Declaraciones de ataque cruzadas, descalificaciones y ofensas que cada vez alcanzan mayores niveles, se han transformado lamentablemente en el estilo cotidiano de hacer política de muchos de nuestros representantes tanto en el parlamento como en el gobierno.

Razones para decir basta sobran. La importancia del respeto a nuestras autoridades e instituciones. La necesidad del diálogo para poder desarrollar las políticas sociales y económicas que requiere nuestro país. La notable responsabilidad que cargan sobre sus hombros nuestros líderes y la imperiosa madurez, criterio y sentido del deber que han de tener permanentemente en los distintos ámbitos de su actuar.

Reflexión especial merece también, la escalada de odiosidad que provocan tales comportamientos. Lamentablemente, nuestra historia reciente, da testimonio sobre las nefastas consecuencias que esto trae consigo. No volvamos a cometer el mismo error, las diferencias son necesarias e incluso constructivas si se saben abordar, rescatando lo mejor de cada uno, respetando las opiniones diferentes a las propias y buscando más aquellos aspectos que nos unen que los que nos separan. Ésta ha de ser la actitud del quehacer político.

Sin lugar a dudas los valores, principios y convicciones más profundas no se transan ni se negocian, pero sí se defienden con respeto y valentía, decisión y rigurosidad. Ojalá que quienes tienen la responsabilidad de dirigir este país retomen las buenas prácticas, y asimismo nosotros, los electores, estemos conscientes de la importancia de contar con representantes con grandeza  y altura de miras, haciéndonos responsables de decidir correctamente a quienes representan a todos los chilenos.

2 Respuestas a “Violencia Política”

  1. Salvador Salazar dice:

    Exhortación de Alvear

    Soledad Alvear instó a que “en lugar de encontrar todo malo, sentémonos a trabajar por el país, avancemos por Chile, cooperemos por Chile y pongámonos de acuerdo en las grandes tareas país”. Agregó que “debemos ser capaces de sostener un diálogo a nivel nacional para ponernos de acuerdo en los grandes temas de país”.

  2. anonimo dice:

    La violencia no se puede separar de la política y no es sólo un instrumento auxiliar al cual se recurre en momentos de crisis.
    La lógica definición luego de constatarse esta realidad objetiva, es que toda propuesta política debe, ineludiblemente, contener el factor violencia como una de las posibilidades históricas, especialmente la revolucionaria. Y es más, debe contar con una política y una estrategia militar capaz de disputar el poder. Entonces, podría existir un amplio debate acerca del contenido y la forma que definen su implementación, pero no sobre la necesidad de su existencia.
    La violencia política no se reduce a su expresión militar, aunque ésta es su manifestación más ostensible, es por sobre todo una relación de poder, una estructura históricamente objetiva, la cual debe ser enfrentada tanto en el terreno material como en el político e ideológico, pues es un fenómeno multidimensional.

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