felicidad del otro se encuentra la de uno.

    Un saludo desde Concepción, y sigamos alzando por Chile la voz del Amor… Quienes tenemos la dicha de sabernos vivos al entregarnos.

    Paola Rojas, estudiante Ingeniería Udec.

  2. Fernando Gómez dice:

    Quiero mencionar dos cosas:

    Primero, considero realmente loable el gran número de jóvenes estudiantes que cada verano o invierno deciden ir a hacer algún tipo de servicio “solidario” a lo largo del país, sacrificando parte de sus vacaciones. Este tipo de fenómeno social/apolítico no se ha visto nunca en nuestra historia, y es una buena señal. Pensemos en grande: son 3.000 jóvenes que en un futuro serán padres de familia, dueños de empresas, ejercerán cargos públicos, y muchos etcéteras, y ellos, si es que su “solidaridad” fue vivida a concho, podrían hacer una REAL diferencia en el Chile del futuro. Pensemos también que de esos 3.000 saldrían sus hijos, y los hijos de sus hijos… Incluso, si una cuarta parte de esos 3.000 fueran los que vivieron a concho sus actividades solidarias (cifra que vendría siendo sólo los que “solidarizaron” durante el invierno del 2007), el cambio que se podría hacer sería, aún, sustancial.

    Es responsabilidad nuestra, es decir, de las personas que vamos continuamente a este tipo de actividades solidarias, hacer que la EXPERIENCIA de la solidaridad con y para el otro sea lo más rica y fructífera posible y que deje una marca, perdurando en el tiempo.

    Lo segundo, es que temo que este “boom de la solidaridad” sea exactamente eso… un “boom”, y que como toda cosa “cool” o que está “de moda”, tenga su altos y sus bajos… bajos de los cuales a lo mejor nunca se recuperaría… Me pregunto por ejemplo… ¿qué va a pasar con organzaciones como Un Techo Para Chile después del 2010?… Si se cumple la meta, ¿bajará el número de voluntarios? Si no se cumple la meta, ¿bajará la credibilidad de Un Techo lo suficiente como para desaparecer?

    Es responsabilidad nuestra también no desperfilarse, hacerlo por las razones correctas y darle (y tomarle) todo el peso al asunto. Estamos trabajando no por nuestra “paz de conciencia”… sino que por Chile. Por tu compatriota. Por tu hermano. En definitiva, Por Cristo.

    Espero no haber dado mucho la lata. Matías, un abrazo

    Fernando Gómez, Periodismo PUC 3°

  3. Carolina dice:

    No una utopía, es un sueño posible si es que los jóvenes nos unimos en torno a ideales altos y creemos REALMENTE que la felicidad está en el amor hacia el otro….gracias por el artículo, muy bueno!!

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